Mié. 21 Octubre 2020 Actualizado 3:43 pm

El riesgo sanitario por el COVID-19 en la frontera con Colombia

Lo dijo el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional de radio y televisión: Venezuela se vio obligada a pedirle a la Organización Mundial de la Salud (OMS) una intermediación expedita ante el gobierno de Colombia para coordinar conjuntamente los puntos de control fronterizos.

Esto luego de que Iván Duque, primer mandatario colombiano, ordenara el cierre unilateral de la frontera el pasado sábado 14 de marzo, una medida contraproducente al no tomar en cuenta los principios internacionales de cooperación y coordinación sanitarias en tiempos de pandemia mundial por el brote del nuevo coronavirus COVID-19.

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De esta manera, Duque preserva la alineación geopolítica con Estados Unidos a la responsabilidad conjunta a que llama este tipo de situaciones.

Coordinación fronteriza en tiempos del coronavirus

La OMS había declarado a finales de enero que el cierre de fronteras era contraproducente ya que promovía la afluencia y cruce fronterizo por canales irregulares, lo que no permite un control necesario sobre los grupos poblacionales que pasan de un país a otro.

Además, afirma el ejecutivo de la OMS, el cierre fronterizo repercute en la economía directamente, algo que, visto el contexto de emergencia, no tiene mucho sentido priorizar.

El caso chino lo demuestra claramente, en donde la cuarentena total fue primordial, imponiendo de facto una ralentización fabril y una disminución circunstancial del comercio global, siendo la República Popular la segunda economía más grande del mundo.

Visto en perspectiva, la decisión de crear un férreo control en las fronteras parece más atinada con respecto a la situación pandémica actual que el cierre limítrofe o la libre circulación entre países por razones económicas.

Colombia y Venezuela, una relación fronteriza

De los casos confirmados por por contagio del nuevo coronavirus en Venezuela, informó el Gobierno Bolivariano, uno provino de la ciudad fronteriza de Cúcuta en el departamento Norte de Santander, Colombia.

Quiere decir que la importación de infecciones desde el lado colombiano ya está repercutiendo en el ámbito sanitario venezolano, lo que hace expedito coordinar el cruce binacional entre ambos Estados, medida ignorada por la Casa de Nariño.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez informó a la población venezolana que en Bogotá no responden a sus llamados para implementar un marco de cooperación en este caso extraordinario para la vida de los dos países.

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Sí lo hizo el gobierno de Brasil, cuya frontera con Venezuela en estos momentos se encuentra mejor resguardada debido a intereses estratégicos (como el convenio general de cooperación entre el Centro de Pesquisas de Energía Eléctrica y la Corporación Eléctrica Nacional de Venezuela que abastece al estado de Roraima).

Siendo la OMS el máximo organismo del ámbito sanitario, y que forma parte del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es el árbitro indicado para Venezuela en la búsqueda de intermediación ante los actos irresponsables de Iván Duque por el cierre unilateral de la frontera en Colombia.

De esta manera, la figura del presidente colombiano como estadista sensato queda en entredicho frente a la comunidad internacional que consta de 195 países reconocidos por la ONU (y no de 54, como reclama Juan Guaidó).

El nivel de influencia de Estados Unidos en las decisiones de Iván Duque, con o sin coronavirus, repercute directamente en las relaciones entre Colombia y Venezuela de manera tóxica, teniendo en cuenta que la frontera colombo-venezolana se compone de una dinámica particular en la región.

Las trochas ilegales, algunas controladas por grupos narcoparamilitares como Los Rastrojos desde el lado colombiano (sus conexiones con la Casa de Nariño -y Guaidó- las propician), son canales irregulares transfronterizos que hacen efectivo el contrabando de extracción y la afluencia no oficial de personas que, por un motivo u otro, cruzan diariamente con riesgos incorporados.

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Con el cierre unilateral de fronteras, el contexto de las trochas se elevan a un punto crítico, en el que no existe un control estatal de las personas que podrían estar infectadas por el nuevo coronavirus.

Además, promueve la inefectividad de las drásticas medidas que ha tomado el gobierno de Nicolás Maduro para contener la pandemia en territorio venezolano.

La cuarentena social en el estado Táchira es clave por ser el estado limítrofe con Colombia que mayor afluencia binacional tiene. Si Duque no es capaz de coordinar con Venezuela los pasos fronterizos, las trochas se convierten en los principales canales de propagación del virus de manera exponencial, disminuyendo las probabilidades de contención de la pandemia.

Cabe esperar que la OMS sirva como canal de coordinación entre ambos Estados; de lo contrario, las intenciones de Duque confirmarían el carácter criminal de su gobierno, pues afectan directamente la salud pública de Colombia y Venezuela sin distingo. Los virus no tienen pasaporte.

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