Vie. 27 Marzo 2026 Actualizado 4:28 pm

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El agricultor José Peña busca sus pertenencias entre los escombros tras el lanzamiento de una bomba por parte del ejército ecuatoriano en la región de Lago Agrio, provincia de Sucumbíos (Ecuador), en la frontera con Colombia, el 18 de marzo de 2026 (Foto: Luis Acosta / AFP)

Pentágono revela que sus ataques en América Latina son solo el principio

Con la "Operación exterminio total" y las amenazas de Trump contra Cuba, cabe esperar más ataques militares estadounidenses en la región.

Mientras dicho gobierno sigue bombardeando Irán, un alto cargo del Pentágono reveló que las guerras de Estados Unidos en el hemisferio occidental también se están ampliando, y dio a conocer una iniciativa denominada "Operación exterminio total".

Los ataques contra los cárteles de la droga latinoamericanos son "solo el principio", declaró Joseph Humire, subsecretario interino de Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad de las Américas, ante los miembros de la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes la semana pasada.

El susodicho señaló que se avecinan muchas más huelgas en América Latina, declaraciones expresadas un día después de que el presidente Donald Trump volviera a insinuar la anexión de Cuba por parte de Estados Unidos. "Creo que tendré el honor de... de hacerme con Cuba", afirmó la semana pasada del 16 de marzo. "Ya sea liberándola o tomándola, creo que puedo hacer lo que quiera con ella".

Humire anunció que el Departamento de Guerra respaldaba "acciones cinéticas bilaterales contra objetivos de los cárteles a lo largo de la frontera entre Colombia y Ecuador" —término utilizado por el Pentágono para referirse a los ataques del 3 de marzo contra "organizaciones terroristas designadas" no identificadas, sobre los que ya había informado The Intercept—. "La operación conjunta, denominada 'Operación exterminio total', es el inicio de una ofensiva militar de Ecuador contra las organizaciones criminales transnacionales, con el apoyo de Estados Unidos”, afirmó.

La campaña entre estos dos Estados ya se ha extendido a Colombia después de que, el 3 de marzo, una finca fuera bombardeada o alcanzada por un "efecto ricochet", lo que dejó una bomba sin detonar de 227 kg en la región fronteriza del país. En respuesta a una solicitud de comentarios, el Comando Sur de EE. UU. remitió a The Intercept a un comunicado publicado en X por el Ministerio de Defensa de Ecuador en el que se confirmaba que la bomba había caído en Colombia.

Humire se refirió a los hechos como "ataques terrestres conjuntos" y afirmó que Estados Unidos estaba proporcionando al país meridional "capacidades de las que, de otro modo, no dispondrían". Desde entonces, Washington ha llevado a cabo al menos una acción más junto con Quito. "Sí, tal y como ha dicho @POTUS, también estamos bombardeando a los narcoterroristas en tierra", escribió el autoproclamado secretario de Guerra, Pete Hegseth, en X el 6 de marzo, al anunciar la nueva arremetida. Días más tarde, en un informe sobre poderes bélicos en el que se anunciaba la intervención de las fuerzas armadas estadounidenses en las "hostilidades" de ese país, la Casa Blanca informó al Congreso "la acción militar efectuada el 6 de marzo de 2026 contra las instalaciones de narcoterroristas afiliados a una organización terrorista designada".

Las maniobras en Ecuador también forman parte de la Operación lanza del sur —y constituyen una ampliación de la misma—: la campaña ilegal del ejército estadounidense de ataques contra embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental. Washington ha ejecutado 46 ataques desde septiembre de 2025 cuyo saldo es la destruccción de 48 embarcaciones y y la muerte de casi 160 civiles. El último, perpetrado el 19 de marzo en el Pacífico, se cobró la vida de otras dos personas y dejó un superviviente. La administración Trump afirma que sus víctimas son miembros de al menos uno de los 24 o más cárteles y bandas criminales con los que dice estar en guerra, pero se niega a nombrarlos.

"Lanzarse a la guerra por capricho de un solo hombre es exactamente lo contrario de lo que exige la Constitución".

"Esta administración apenas hace alusión de manera superficial al derecho constitucional o internacional que regula el uso de la fuerza. Pero estas normas existen por una razón", afirmó Rebecca Ingber, exabogada del Departamento de Estado y actualmente profesora en la Facultad de Derecho Cardozo de Nueva York. "Lanzarse a la guerra por los caprichos de un solo hombre es exactamente lo contrario de lo que exige la Constitución".

El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos (Southcom en inglés), declaró la semana pasada ante los legisladores que "los ataques a los barcos no son la solución", pero insinuó una campaña aun más amplia. "Lo que estamos preparando en este momento podría ser una ampliación de Southern Spear, pero en realidad se trata de un proceso de campaña contra los cárteles que generará una fricción sistémica total en toda esta red", declaró ante los miembros de la Comisión de Servicios Armados del Senado. "Creo que estos ataques cinéticos —contra embarcaciones— son solo una pequeña parte de ello".

Humire no supo precisar cuántas acciones terrestres se estaban llevando a cabo en casi 20 países de América Latina y el Caribe. "No dispongo de una cifra exacta", respondió a una pregunta. Pero cuando el diputado Adam Smith, demócrata por Washington y miembro de mayor rango de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, le preguntó si el Departamento de Defensa "pasaría a realizar muchos más ataques terrestres", Humire respondió: "Sí, señor miembro de mayor rango".

La Secretaría de Guerra no respondió a la solicitud de aclarar cuál podría ser la magnitud de ese aumento.

Humire afirmó que la campaña entre Estados Unidos y Ecuador estaba "marcando el ritmo de las operaciones regionales centradas en la disuasión contra la infraestructura de los cárteles en toda América Latina y el Caribe". La palabra "disuasión" se ha convertido en un eufemismo popular del Pentágono para referirse al uso de ataques letales, en contraste con los esfuerzos anteriores del gobierno estadounidense por movilizar medios económicos, diplomáticos y militares para convencer a los adversarios de abandonar una línea de actuación específica. "La disuasión tiene un efecto intimidatorio sobre los narcoterroristas y aumenta los riesgos de sus movimientos", afirmó Humire.

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Joseph Humire, subsecretario interino de Guerra para la Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad de las Américas, en una audiencia de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes celebrada en Washington, el 17 de marzo de 2026 (Foto: Michael Brochstein / Sipa USA via AP Images)

Pie de foto: Joseph Humire, subsecretario interino de Guerra para la Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad de las Américas, durante su intervención en una audiencia de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes celebrada en Washington, D.C., el 17 de marzo de 2026. Foto: Michael Brochstein/Sipa USA vía AP Images

En enero, Estados Unidos atacó Venezuela y secuestró al presidente del país, Nicolás Maduro. Ahora gobierna el país a través de un régimen títere. Según se ha informado, los fiscales federales han redactado una acusación penal contra la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la amenazan con cargos de corrupción y blanqueo de capitales si no sigue cumpliendo las órdenes de la administración Trump. El presidente también insinuó recientemente la posibilidad de convertir Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos.

Según se informa, el gobierno está desarrollando una operación para provocar un cambio de régimen en Cuba con el objetivo de derrocar al presidente Miguel Díaz-Canel como condición previa para las negociaciones entre Estados Unidos y esa nación insular. Se dice que los funcionarios estadounidenses se inclinan por Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, de 94 años, expresidente cubano y hermano de Fidel, líder de Cuba entre 1959 y 2008. Díaz-Canel se pronunció en X el martes por la noche sobre los planes de Washington de "apoderarse del país" y afirmó que el mismo se encontraría con una "resistencia inexpugnable".

"Tengo a Cuba bajo control", declaró Trump recientemente, señalando que su costosa guerra para cambiar el régimen en Asia Occidental tiene prioridad en estos momentos. "Nos ocuparemos de Irán antes que de Cuba". Trump impuso un bloqueo petrolero a la isla en enero, lo que sumió al país en una crisis humanitaria. La red eléctrica nacional de la antilla ya ha colapsado tres veces este mes, con un apagón que duró más de 29 horas. Los expertos en derechos humanos de la ONU condenaron el embargo de combustible de Trump como "una grave violación del derecho internacional y una grave amenaza para un orden internacional democrático y equitativo".

El magnate, quien ha hablado en repetidas ocasiones de "tomar" Cuba, es el último de una larga lista de presidentes estadounidenses que han intentado derrocar el gobierno cubano. Durante la Guerra Fría la CIA llevó a cabo la desastrosa invasión de bahía de Cochinos en 1961. La agencia también intentó asesinar a Fidel Castro al menos en ocho ocasiones. Estados Unidos también llevó a cabo una campaña encubierta de bombardeos contra ingenios azucareros del país y quema de campos de caña, entre otros actos de sabotaje.

Tras el fracaso de la bahía de Cochinos, el Pentágono elaboró planes de alto secreto para allanar el camino hacia un ataque contra la isla. En la primavera de 1962 el Estado Mayor Conjunto distribuyó un memorándum top secret titulado "Justificación de la intervención militar estadounidense en Cuba". En él se describían numerosas operaciones de bandera falsa que podrían emplearse para justificar una invasión estadounidense, incluido un complot para "hundir un barco cargado de refugiados cubanos (reales o simulados)" e, incluso, escenificar un incidente moderno al estilo del "Remember the Maine" haciendo estallar un buque estadounidense en aguas cubanas y así culpar a Cuba del hecho. Otros planes del país para acciones encubiertas en la isla daban prioridad específica al ataque contra la red eléctrica de Cuba.

Cuando se le preguntó si el Estado Mayor Conjunto participaba actualmente en acciones similares, la portavoz, la comandante Annabel Monroe, remitió a The Intercept al Comando Sur, que a su vez remitió a The Intercept al Departamento de Estado, el cual no respondió a la solicitud de comentarios.

Humire afirmó que el Departamento de Guerra estaba "centrado actualmente en operaciones de disuasión dirigidas por los socios", pero no descartó la posibilidad de acciones unilaterales de Estados Unidos en toda América Latina. Señaló que, además de Ecuador, Washington había firmado acuerdos con 17 países socios del hemisferio occidental, en el marco de la denominada Coalición de las Américas contra los cárteles. Este organismo internacional, anunciado oficialmente por Trump en su cumbre "Escudo de las Américas" a principios de este mes de marzo, se centrará en "operaciones bilaterales y multilaterales contra los cárteles y las organizaciones terroristas".

Se le preguntó a Humire si alguno de los 18 países estaba preocupado por cuestiones de soberanía en relación con la posibilidad de que Estados Unidos realizara ataques en sus territorios. "Los miembros de la coalición firmaron específicamente una declaración conjunta de seguridad en la que mencionaban que desean este apoyo y que la mayoría de ellos lo está buscando", respondió. Sin embargo, la escueta declaración que firmaron es sorprendentemente vaga y ofrece poca información concreta al respecto.

Humire también señaló que Estados Unidos había recurrido a la diplomacia de las cañoneras en Venezuela para presionar a Cuba y contribuir a "lograr la sumisión de Nicaragua", así como a "orientar el Caribe en una dirección favorable a los intereses estadounidenses".

Las recientes filtraciones oficiales sobre la posible acusación formal de Estados Unidos contra el presidente colombiano Gustavo Petro por delitos relacionados con el narcotráfico —motivo oficial del secuestro de Maduro y, según se informa, medio utilizado para mantener a raya a su sucesor, Rodríguez— sugieren que Estados Unidos podría emplear esa táctica como medida de presión, o como pretexto, para una eventual acción militar.

Petro ha negado tener vínculos con narcotraficantes. "Parece que Petro podría estar en la mira", declaró a The Intercept un exfuncionario de Defensa, quien habló bajo condición de anonimato debido a su actual empleo. La fuente señaló que las filtraciones sobre la posible acusación contra Petro, junto con el ataque estadounidense-ecuatoriano —que ha avivado las tensiones en la frontera entre ambos países sudamericanos—, parecen cada vez más una campaña coordinada para fomentar la "discordia", sino el conflicto. Cuando se le preguntó en enero sobre atacar Colombia, Trump respondió: "Me parece bien".

Las maniobras estadounidenses en la frontera entre Colombia y Ecuador se producen después de que Estados Unidos haya establecido recientemente una "presencia permanente del FBI en Ecuador", a la que se suman funcionarios de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Seguridad Nacional. Justo antes de que Washington iniciara los ataques en la frontera entre esos dos países, Donovan viajó a Quito, la capital de Ecuador, para reunirse con el presidente Daniel Noboa y altos cargos de la Defensa ecuatoriana.

En agosto de 2025 el teniente coronel Phillip Vaughn —comandante de un Grupo de Tareas Expedicionario encargado de supervisar las operaciones especiales de la Fuerza Aérea en el Caribe y Sudamérica— coordinó una serie de reuniones destinadas a mejorar la "interoperabilidad entre las fuerzas estadounidenses y ecuatorianas" con el fin de "combatir a los actores ilícitos que operan a lo largo de la frontera norte de Ecuador" con Colombia, incluidos "escenarios de planificación operativa y la ejecución de procedimientos de apoyo aéreo cercano", y "múltiples temas relacionados con el apoyo de los controladores conjuntos de ataque terminal", lo cual se refiere a la selección de objetivos y los ataques aéreos.

La ofensiva estadounidense en el hemisferio occidental forma parte de lo que Trump y otros han denominado la "Doctrina Donroe": una versión distorsionada de la Doctrina Monroe de 1823. Mientras que la política del presidente James Monroe pretendía impedir que Europa colonizara e interfiriera en el hemisferio occidental, Trump ha esgrimido su variante como una licencia para que Estados Unidos haga precisamente eso.

La Estrategia de Seguridad Nacional, publicada a finales del año pasado, define el "Corolario de Trump" a la Doctrina Monroe como una "potente restauración del poder y las prioridades estadounidenses", basada en el "reajuste de nuestra presencia militar global para hacer frente a las amenazas urgentes en nuestro hemisferio". Humire definió el "perímetro de seguridad inmediato de Estados Unidos" como "desde Alaska hasta Groenlandia en el Ártico, pasando por el golfo de América, el canal de Panamá y los países circundantes". Trump también ha amenazado con anexionar Groenlandia —y posiblemente Islandia—, convertir Canadá en uno de sus estados y desplegar ataques militares en México.

Humire también detalló los esfuerzos para presionar Panamá a fin de que rompa sus lazos con China y así garantizar el acceso al canal de propiedad panameña, al que, no obstante, calificó de "activo nacional estadounidense".

Además de sus guerras en el hemisferio occidental, Trump también ha lanzado agresiones contra Irán, Irak, Nigeria, Somalia, Siria y Yemen durante su segundo mandato, la mayoría de ellos escenarios de conflictos estadounidenses durante la guerra contra el terrorismo.

Smith, el miembro de mayor rango de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, dijo a Humire que las guerras de Trump en América también parecían estar transformándose en un nuevo "conflicto eterno" sin un objetivo claro ni un "punto final". Cuando se le preguntó qué "nivel de logros" sería necesario para "detener la acción cinética", Humire respondió con un torrente de palabras sobre seguridad fronteriza, terrorismo y cárteles. Cuando Smith le interrumpió para aclarar si los ataques contra las embarcaciones continuarían sin cesar, Humire respondió de forma confusa: "No, correcto".


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Intercept el 23 de marzo de 2026 y fue traducido para Misión Verdad por Spoiler.

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