Carola Chávez

Colaboraciones de Carola Chávez

Cachorros sin Chapulín

"Con mis hijos no te metas", llevan 18 años diciendo, y durante ese mismo tiempo han arrastrado a sus hijos por la locura del antichavismo, saltándose límites insospechados que rayan en la desnaturalización.

La trampa sale

Si se hiciera un concurso de torpezas, la MUD ganaría sobrada. La última de ellas, las primarias, un frenazo, un esquinazo que dejó a su militancia, en el mejor de los casos, turulata; el peor, furiosa y en modo ¡no es no! -su modo favorito, por cierto.

Contra el odio, la verdad

Uno sabía que eran mayameros, que se consideraban de paso en el país que los vio nacer, que su sueño coronado era lograr un Green Card.

El otro cuento del gallo pelón

"¿Será que la #MUD es capaz de legitimar La Constituyente inscribiendo candidatos ante un poder electoral ilegítimo?", tuiteaba hace unos días Andrés Pastrana, a modo de mandato transfronterizo, a modo de "ni se les ocurra dejarnos así, en pelotas". Tuiteaba temiendo lo inevitable.

Ocho valientes millones

Tres meses esperando ese domingo. Tres largos e intensos meses manchados de violencia, amenazas, muerte y la sombra de una guerra sobre nuestras calles. Tres meses de tensión que se respiraba en el saludo del vecino, las sonrisas no podían ocultar la angustia de los ojos.

Ni fuerza, ni fe

En este momento, mientras escribo, se supone que debería estar el país entero sumido en algo que Freddy Guevara, brillante como es, llamó "paro-trancazo-huelga" de 48 horas.

¡Oootra vez el chavismo!

Ellos tenían todo preparado, como preparan las cosas ellos: mucho márketing, mucho cartelito diseñadito con sus frases cursis y melodramáticas, con ese eterno llamado de "ahora sí es verdad", con sus cadenas de WhatsApp, con sus señoras "manetas" con gorritas tricolor y koalas, siempre voluntaria

La noche más larga

Muchos tienen más de treinta años viviendo en el edificio. Tantos años compartiendo tanto: alegrías, angustias, las tradicionales peleas de vecinos que nunca pasaron de un chismorreo, de un viaje en ascensor sin saludo.

Pésimos villanos

Los villanos de Batman siempre me parecieron gafos, siempre enredados en su recurrente estupidez: cada vez que creían tener a Batman sometido, se reían con sus exageradas risas malévolas y vomitaban sus malvados planes hasta el más mínimo detalle.

Plan B

Supongo que tienen ya su plan B. Supongo, porque no me imagino a mis amigos opositores, esos que entran en crisis cuando se va la luz durante más de 15 minutos, esos que no pueden vivir sin Internet, sin Netflix, sin Instagram ni Facebook.