Carola Chávez

Colaboraciones de Carola Chávez

Año nuevo, nada nuevo

Llegó 2018 y con él regresó Julio Borges a Venezuela, después de un mes de ausencia, con un premio Sarajov en la maleta, y un sombrerito de turista gringo fallando en el intento de disimularle las cejas.

Como Chávez

Esta semana me topé tantas veces con un comentario tantas veces escuchado, cada vez que hay elecciones, cada vez que un candidato es revolcado por una zaparapanda de votos, brota de las profundidades del supremacismo clasemediero la amarga frase: "Los compraron (se vendieron) por una bol

Héroes y villanos, de verdad, verdad

Los agarraron. Se creían sobrados y los agarraron. Sus caras corrieron por la redes, sonrientes, demasiado sonrientes… Sus caras, desconocidas para la mayoría de los venezolanos. Sus nombres, ni hablar.

Sigan, gafitos

"Tumor", le dijo Capriles a Ramos Allup, en medio de un ataque de arrechera y dijo que se iba de la MUD y que no volvería mientras allí siguiera ese adeco que otrora le llamara "lechuguino, petimetre y mariposón". ¡No señor, ya basta ya!

Veinte veces oootra vez

Otras elecciones, oootra derrota y otra vez el desconcierto.

Cachorros sin Chapulín

"Con mis hijos no te metas", llevan 18 años diciendo, y durante ese mismo tiempo han arrastrado a sus hijos por la locura del antichavismo, saltándose límites insospechados que rayan en la desnaturalización.

La trampa sale

Si se hiciera un concurso de torpezas, la MUD ganaría sobrada. La última de ellas, las primarias, un frenazo, un esquinazo que dejó a su militancia, en el mejor de los casos, turulata; el peor, furiosa y en modo ¡no es no! -su modo favorito, por cierto.

Contra el odio, la verdad

Uno sabía que eran mayameros, que se consideraban de paso en el país que los vio nacer, que su sueño coronado era lograr un Green Card.

El otro cuento del gallo pelón

"¿Será que la #MUD es capaz de legitimar La Constituyente inscribiendo candidatos ante un poder electoral ilegítimo?", tuiteaba hace unos días Andrés Pastrana, a modo de mandato transfronterizo, a modo de "ni se les ocurra dejarnos así, en pelotas". Tuiteaba temiendo lo inevitable.

Ocho valientes millones

Tres meses esperando ese domingo. Tres largos e intensos meses manchados de violencia, amenazas, muerte y la sombra de una guerra sobre nuestras calles. Tres meses de tensión que se respiraba en el saludo del vecino, las sonrisas no podían ocultar la angustia de los ojos.