Vie. 14 Junio 2024 Actualizado 4:45 pm

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Se acentúa la disputa por el control de los comandos de campaña regionales y municipales que deja ver las tensiones entre Vente Venezuela y la PUD (Foto: Reuters)

¿Qué revela la crisis de los comandos de campaña sobre la PUD?

A un poco más de dos meses para celebrarse las elecciones presidenciales, las oposiciones siguen exhibiendo públicamente la ausencia de una unidad orgánica entre los sectores que las conforman. La división se ve ahora acentuada por disputas sobre el control de los comandos de campaña regionales y municipales.

En las redes sociales se ha generado una serie de reclamos por parte de representantes regionales de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) respecto a la imposición de Vente Venezuela (VV), el partido liderado por María Corina Machado, en la conformación de los comandos.

Magalli Meda, jefa de campaña de Machado, quien se encuentra prófuga de la justicia y amparada por la embajada de Argentina, ha asegurado que a escala nacional existen alrededor de 15 mil "comanditos" desplegados en apoyo a Edmundo González Urrutia, lo cual daría la impresión de que hay una intensa campaña cohesionada en marcha.

Al contrario, representantes de partidos como Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP) y Convergencia en el estado Trujillo han expresado su preocupación en relación a la estructura actual de la campaña presidencial en la región. Han enviado una carta a la dirección nacional de la PUD en la que solicitan con urgencia la revisión y reestructuración de los órganos de dirección a escalas regional, municipal, parroquial y local.

En la carta, los representantes mencionados piden una consideración inmediata debido al sectarismo y la exclusión de los partidos presentes, al desaprovechamiento de la fuerte presencia en los 20 municipios y parroquias, así como a la concentración de poder en un grupo minoritario autodenominado "Voluntariado Somos Trujillo", vinculado con Vente Venezuela.

Esta realidad no es exclusiva del estado andino, por el contrario, en otras zonas del país abundan denuncias como las realizadas desde Trujillo, lo que evidencia el alcance nacional que adquiere la disputa.

Por otro lado, el secretario general del Movimiento al Socialismo (MAS), Felipe Mujica, ha destacado la importancia de contar con un comando de campaña "plural" para el candidato de la PUD. Mujica ha informado sobre una reunión con el candidato opositor, junto a Omar Barboza, coordinador de la plataforma, para abordar este tema.

Situación que dificilmente podrá resolverse con el "candidato" debido a la poca disposición mostrada, por lo menos mediáticamente, a ocuparse personalmente de la campaña electoral y, en consecuencia, de las visitas a las regiones.

Estas tensiones se suman a las de alcaldes de oposición en diferentes municipios, quienes tras expresar su respaldo a Edmundo González también han hecho reclamos públicos respecto al control de los comandos municipales de campaña.

Barboza ha respaldado las denuncias con un comunicado en el que reconoce las crecientes tensiones entre los sectores que representan a María Corina Machado y el resto de las organizaciones políticas. En dicho texto se mencionan las dificultades existentes en los estados para avanzar de forma unida y organizada hacia la victoria electoral, y prometen próximos lineamientos para aclarar estas incertidumbres.

Si realmente existiera una fuerza cohesionada en torno a la candidatura de Edmundo González, se priorizaría la objetividad en la selección de los partidos con mejor estructura organizativa en cada región para liderar los comandos de campaña, porque ello aseguraría la representación de los diversos sectores que respaldan al postulado. Sin embargo, los reclamos revelan una realidad diferente.

María Corina Machado y su partido buscan situarse por encima de los demás partidos, ignorando y excluyendo aquellos con una plataforma más sólida que Vente Venezuela. Esto se basa en los resultados de las primarias y en su intento por proyectar una imagen de liderazgo "incuestionable", y así demostrar que eso es suficiente para transferir el apoyo a un aspirante relativamente desconocido, quien ahora encabeza la candidatura presidencial de la PUD.

Recordemos, además, que esta organización —incluidas las entidades que la antecedieron—, que pretende liderar el proceso de campaña de un ecosistema opositor ya de por sí cuestionable, ahora se desdice y se encuentra éticamente menos calificada debido a sus ataques y desprecio hacia las instituciones electorales, sus creencias cuestionables en temas como la automatización del voto y su histórica tendencia a promover la abstención.

Por otro lado, los representantes de la PUD apenas hacen esfuerzos por ocultar las discrepancias persistentes con María Corina Machado, a pesar del consenso en torno a Edmundo González, cuya candidatura también genera dudas al ser examinada de cerca. Partidos como Un Nuevo Tiempo no se centran en hacer campaña por el viejo diplomático sino en resaltar el liderazgo de Manuel Rosales y atribuirle el mérito de "salvar la ruta electoral". Pareciera que hay más interés en ganar terreno para las elecciones regionales de 2025 que en respaldar genuinamente al aspirante de la PUD.

Acción Democrática se ve envuelto en problemas adicionales a raíz de las fracturas internas que resultaron en la división del partido. Una directiva diferente ha tomado el control de la plataforma política y respalda a un candidato propio. Esto abre otro elemento en la compleja dispersión opositora: no solo se evidencian debilidades en el respaldo a Edmundo González sino que la denominada "candidatura unitaria" se enfrenta a una variedad de corrientes opositoras con sus propias candidaturas presidenciales, subestimadas por el sector dominante, pero que podrían implicar una significativa disminución de apoyo para González.

Así las cosas, la situación de la oposición se muestra, cuando menos, preocupante respecto a sus fines políticos y electorales. Sus divisiones internas y la búsqueda de intereses personalistas o grupales por parte de sus líderes, lejos de consolidarla, la acercan a la implosión. Esta actitud deja en el olvido las necesidades de sus votantes y, sin duda, dificulta el camino que deben transitar de cara al 28 de julio. La oposición, con sus disputas, está siendo honesta, aunque involuntariamente, al mostrar lo que realmente ofrecería si llegara al poder: un futuro incierto y marcado por la discordia entre sus dirigentes.

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