Dom. 24 Octubre 2021 Actualizado 8:13 am

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Hugo Chávez lidera la delegación de la II Cumbre OPEP en Caracas, año 2000 (Foto: Cancillería de Venezuela)

El rol histórico de Venezuela en la OPEP: orígenes y legado

A propósito del 61 aniversario de la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la visita de su actual Secretario General, Mohammed Barkindo, a la República Bolivariana de Venezuela, desde esta trinchera elaboramos un repaso de los aportes de los venezolanos que reforzaron la importancia de esta organización en el marco del consenso y equilibrio del mercado petrolero global desde su creación hasta nuestros días.

Comencemos por su fundación. Entre el 10 y el 14 de septiembre de 1960, representantes de cinco países productores de petróleo llegaron a Bagdad, entre ellos estaba Juan Pablo Pérez Alfonzo por Venezuela, exponiendo los principios guiadores para resguardar el interés colectivo en sus recursos petroleros.

Los países fundadores, Irán, Irak Arabia Saudita, Kuwait y Venezuela, aprovecharon la década de 1960 para crear poco a poco un sentimiento de interés comunitario y de conciencia de la necesidad de una acción cooperativa. Esto cambió el rumbo en las negociaciones petroleras que antes estaban centradas únicamente en las transnacionales; ahora los Estados tenían posicionamiento en estos espacios.

En respuesta a esta cohesión, bajo los dictámenes del Plan Marshall, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OECD, siglas en inglés) crea la Agencia Internacional de la Energía (IEA, siglas en inglés), idea promovida en 1973 por el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, a fin de hacerle frente a la OPEP.

Padre fundador: Juan Pablo Pérez Alfonzo

Previo a la fundación de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo expuso ante el Congreso de la República que era fundamental vigilar los precios del crudo porque se trataba de cuidar de la participación que recibe un país por el petróleo que se extrae, es decir, el problema de los precios es tan constante como el de cuidar del petróleo.

Ese argumento lo expresaba en esos años porque se estaban desarrollando una serie de presiones por parte de algunos países industrializados, fuertes consumidores de petróleo, para tratar de imponer un sistema doble de precios en la lógica de precios bajos.

Así que Pérez Alfonzo explicó algunos de los resultados generados en el Primer Congreso Petrolero Árabe celebrado en El Cairo, preámbulo a la fundación de la OPEP, cuya primera recomendación se enfocaba en que ningún cambio de precios para el petróleo fuera acordado por las empresas privadas sin previo estudio y aprobación de los respectivos gobiernos.

Que las decisiones sobre el petróleo que yacía en el subsuelo de cada país pasaran a estar en manos de los gobiernos respectivos daba un impulso y reforzamiento, principalmente, a la soberanía. Esto fue un gancho al hígado a las transnacionales que eran las que determinaban los precios, en muchas ocasiones sin fundamentos más que sus propias ilimitadas ganancias.

A partir de entonces se creó un clímax de defensa de las políticas de los precios razonables, frenando la imposición de la propuesta del sistema de doble precios.

Aunado a las premisas emanadas en el Congreso de El Cairo, se habló que la estabilidad de los precios lleva consigo un necesario ajuste de la producción a las necesidades reales del mercado. Para Pérez Alfonzo esto formaba parte de una sana política de precios y que eso podía garantizar el progresivo desarrollo de la industria en los países dueños del petróleo, recurso no renovable.

Es ostensible que dicho congreso fue el primer paso hacia el entendimiento de dos grandes centros de producción de crudo, la Cuenca del Caribe con Venezuela al frente y la Cuenca del Golfo Pérsico con los países de Medio Oriente.

Pérez Alfonzo fue fiel a la defensa de los precios pues lo consideraba como un asunto urgente y que no debía descuidarse nunca. De esa preocupación y voluntad para encontrar soluciones desde el beneplácito con otros países, uno de los padres fundadores de la OPEP deja un legado importante no solo en el espectro internacional petrolero sino también en la dinámica de la industria petrolera en Venezuela.

En contra de la apertura petrolera: Álvaro Silva Calderón

Fue diputado al Congreso de la República en los años 70, su labor fue destacable por su autoría del Proyecto de Ley sobre Bienes Afectos a la Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos.

Además, se opuso y salvó el voto en la plenaria de la cámara en todo lo referente al Proyecto Cristóbal Colón: punto de partida de la apertura petrolera. Incluso, hace unos años opinaba al respecto: "La apertura se hizo a espaldas de la legalidad".

Ahora bien, a continuación se despliegan algunas claves de la Ley sobre Bienes Afectos a la Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos, que terminó de definir cómo iba a ser la reversión que estaba dispuesta desde la Ley de 1943. De esta manera, desde esa fecha hasta los años 70 y un poco más, las empresas petroleras extranjeras se estaban preparando a su manera para entregar una industria desmantelada, sobreexplotando yacimientos por encima de sus capacidades técnicas.

  • Se recuerda que, en el periodo presidencial de Rafael Caldera, se asomaba la promesa del presidente socialcristiano en hacer algunas modificaciones en el entramado legal para sustituir a las concesiones por un sistema atractivo para los inversionistas extranjeros.
  • En 1970 el gobierno de ese entonces venía confrontando dificultades presupuestarias y, ante ellas, su primera opción fue solicitar a las concesionarias que aumentaran la producción, obteniendo magros resultados.
  • Bajo este contexto, el Dr. Álvaro Silva Calderón llevaba tiempo trabajando en materia legislativa petrolera del país, en específico la cuestión del fin de las concesiones.
  • En 1971, condujo la redacción de un proyecto que fue introducido en marzo de ese año ante la Cámara de Diputados por los partidos MEP, PCV y URD. Cuatro meses después, el 30 de julio de 1971, el proyecto se convirtió en Ley, quebrantando las amenazas de las compañías, que en esta oportunidad solo pudieron llegar hasta la presentación por parte de tres senadores norteamericanos de un proyecto de ley para prohibir la importación de petróleo venezolano, si el proyecto de ley sobre bienes afectos a reversión era aprobado.
  • La disposición de esta ley que establece la obligación de las compañías concesionarias de mantener en buen estado los bienes afectos a reversión y ordena la formación de un fondo de garantía con el 10% de las cuotas anuales de depreciación y de cinco a diez cuotas del mismo porcentaje sobre la parte ya depreciada. Este fondo, depositado en el Banco Central, podía ser destinado a inversiones financieras mediante acuerdo con el Ejecutivo.

Los términos establecidos en esa ley estuvieron encaminados a garantizarle a la nación la entrega, al término de las concesiones, de una industria en razonables condiciones de conservación, con plena capacidad operativa. El derecho a la reversión era indiscutible.

Pero esa lucha no terminaba allí: la ley fue el inicio de un largo proceso de nacionalización que fue complejo y se puede decir que se quedó corto para todas las excesivas utilidades sacadas del territorio nacional por los consorcios multinacionales.

La disposición inicial de la ley fue justamente la que levantó las iras de las compañías extranjeras y determinó su demanda de nulidad por "confiscatoria". En la misma ley, se califican como afectos a reversión todos los bienes de las concesionarias, en tanto que los mismos fueron adquiridos para el ejercicio de esa condición de concesionarios por la cual se instalan en el país.

Silva Calderón fue Secretario General de la OPEP en el periodo 2002-2003 e impulsó junto a Alí Rodríguez Araque, la Ley de Hidrocarburos de 2001 en el marco de la Ley Habilitante, iniciando el periodo presidencial del Comandante Hugo Chávez.

Que la OPEP muestre su poder: Hugo Chávez y Alí Rodríguez Araque

En 1997 y 1998, la relación de Venezuela con otros miembros de la OPEP fue de invectiva. En ese momento, los mercados mundiales del petróleo estaban sumidos en un profundo caos. Y no hay duda de que el Gobierno Bolivariano jugó un papel importante en la recuperación.

El presidente Chávez y su ministro de petróleo, Alí ​​Rodríguez Araque, revirtieron esta situación por completo.

Luego en el año 2000, el Comandante inició la flamante gira a los países de la OPEP con el fin de reimpulsar y sobre todo redimir el rol de la organización en el escenario petrolero, haciendo un llamado a cada miembro para consolidar la unión.

Ese año en Irak, el presidente venezolano se basaba en las consideraciones de Pérez Alfonzo en la defensa de los precios y en la defensa soberana por los recursos, y en consecuencia, se desentendió de las críticas de Estados Unidos: "Tenemos nuestra dignidad, Venezuela es un país soberano que puede tomar las decisiones que considere oportunas".

Los resultados se dieron de inmediato, los ministros de petróleo de la OPEP adoptaron una propuesta venezolana destinada a reducir las turbulencias futuras en el mercado al permitir que el precio del petróleo fluctúe solo en una banda entre 22 dólares a 28 dólares el barril. Tal mecanismo fue ideado por Alí Rodríguez Araque.

Así que en cuanto al objetivo de propiciar la recuperación de los precios, el gobierno liderado por el presidente Chávez lo aupó y lo logró. Igualmente, los ingresos de las exportaciones de hidrocarburos del país alcanzaron un máximo de 27,3 mil millones de dólares en 2000, un aumento realmente significativo con respecto al máximo anterior de 19,1 mil millones de dólares en 1981.

No obstante, el logro fue más amplio ya que la organización volvió a la vida y en la actualidad ha hecho ver su importancia en el equilibrio de las dinámicas propias del mercado petrolero. Fue una iniciativa que sumó esfuerzos para el fortalecimiento, incluso, del multilateralismo.

Tras la caída de los precios en plena pandemia de covid-19, la OPEP fue el pilar del consenso entre países sin necesidad de pertenecer a la organización; Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, se sumó a la iniciativa de la OPEP de recorte para equilibrar el mercado y controlar la volatilidad.

En definitiva, Venezuela sigue apostando al multilateralismo y como país productor petrolero con "sanciones" estadounidenses impuestas, continúa impulsando propuestas y apoyando los mecanismos justos generados en la OPEP, cuya fuerza centrípeta es relevante en la faena internacional. La reunión de Mohammed Barkindo en Caracas con las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro es un botón de ello.

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