Sáb. 24 Febrero 2024 Actualizado ayer a las 3:49 pm

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Hay más en la lucha actual entre el occidente consumidor de petróleo y las naciones productoras de petróleo de lo que se ve, y va mucho más allá de la guerra en Ucrania (Foto: The Cradle)

Las finanzas mundiales contra la energía mundial: ¿Quién ganará?

En la guerra entre las finanzas mundiales y la energía, un hecho permanece claro: puedes imprimir dinero, pero no petróleo.

El 6 de octubre, cuando la Unión Europea (UE) accedió a imponer un límite de precio al petróleo ruso como parte de un nuevo paquete de sanciones contra Moscú, 23 ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se pronunciaron a favor de un brusco recorte en su cuota de producción conjunta.

Su decisión colectiva de disminuir la producción a alrededor de 2 millones de barriles por día desencadenó fuertes reacciones particularmente en Estados Unidos, e incluso se habló de "declaraciones de guerra". Estados Unidos se siente embaucado porque los cortes de producción de la OPEP pueden elevar los precios del combustible y suavizar sus ocho paquetes de sanciones. A pesar de que la narrativa mundial avanza hacia una "era post-petrolera", pareciera que aún le queda vida al perro viejo, mientras que la OPEP sigue siendo el tema de conversación.

La OPEP es tan relevante como siempre

La OPEP y diez productores de energía que no forman parte de esta (incluyendo Rusia) han estado coordinando su propia política desde diciembre de 2016. En su momento, los analistas le dieron muy poco chance de tener un impacto a este formato "OPEP+".

En ese entonces, recuerdo la burla de muchos que despreciaron el anuncio en la sala de prensa de la secretaría general de la Organización en Viena. Pero la OPEP ha capeado la tormenta del mercado mundial petrolero y ha emergido como un jugador decisivo.

Recuerdo la situación excepcional durante la primavera de 2020 durante la cuarentena mundial por la pandemia de covid-19, cuando el comercio de los distintos grados de petróleo en los mercados de futuros de Estados Unidos se cotizaba a precios negativos en ocasiones, solo para escalar a grandes alturas en abril de 2021.

En contraste con las aventuras del mercado petrolero entre 1973 y 1985, cuando hubo poco consenso entre los miembros de la OPEP y muchos ya habían escrito el obituario de la organización, hoy, antiguos rivales como Arabia Saudita y Rusia están logrando unir sus intereses en una poderosa mano de cartas.

En aquellos días era una práctica normal para Riad el tener en cuenta y ejecutar los intereses de Washington, dentro de la OPEP bastaba con una sola llamada de la capital de Estados Unidos. Cuando la compañía petrolera estadounidense ARAMCO, que actuaba como una extensión de Estados Unidos en el reino, fue nacionalizada por Arabia Saudita a principios de los años 1970 como parte de las extensas tendencias de nacionalización en todo el mundo, se prometió una compensación a Estados Unidos con un simple apretón de manos.

Llegó a su fin entonces la era de las "siete hermanas", un cartel de compañías que dividieron el mercado petróleo. Sin embargo, para los políticos estadounidenses, al menos psicológicamente, esta era persiste. "Es nuestro petróleo" es una expresión que a menudo escucho pronunciar en Washington. Esas voces eran particularmente ruidosas durante la invasión ilegal a Irak en 2003, liderada por Estados Unidos.

El mercado financiero contra el mercado energético

Para entender en su totalidad el núcleo del conflicto en Ucrania (donde se desarrolla una guerra por delegación) uno debe desglosar la confrontación de la siguiente manera: Estados Unidos y sus aliados europeos, quienes representan y apoyan el sector financiero mundial, están esencialmente comprometidos en una batalla contra el sector energético mundial.

En los últimos 22 años hemos visto lo fácil que es para los gobiernos imprimir papel moneda. Solo en 2022 el dólar estadounidense ha impreso más papel moneda que en toda su historia. La energía, por otro lado, no se puede imprimir. Y ahí yace un problema que es fundamental para Washington: el sector commodities puede presentar una mejor oferta que el sector financiero.

Cuando escribí mi libro El póquer energético en 2005, también abordé la cuestión de la divisa, es decir, si el petróleo se comercializará en dólares estadounidenses a largo plazo. En ese entonces, mis interlocutores de los países árabes en la OPEP expresaron de forma unánime que no iba a cambiar el dólar estadounidense. No obstante, 17 años después, esa visión ha cambiado completamente.

Riad están inclinándose a favor de la idea de comerciar petróleo en otras monedas, como se indicó este año en conversaciones con los chinos para hacer transacciones en yuanes. Los saudíes también continúan comprando petróleo ruso, como otros estados de Asia occidental y del Sur Global, optaron por ignorar las sanciones de occidente sobre Moscú y se preparan cada vez más para el nuevo estado de multipolaridad internacional.

De este modo, Washington ya no mantiene su capacidad de ejercer influencia absoluta en la OPEP, que ahora se está reposicionando geopolíticamente como la OPEP ampliada.

Estados Unidos reacciona: entre el desafío y la ira

La reunión ministerial de la OPEP+ del 6 de octubre fue un claro presagio de estas nuevas circunstancias. Las tensiones inherentes entre estas dos visiones del mundo se desarrollaron inmediatamente en la sala de prensa posterior a la reunión donde un ministro del petróleo de Arabia Saudita puso en su lugar a la agencia de noticias occidental Reuters, y donde periodistas estadounidenses atacaron ferozmente a la OPEP por "tener de rehén a la economía mundial".

Al día siguiente, la Casa Blanca anunció a regañadientes una política estricta. Los cortes de producción de la OPEP+ tienen a Washington vacilando entre enfurruñarse y buscar venganza, particularmente contra los saudíes que alguna vez fueron obedientes. En unas pocas semanas van a llevarse a cabo las elecciones de medio término en Estados Unidos y las ramificaciones del aumento de los precios del combustible sin duda se manifestarán en las urnas.

Por casi un año el presidente Joe Biden ha estado expandiendo el suministro de combustible de Estados Unidos mediante la Reserva Estratégica de Petróleo, pero no ha podido calibrar ni el precio del crudo ni la inflación desmedida. El Congreso de los Estados Unidos amenaza con usar el llamado proyecto de Ley NOPEC, bajo el pretexto legal de prohibir los carteles, para apoderarse de los bienes de los gobiernos de la OPEP.

El concepto ha estado dando vueltas durante décadas en el Capitolio, no obstante, esta vez nuevas emociones irracionales pueden tener el ímpetu. Pero es probable que las acciones estadounidenses hostiles o amenazantes resulten contraproducentes e incluso aceleren los cambios geopolíticos que se están produciendo en Asia occidental, que ha estado saliendo de la órbita estadounidense en los últimos años. Muchas capitales árabes no han olvidado el derrocamiento del presidente egipcio Hosni Mubarak en 2011 y cuán rápido Estados Unidos abandonó a su longevo aliado.

"Es la economía, estúpido"

El precio del petróleo es un sismógrafo de la economía mundial y de la geopolítica del mundo. Con los recortes de producción, la OPEP+ simplemente se está planificando en función de las próximas consecuencias recesivas. Además, algunos países productores no están logrando crear nuevas capacidades en vista de la brecha de inversión que persiste desde 2014: un precio bajo del petróleo simplemente no puede sostenerse si no hay una gran inversión de capital en el sector.

Se espera que la situación del suministro de energía empeore aún más a partir del 5 de diciembre, cuando entre en vigor el embargo de crudo impuesto por la UE.

Las leyes fundamentales de la oferta y la demanda determinarán en última instancia las muchas distorsiones en los mercados de commodities. Las sanciones anti-rusas creadas por la UE y otros estados (un total de 42) han interrumpido el suministro global y eso tiene consecuencias en la oferta y los precios provocados por el hombre.

Las dos grandes crisis financieras, inmobiliaria y bancaria en 2008 y la pandemia en 2020, llevaron a la excesiva impresión de papel moneda. Irónicamente, fue China quien sacó a la paralizada economía mundial de la primera crisis: Beijing estabilizó todo el mercado de materias primas en 2009-2010 sirviendo como la locomotora mundial e incorporando el yuan a los esquemas comerciales.

China, la máquina bien aceitada

Hasta principios de los años 1990, China logró satisfacer su gasto interno de petróleo con una producción interna que oscilaba entre 3 y 4 millones de barriles por día. Pero 15 años después y con una economía en rápida expansión, China se había convertido en el importador petrolero número uno del mundo.

Esta posición revela el papel crucial de Beijing en el mercado petrolero mundial. Mientras que Arabia Saudita y Angola son proveedores importantes, Rusia es el principal proveedor de combustible en China. Como observó acertadamente el exprimer ministro Wen Jiabao: "Cualquier problema mínimo multiplicado por 1 mil 300 millones terminará siendo un gran problema".

Durante los últimos 20 años, he argumentado que los oleoductos y las aerolíneas se movían al oriente y no al occidente. Se puede decir que uno de los mayores errores de Rusia fue invertir en infraestructura y contratos para un mercado europeo prometedor, pero malagradecido. La cancelación del proyecto South Stream en 2014 debió haber servido como lección para Moscú de no ampliar el Nord Stream como a partir de 2017. El tiempo, el coraje y el dinero pudieron haber sido mejor invertidos en expandir la red hacia oriente.

Nunca se ha tratado de Ucrania

Desde el inicio del conflicto militar en Ucrania en febrero de 2022, básicamente, hemos estado observando cómo la industria financiera liderada por occidente lidera su guerra contra la economía energética dominada por oriente. El ímpetu siempre estará con este último, porque como se dijo anteriormente, en contraste con el dinero, la energía no se puede imprimir.

Los volúmenes de petróleo y gas necesarios para reemplazar las fuentes de energía rusas no se encontrarán en el mercado mundial en el plazo de un año. Y ningún producto es más global que el petróleo. Cualquier cambio en ese mercado siempre influenciará la economía mundial.

"El petróleo crea y destruye naciones" es una cita que personifica la importancia del petróleo en la configuración de los órdenes mundiales y regionales, como fue el caso en el oeste de Asia en la era posterior a la Primera Guerra Mundial: primero vinieron los oleoductos, luego las fronteras.

El difunto exministro Zaki Yamani una vez describió las alianzas petroleras como más fuertes que los matrimonios católicos. Si ese es el caso, el viejo matrimonio entre Estados Unidos y Arabia Saudita está sufriendo un distanciamiento y Rusia ha solicitado el divorcio de Europa.


Karin Kneissl es una diplomática y periodista austríaca, que se desempeñó como ministra de asuntos exteriores de Austria desde diciembre de 2017 hasta junio de 2019.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Cradle el 13 de octubre de 2022, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Camila Calderón.

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