Sáb. 03 Diciembre 2022 Actualizado ayer a las 6:08 pm

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El presidente chino Xi Jinping presenta su informe en el 20° Congreso del Partido Comunista de China (Foto: Ju Peng / Xinhua)

China: Xi se prepara para la cuenta regresiva

El discurso de una hora 45 minutos del presidente Xi Jinping en la inauguración del 20° Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) en el Gran Salón del Pueblo en Beijing fue un ejercicio fascinante del pasado reciente orientado al futuro próximo. Toda Asia y todo el Sur Global debería analizarlo atentamente.

El Gran Salón fue adornado profusamente con radiantes estandartes rojos. Un lema gigante al fondo de la sala dice: "Larga vida a nuestro gran, glorioso y correcto partido".

Otro, más abajo, sirve como un resumen de todo el informe:

"Mantén en alto la gran bandera del socialismo con características chinas, aplica integralmente el Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era, lleva adelante el gran espíritu fundacional del partido, y únete y lucha para construir plenamente un país moderno socialista y promover el gran rejuvenecimiento de la nación china".

Fiel a la tradición, el informe esbozó los logros del PCCh durante los últimos cinco años y la estrategia de China para los próximos cinco, y más allá. Xi prevé "fieras tormentas" por delante, domésticas y foráneas. El informe fue igualmente significativo por lo que no dijo, o fue sutilmente tácito.

Cada miembro del Comité Central del PCCh había sido informado acerca del informe, y fue aprobado. Pasarán esta semana en Beijing estudiando la "letra pequeña" y votarán para adoptarla el sábado. Luego, un nuevo Comité Central del PCCh será anunciado, y un nuevo Comité Permanente del Politburó -los siete que realmente gobiernan- será formalmente alabado.

Esta nueva dirección definirá los rostros de nueva generación que trabajarán muy de cerca con Xi, así como quién sucederá a Li Keqiang como nuevo Primer Ministro: ha terminado sus dos mandatos y, acorde a la constitución, debe dimitir.

También hay 2 mil 296 delegados presentes en el Gran Salón representando a los más de 96 millones de miembros del PCCh. No son meros espectadores: en la sesión plenaria que terminó la semana pasada, analizaron a profundidad cada asunto importante y se prepararon para el Congreso Nacional. También votan en resoluciones partidistas, aun cuando estas son decididas por el liderazgo máximo, y a puertas cerradas.

Los principales aportes

Xi sostiene que en los últimos cinco años el PCCh ha hecho avanzar a China al tiempo que ha respondido "correctamente" (terminología del partido) a todos los desafíos foráneos. Entre los logros más importantes se incluyen la paliación de la pobreza, la normalización de Hong Kong y los progresos en diplomacia y defensa nacional.

Es bastante revelador que el ministro de Exteriores, Wang Yi, sentado en la segunda fila, detrás de los actuales miembros del Comité Permanente, no dejó de mirar a Xi, mientras otros leían una copia del informe en sus escritorios.

Comparado con los logros, el éxito de la política de Cero Covid ordenada por Xi sigue siendo bastante discutible. Xi destacó que ha protegido la vida de la población. Lo que no pudo decir que la premisa de su política es la de tratar al covid y sus variantes como una bioarma estadounidense dirigida contra China. Es decir, un grave asunto de seguridad nacional que supera cualquier otra consideración, incluso la economía china.

Cero Covid golpeó extremadamente fuerte a la producción y el mercado laboral, y aisló virtualmente a China del mundo exterior. Solo un ejemplo evidente: los gobiernos distritales de Shanghái aún planifican en torno a Cero Covid en un lapso de dos años. Cero Covid no se irá pronto.

Una grave consecuencia es que la economía china muy ciertamente crecerá este año menos de 3%, bastante por debajo del objetivo oficial de "en torno a 5,5%".

Ahora, veamos algunos de los puntos destacados del informe de Xi.

Taiwán: Beijing ha comenzado "una gran batalla contra el separatismo y la interferencia extranjera" en Taiwán.

Hong Kong: ahora está "administrada por patriotas, haciéndola un mejor lugar". En Hong Kong hubo "una gran transición del caos al orden". Correcto: la revolución de color en 2019 casi destruye un gran centro de comercio y finanzas global.

Paliación de la pobreza: Xi la proclamó como uno de los tres "mayores acontecimientos" de la pasada década junto con el centenario del PCCh y el socialismo con características chinas entrando a una "nueva era". La paliación de la pobreza es el meollo de uno de los "dos objetivos centenarios" del PCCh.

Apertura: China se ha convertido en "un importante socio comercial y en un importante destino de la inversión extranjera". Este es Xi refutando la noción de que China se vuelto más autárquica. China no se involucrará en ningún tipo de "expansionismo" mientras se abre al mundo exterior. La política estatal básica se mantiene: la globalización económica. Pero -no lo dijo- "con características chinas".

"Auto-revolución": Xi introdujo un nuevo concepto. La "auto-revolución" permitirá a China escapar de un ciclo histórico que lleva a una caída. Y "esto asegura que el partido nunca cambiará". Así que será el PCCh o no será.

Marxismo: definitivamente permanece como uno de los principios rectores fundamentales. Xi destacó: "Debemos el éxito de nuestro Partido y el socialismo con características chinas al marxismo, y cómo China ha logrado adaptarlo".

Riesgos: ese fue el tema recurrente del discurso. Los riesgos seguirán interfiriendo con esos "dos objetivos centenarios" fundamentales. El primer objetivo fue alcanzado el año pasado, en el 100° aniversario del PCCh, cuando China llegó al estatus de una "sociedad moderadamente próspera" en todos los aspectos (xiaokang, en chino). El objetivo número dos debería alcanzarse en el centenario de la República Popular de China en 2049: para "construir un país moderno socialista que es próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado y armonioso".

Desarrollo: el enfoque será sobre el "desarrollo de alta calidad", incluyendo la resiliencia de las cadenas de suministro y la estrategia económica de “circulación dual”: la expansión de la demanda interna en paralelo a la inversión extranjera (sobre todo centrada en los proyectos BRICS). Esa será la principal prioridad de China. Así que, en teoría, cualquier reforma privilegiará una combinación de "economía de mercado socialista" y apertura de alto nivel, mezclando la creación de mayor demanda interna con la reforma estructural de los suministros. Traducción: "circulación dual" en esteroides.

"Democracia de proceso completo": este fue otro nuevo concepto introducido por Xi. Se traduce como "democracia que funciona", como el rejuvenecimiento de la nación china bajo -qué más- el liderazgo absoluto del PCCh: "Necesitamos asegurar que el pueblo pueda ejercer sus poderes a través del sistema del Congreso del Pueblo".

Cultura socialista: Xi dijo que es absolutamente esencial "influir en la gente joven". El PCCh debe ejercer el control ideológico y asegurarse que la mediática fomenta una generación de gente joven "que está influencia por la cultura tradicional, el patriotismo y el socialismo", para de esta manera beneficiar a la "estabilidad social". El "argumento chino" debe ir a todas partes, presentando a una China que es "fiable y respetable". Esto sin duda aplica a la diplomacia china, incluidos a los "Wolf Warriors" (nota del traductor: se refiere a un estilo diplomático más agresivo que el habitual en la diplomacia china, llamado así por la película china homónima de 2015).

"Sinizar la religión": Beijing continuará su campaña por la "sinización de la religión", adaptándola "proactivamente" a la "religión y la sociedad socialista". Esta campaña fue implantada en 2015, lo que significa, por ejemplo, que el Islam y el Cristianismo deben estar bajo el control del PCCh y en línea con la cultura china.

La promesa de Taiwán

Ahora llegamos a los temas que obsesionan completamente al Hegemón en decadencia: la conexión entre los intereses nacionales de China y cómo afectan al rol de las civilizaciones y los estados en las relaciones internacionales.

Seguridad nacional: "La seguridad nacional es la base del rejuvenecimiento nacional, y la estabilidad social es un prerrequisito de la fortaleza nacional".

El ejército: el equipamiento, la tecnología y la capacidad estratégica del Ejército Popular de Liberación serán fortalecidas. No hace falta decir que eso significa el control total del PCCh sobre el ejército.

"Un país, dos sistemas": ha probado ser "el mejor mecanismo institucional para Hong Kong y Macau y debe ser vinculante en el largo plazo". Ambos "disfrutan de gran autonomía" y están "administradas por patriotas". Xi prometió mejorar mejor a ambos en las estrategias nacionales.

Reunificación de Taiwán: Xi hizo una promesa de completar la reunificación de China. Traducción: devolver Taiwán a su patria. Esto fue recibido con un torrente de aplausos, lo que llevó al mensaje central, dirigido simultáneamente a la nación china y las fuerzas de "interferencia extranjera": "No renunciaremos al uso de la fuerza y tomaremos todas las medidas necesarias para detener todos los movimientos separatistas". La conclusión: "La resolución de la cuestión de Taiwán es un asunto propio pueblo chino, que debe decidir el pueblo chino".

También es muy revelador que Xi ni siquiera mencionó el nombre de Xinjiang: solo por implicación, cuando destacó que China debe fortalecer la unidad de todos los grupos étnicos. Xinjiang para Xi y el liderazgo significan la industrialización del Lejano Oeste y un nodo fundamental en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR): no el objeto de una campaña de demonización imperial. Ellos saben que las tácticas desestabilizadoras de la CIA usadas en el Tíbet durante décadas no funcionaron en Xinjiang.

Resguardo de la tormenta

Ahora desentrañemos algunas de las variables que afectan los muy difíciles años por delante para el PCCh.

Cuando Xi mencionó que "vienen fieras tormentas", en eso es lo que piensa las 24/7: Xi está convencido de que la URSS colapsó porque el Hegemón hizo de todo para socavarla. Él no permitirá un proceso similar para desestabilizar a China.

A corto plazo, la "tormenta" puede referirse a la última ronda de la guerra estadounidense sin cuartel contra la tecnología china, sin mencionar el libre comercio: impedir China compre o fabrique chips y componentes para supercomputadoras.

Es justo considerar que Beijing mantenga el enfoque a largo plazo, apostando que la mayoría del mundo, especialmente el Sur Global, se apartará de la cadena de suministro de alta tecnología estadounidense y preferirá el mercado chino. A medida que los chinos sean cada vez más autosuficientes, las compañías tecnológicas estadounidenses terminarán perdiendo mercados globales, economías de escala y competitividad.

Xi tampoco mencionó el nombre de Estados Unidos. Todos en la dirigencia -especialmente el nuevo Politburó- está consciente de cuánto Washington quiere "desacoplarse" de China en de todas las formas posibles y continuará desplegando de manera provocativa todas las vertientes posibles de guerra híbrida.

Xi no entró en detalles durante su discurso, pero está claro que el motor de ahora en adelante será la innovación tecnológica conectada a una visión global. Ahí es donde entra la IFR, de nuevo, como un privilegiado campo de aplicación para los avances tecnológicos.

Solo de esta manera podemos entender cómo Zhu Guangyao, un exviceministro de finanzas, puede estar seguro de que PIB per cápita de China en 2035 al menos duplicaría los números en 2019 y alcanzara 20 mil dólares.

El desafío de inmediato para Xi y el nuevo Politburó es arreglar el desequilibrio económico estructural de China. E inflar la "inversión" de deuda financiada otra vez no funcionará.

Se puede apostar que el tercer mandato de Xi -que se confirmará luego esta semana- tendrá que concentrarse en la planificación rigurosa y la supervisión de la implementación, mucho más que durante sus anteriores años audaces, ambiciosos y abrasivos, pero a veces desconectados. El Politburó deberá tener mucha más atención a las consideraciones técnicas. Xi tendrá que delegar una mayor autonomía en la elaboración de políticas a un conjunto de tecnócratas competentes.

De lo contrario, regresaremos a aquella sorprendente observación del entonces primer ministro Wen Jiabao en 2007: La economía china es "inestable, desequilibrada, descoordinada y, en última instancia, insostenible". Ahí es exactamente donde el Hegemón quiere que esté.

En la actualidad, las cosas están lejos de ser sombrías. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma afirma que, en comparación con el resto del mundo, la inflación del consumo en China solo es "marginal"; el mercado de trabajo es estable; y los pagos internacionales son estables.

El informe de trabajo y las promesas de Xi también pueden considerarse como una inversión a los sospechosos geopolíticos angloamericanos habituales -Mackinder, Mahan, Spykman, Brzezinski-.

La asociación estratégica China-Rusia no tiene tiempo que perder con los juegos hegemónicos globales; lo que les impulsa es que más pronto que tarde estarán gobernando el Heartland -la isla del mundo- y más allá, con aliados desde el Rimland, y desde África hasta América Latina, todos participando en una nueva forma de globalización. Ciertamente con características chinas; pero, sobre todo, con características pan-euroasiáticas. La cuenta regresiva ya está en marcha.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Strategic Culture el 18 de octubre de 2022, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Ernesto Cazal.

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