Jue. 23 Mayo 2024 Actualizado ayer a las 5:04 pm

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En 2013 María Corina Machado comenzó su largo trayecto al ostracismo político (Foto: Reuters)
Una crónica

María Corina Machado forjó su camino a la exclusión política

No es difícil enumerar los motivos que argumentan por qué la participación de María Corina Machado en la vida política de Venezuela representa una grave amenaza para los intereses nacionales.

En primer lugar, Machado ha abogado públicamente por la invasión extranjera al país mediante la invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la Responsabilidad de Proteger (R2P), a pesar de que Venezuela no forma parte de ese tratado de la OEA. Además, promovió y apoyó la estrategia de un falso gobierno, y con ello el saqueo y la confiscación de recursos del país.

Estos elementos se han acumulado a lo largo del tiempo, especialmente durante la "máxima presión" de la Administración Trump. Sin embargo, la implicación de Machado en acciones que perturban la estabilidad de la república se remonta a varios años atrás, una de ellas resaltante porque le hizo perder, por mérito propio, su cargo como diputada a la Asamblea Nacional (AN).

Como consecuencia de la caótica desorganización que reinaba en la oposición venezolana tras la derrota electoral de diciembre de 2013, sumada a los enconados conflictos internos que afloraron entre sus representantes, Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado impusieron la estrategia denominada "La Salida" en el año 2014. Sin titubeos apostaron descaradamente por el derrocamiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro mediante una escalada de violencia en las calles.

Durante este periodo se registraron disturbios y alteraciones del orden público, encabezados por miembros de Voluntad Popular, pero también por María Corina Machado. El gobierno de Estados Unidos expresó su apoyo a ese movimiento, lo que llevó a la expulsión de tres diplomáticos estadounidenses acusados de organizar y financiar las revueltas. Estos eventos resultaron en la muerte de 43 personas y numerosos heridos.

Mientras que Leopoldo López fue llevado a prisión para ser juzgado por su responsabilidad en "La Salida", específicamente por los daños al edificio de la fiscalía venezolana, María Corina avanzó hacia la búsqueda de apoyo internacional e intentó utilizar la plataforma de la Organización de Estados Americanos (OEA) para obtener consenso regional en contra de Venezuela.

El 18 de marzo de 2014 el gobierno de Ricardo Martinelli, Panamá, anunció que cedería una representación alterna de la nación istmeña en la Organización de Estados Americanos (OEA) a la diputada venezolana María Corina Machado para que pudiera presentar, ante los embajadores de la región, su testimonio sobre la "crisis política y de derechos humanos" en Venezuela.

El embajador panameño ante el organismo, Arturo Vallarino, dejó claro que acatarían esta medida en caso de que se intentara bloquear la solicitud de participación de Machado. Estados Unidos y Canadá expresaron su respaldo a la iniciativa de Panamá.

"Nosotros hemos presentado esta propuesta pero sentimos que hay mucha resistencia para que hable la diputada Machado. En caso de que se nos niegue esta solicitud de Panamá, entonces Panamá ha manifestado estar dispuesta a ceder su silla a la diputada para que se dirija y dé un mensaje breve al Consejo Permanente de la OEA", dijo Vallarino.

El Consejo Permanente de la OEA, por mediación de Panamá, tenía prevista una reunión para discutir la situación en Venezuela. Caracas tomó la medida de romper relaciones políticas, diplomáticas y económicas con Panamá por dicha injerencia, y por la promoción de "sanciones" en su contra por parte de la OEA.

Al día siguiente, el 19 de marzo de 2014, María Corina Machado anunció su salida de Venezuela para acudir a la OEA en respuesta a la invitación de Panamá de tomar su curul. A través de las redes sociales Machado agradeció la "valiente y solidaria oportunidad" que le brindaba el gobierno de Panamá.

Antes de su partida, la bancada del chavismo en la AN presentó videos y documentos que demostraban la implicación de Machado en intentos de golpe de Estado y llamados a la intervención extranjera. Se le acusaba de delitos como violencia, instigación, terrorismo, traición a la patria y violación de la Constitución venezolana. El parlamento venezolano, con mayoría de votos a favor, aprobó una moción para presentar las pruebas ante la Fiscalía General venezolana y abrir una investigación y un proceso de antejuicio de mérito contra la diputada opositora.

El 21 de marzo de 2014 el Consejo Permanente de la OEA aprobó por mayoría celebrar a puerta cerrada la sesión ordinaria en la que se esperaba la intervención de María Corina Machado.

La propuesta de hacer privada la reunión fue presentada por Nicaragua y recibió el respaldo de la mayoría de los miembros de la OEA. Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Canadá se opusieron a la medida y pidieron abrir un debate al respecto.

En esa ocasión fue decisiva la cohesión de los países del Caribe para lograr el apoyo mayoritario a la iniciativa venezolana. Más adelante, el bloque caribeño seguiría siendo determinante para otros episodios de injerencia que surgieron en la OEA y en otros foros.

El embajador de Perú, Juan Jiménez Mayor, solicitó que se conocieran las razones detrás de la decisión de hacer la reunión a puerta cerrada. La representación venezolana argumentó que el reglamento de la OEA permitía realizar una votación sobre la naturaleza de la reunión sin necesidad de un debate previo.

Tras la votación, el representante de Brasil en ese tiempo, Breno Dias da Costa, afirmó que cerrar la sesión no buscaba impedir el diálogo sino evitar un "show" para una audiencia externa.

También se eliminó de la agenda el punto dedicado a la situación de Venezuela.

Machado llegó esa mañana al edificio de la OEA acompañada por Arturo Vallarino. La opositora quedó esperando en el Salón San Martín la resolución del debate que tenía el organismo, rodeada de periodistas. Allí exigió a la OEA que aplicara la Carta Democrática Interamericana en contra de Venezuela.

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María Corina Machado y el exembajador de Panamá en la OEA, Arturo Vallarino (Foto: EFE)

La intervención de Machado como representante alterna de Panamá en el pleno terminó reduciéndose a dos minutos, en los que tuvo tiempo para "despedirse y agradecerle al Consejo", según dijo la embajadora estadounidense Carmen Lomellín. No pudo mostrar nada de lo que tenía preparado para hacer propaganda, por lo que no le quedó otra opción que compartir esos contenidos a través de sus redes sociales.

El exembajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, recordaría más tarde una situación relacionada con Vallarino, y la intervención de María Corina Machado. Chaderton afirmó que en algún momento el diplomático panameño prácticamente aseguró que Machado no hablaría sobre Venezuela. Sin embargo, Panamá luego solicitó la palabra y, en un giro inesperado, Machado comenzó a hablar. Apenas pronunció la palabra "Venezuela", se levantó una moción de orden debido a la irregularidad. En palabras de Chaderton, ese fue el final de la intervención de la opositora venezolana en la OEA.

Tras estos eventos no fue necesario seguir con el proceso de antejuicio de mérito que la AN había solicitado para revocar su inmunidad parlamentaria. El artículo 191 de la Constitución venezolana establece que "los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional no podrán aceptar o ejercer cargos públicos sin perder su investidura, salvo en actividades docentes, académicas, accidentales o asistenciales, siempre que no supongan dedicación exclusiva". Mientras que el artículo 149 reza que "los funcionarios públicos y funcionarias públicas no podrán aceptar cargos, honores o recompensas de gobiernos extranjeros sin la autorización de la Asamblea Nacional". María Corina violó ambos al ejercer funciones como representante alterna de Panamá, y además con ello perdió su cargo de diputada.

Lo que procedía ahora, según la Constitución, era que su lugar lo tomara el diputado suplente, Ricardo Sánchez, quien en ese tiempo pertenecía a la bancada de la oposición, pero había roto vínculos con la MUD y había participado en el proceso de diálogo nacional convocado por el presidente Maduro en febrero de ese año, como medida para desescalar la violencia en las calles.

Finalmente, el l 1 de abril el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela emitió un aval que confirmó la destitución de María Corina Machado, basándose en el episodio de la OEA. Según la Sala Constitucional del TSJ, la representación de Machado en la OEA era incompatible con su función legislativa y estaba en contradicción con sus deberes como ciudadana venezolana y diputada.

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