Jue. 01 Diciembre 2022 Actualizado ayer a las 1:45 pm

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Campos petroleros de Saudi Aramco (Foto: Reuters)

¿Es inevitable un alza en los precios internacionales del petróleo?

La tendencia alcista en los precios de los principales marcadores de petróleo crudo es el elemento llamativo que centra las conversaciones de la semana en los círculos del mercado petrolero global.

Hace un año estas estimaciones no estaban en el imaginario, pues los precios de futuro del crudo WTI indicaban, para el 20 abril de 2020, un colapso de hasta -40 dólares el barril en un territorio de cotización negativa nunca antes visto. Además, el WTI se desconectó de su relación típica con el marcador Brent.

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Relación de precios WTI y Brent tomando en cuenta la caída en abril 2020 (Foto: Nasdaq)

Recordemos que la justificación a este fenómeno fue la sobrecarga de capacidad de almacenamiento debido a las medidas tomadas por Estados ante la pandemia. Sin embargo, vale señalar que, yendo hacia aguas más profundas, este tipo de maniobras de carácter especulativo son propias de los mercados.

En aquella ocasión, solo el marcador WTI estuvo en crisis, cuando en circunstancias normales ninguno de estos movimientos habría ocurrido.

El panorama de precios en este año ha registrado notabilidad con la recuperación de los precios de crudo desde enero, tomando en cuenta los cierres esporádicos en algunos países debido a las nuevas olas de la pandemia y que algunos productores de shale estadounidenses han abierto los grifos.

Finalizando abril, las alarmas se estaban encendiendo por el incremento de contagios de covid-19 en la India, uno de los principales importadores de petróleo del mundo. No obstante, esto no afectó la tendencia alcista de los precios de crudo, ya que se apuesta a la recuperación de la economía de Estados Unidos y Europa, que están aliviando las restricciones de cara al verano.

Así se mostró:

  • El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció que estaba levantando las restricciones en coordinación con el estado vecino de Nueva Jersey y también con Connecticut. Asimismo, concluyó que si las vacunas se mantienen bien en los próximos dos meses, el estado de Nueva York puede reabrirse por completo.
  • La Comisión Europea propone que la UE permita la entrada a turistas vacunados con la condición de que se traten de vacunas aprobadas por la UE al menos dos semanas antes de la llegada.
  • En cuanto a China, uno de los mercados principales del mundo, desde mediados de 2020 logró controlar la circulación del virus tras decretar confinamientos estrictos y cierres de fronteras. Esta semana solo se registraron 17 contagios entre viajeros.

Estas declaraciones y noticias subieron el optimismo de los alcistas del petróleo esta semana. Y a esto se le sumó, muy recientemente, el banco de inversión Golman Sachs:

  • Estiman que la mayor demanda de viajes y la aceleración de las vacunas en Europa resulten en "el mayor salto en la demanda de petróleo de la historia, un aumento de 5,2 millones de barriles por día (bpd) durante los próximos seis meses".
  • También consideran que el petróleo aumentará a 80 dólares por barril este verano.

Pero existen más señales que refuerzan el pronóstico de alza de precios próximamente, a pesar de las condiciones de volatilidad y otras razones que podrían hacer creer que no perdure. Entre dichas señales se encuentra la entrevista reciente al príncipe heredero del Reino de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, de la que citaremos a continuación algunos extractos de interés:

  • "Existe una percepción errónea de que al Reino de Arabia Saudita le gustaría deshacerse del petróleo. Para nada, queremos explotarlo todo, ya sea el sector petrolero u otros sectores".
  • "En cuanto al sector petrolero, su expectativa es que la demanda de petróleo aumentará hasta 2030, y de allí se espera que la demanda de petróleo comenzará a disminuir gradualmente hasta 2070. Si lo mira desde el otro lado, ahora estamos hablando de la demanda de petróleo, si estamos hablando de los demás en términos de oferta, encontrará que la oferta se pierde más rápidamente o declina más rápidamente que la reducción de la demanda de petróleo".
  • "Estados Unidos, por ejemplo, no será un país productor de petróleo en 10 años. Hoy produce como 10 millones de barriles, después de 10 años apenas producirá 2 millones de barriles".
  • "Entonces, la oferta está disminuyendo mucho más rápido que la disminución de la demanda de petróleo y la demanda aumentará como se esperaba, pero la oferta se reducirá gradualmente, se reducirá gradualmente después de cinco años".
  • "En Arabia Saudita, más adelante, aumentará su producción para cubrir la necesidad de petróleo. Entonces, esta es una parte bastante prometedora".

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Mohamed bin Salmán, príncipe heredero del Reino de Arabia Saudí (Foto: AFP)

En 2019, Jihad Azour, funcionario del Fondo Monetario Internacional, consideraba que Arabia Saudita necesitaría de un precio de crudo de 80 a 85 dólares el barril para equilibrar su presupuesto ese año. El escenario mapeado por bin Salmán con su plan Vision 2030 requiere de esa banda de precios para cumplir con su máxima prioridad de equilibrar el presupuesto para 2023.

Aunado a esto, gracias a la recuperación de precios, Saudi Aramco acaba de informar un aumento del 30% en los ingresos netos, equivalente a 21 mil 700 millones de dólares en los primeros tres meses del año. Se logró debido a las nuevas inversiones para refinados, un mercado próximo que quiere domar Arabia Saudita.

Lo dicho por el príncipe heredero coincide con los argumentos de los analistas que participaron en la Cumbre de Crudo Argus Live: la oferta está disminuyendo y la demanda recuperándose, mientras existe una grave escasez de inventarios. Además, cuando la demanda comience a ganar más impulso muy probablemente la contracción de la oferta hará que los precios suban este año a 80 dólares el barril.

Hay otro elemento que debe considerarse: si los precios del petróleo se mantuvieran por debajo de los 50 dólares por barril, la producción de petróleo de Estados Unidos disminuiría; la producción no es sostenible a precios WTI entre los 40 y 50 dólares.

Así lo proyectaba la OPEP en el Reporte Mensual del Mercado Petrolero de enero, al asomar que, debido a la perspectiva mejorada de los precios del petróleo crudo, la producción del shale de Estados Unidos tendría un repunte, pero esta vez dicha industria no espera aumentar su producción de forma abrupta (aún), más bien buscan obtener las ganancias adicionales del aumento de precio y pagar la deuda y devolver más a los inversores.

Asimismo, lo afirmaba la Reserva Federal de Dallas y la Reserva Federal de Kansas City, al explicar que necesitaban que los precios del petróleo se elevaran o estuvieran en 56 dólares el barril, aumentando la cobertura de precios del WTI.

En resumidas cuentas, por estas proyecciones ya se visualiza una posible alza contundente de precios, a pesar de que sea poco probable su perdurabilidad por las dinámicas de la pandemia, las tensiones geopolíticas, el comportamiento especulativo del sistema financiero y los pujes hacia la llamada transición energética.

El alza de precios permite a los grandes capitales invertir en la innovación y desarrollo tecnológico de la industria. Así ocurrió con la tecnología del fracking y en cómo se sobresaturó el mercado después, lo que llevó a la caída de precios experimentada a mediados de la década pasada.

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