Vie. 09 Octubre 2026 Actualizado 2:02 pm

bolsonaro pentecostal

La batalla trascendental entre la divinidad y el diablo se trasladó al ámbito político (Foto: Andre Borges / EFE)
Una relación simbióticamente política

El pentecostalismo y su influencia en el auge de la extrema derecha en Brasil

Las elecciones generales del pasado 4 de octubre en Brasil dejaron entrever un fenómeno que se ha venido consolidando en el país suramericano: religiones conservadoras como el pentecostalismo están asociados al auge de movimientos de extrema derecha e influyen en resultados electorales por el poder que ejercen sobre sus seguidores.

Los efectos pueden ir desde persuadir a sus feligreses para que respalden a candidatos específicos hasta postular a sus pastores como candidatos en elecciones. Por ello, los líderes son cada vez más conscientes del poder de estas organizaciones para instrumentalizarlas con miras a cumplir sus objetivos políticos.

Una investigación titulada Hermano vota por hermano: Los efectos de la influencia política pentecostal en Brasil, de Daniela Solat, encuentra efectos fuertes del crecimiento pentecostal sobre los resultados políticos en el país suramericano. El trabajo establece como elemento causal exógeno las actividades del Instituto Lingüístico de Verano (SIL), una organización evangélica cuyo objetivo principal ha sido traducir la Biblia a todos los idiomas del mundo. Las actividades de SIL se han desarrollado mayormente en los municipios donde se hablan lenguas indígenas, pero también se ha encontrado su influencia en áreas no indígenas. Los hallazgos sugieren que el pentecostalismo ha sido un factor clave en el reciente ascenso de la extrema derecha en Brasil.

El rol estadounidense en la expansión de las iglesias cristianas en América Latina

En la década de 1960 la Iglesia católica tenía una fuerte vinculación con las comunidades históricamente marginadas. En esa época había surgido la Teología de la Liberación como corriente teológica cristiana nacida en América Latina que proyectaba el Evangelio y la figura de Jesucristo desde la experiencia de vida de los pobres y los oprimidos y se promovía la transformación de las estructuras sociales y políticas.

Esta forma de entender la religión no era bien vista por el gobierno de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría porque significaba una crítica al capitalismo, bandera de su sistema.

Po ello, en 1969, Richard Nixon pidió a Nelson Rockefeller que estudiara el rol de la iglesia en Latinoamérica y cómo se había transformado en un motor para las reivindicaciones sociales.

En ese contexto, de ninguna manera el gobierno estadounidense iba a permitir que una iglesia con "filosofía comunista" se expandiera en un territorio que estuviera bajo su influencia. Era necesario promover otro cristianismo más conservador que pasara de la Teología de la Liberación, que buscaba cambiar las estructuras que producían miserias, a promover la Teología de la Prosperidad, cuyo fin era transformar al individuo mediante la fe y la prosperidad personal.

Así se allanó el camino para que las iglesias evangélicas crecieran y se establecieran como estructuras de poder dentro del Estado.

El bolsonarismo ha usado el poder de la fe y ha usado las estructuras religiosas durante la campaña. Por eso no es de extrañar que se relacione a Lula con el diablo y se promuevan los valores de la familia tradicional como bandera política.

El Instituto Lingüístico de Verano fue fundado en Estados Unidos a mediados de la década de 1930 y se considera la mayor sociedad misionera evangélica del siglo XX en términos de miembros enviados al extranjero. Aunque la organización no tenía permitido establecer iglesias ni escuelas en países extranjeros, se esperaba que la lectura de la Biblia resultara en conversiones religiosas. La mayoría de los miembros de SIL pertenecía al ala conservadora del evangelismo estadounidense y, por lo tanto, tenía la intención de promover sus valores en las distintas regiones donde trabajaba. Por consiguiente, es probable que los grupos indígenas expuestos a la actividad de SIL moldearan sus creencias religiosas.

Según la investigación de Solat, la organización se expandió con rapidez. Cuando se estableció en 1942, SIL había trabajado en la traducción de la Biblia a 18 lenguas y, para 1963, ya había llegado a 308 grupos lingüísticos.

Operan de la siguiente manera:

  • En cada país donde llega, la organización establece una base principal, donde cuenta con laboratorios de idiomas, bibliotecas, talleres, bases aéreas, estaciones de radio, hospitales y escuelas para los hijos de los misioneros.
  • El fundador de SIL creó además el Jungle Aviation and Radio Service (JAARS), que proporcionaba servicios de aviación y técnicos a los miembros de SIL involucrados en la traducción de la Biblia en áreas más remotas. Mediante los servicios de JAARS, los miembros de SIL podían aprovechar las instalaciones de la base principal.
  • Una vez en el campo, su primer objetivo es recopilar datos etnográficos y etnolingüísticos generales para conocer la cultura y la lengua de la tribu que se les ha asignado. Su enfoque habitual es seleccionar informantes que ayudarán a los misioneros a cambio de un pago.
  • Durante el trabajo de campo, los miembros de SIL buscan construir una relación de confianza con el informante y con otros miembros de la comunidad para facilitar su labor.
  • Posteriormente los informantes lingüísticos contratados, que con frecuencia son los primeros en convertirse, son enviados luego desde la base de SIL de vuelta a su tribu como maestros asalariados, difundiendo material educativo preparado por SIL en la lengua nativa. Por lo tanto, es a través de intermediarios nativos que SIL inicia una campaña de conversión religiosa.

De la traducción a la participación política en Brasil

Según el Pew Research Center, para 2006 el pentecostalismo y los movimientos carismáticos afines ya representaban los segmentos de más rápido crecimiento del cristianismo global, constituyendo al menos una cuarta parte de la población cristiana mundial. Este crecimiento se concentra principalmente en países de América Latina, Asia y África. En particular, durante las últimas décadas, muchos países de América Latina han experimentado un alejamiento del catolicismo romano y un acercamiento al pentecostalismo.

Los pentecostales tienden a apoyar prácticas cristianas más tradicionales y son particularmente conservadores en asuntos como el aborto o los derechos LGBTIQ+. Enfatizan la fiabilidad de la Biblia y los "dones del Espíritu Santo", como hablar en lenguas, la sanación por la fe y la profecía. Además, los pentecostales tienen más probabilidades de asistir a la iglesia, leer la Biblia a diario y declarar que Dios es el aspecto más importante de la vida. Pew Research Center también señaló que los pentecostales tienden a tener preferencias políticas específicas, apoyando a líderes políticos con fuertes creencias religiosas.

Históricamente, más del 90% de la población de Brasil se identificaba con la iglesia católica romana, de acuerdo con Solat. Sin embargo, el porcentaje de católicos en la población ha ido disminuyendo a un ritmo acelerado desde 1980, mientras que la proporción de afiliaciones evangélicas ha ido en aumento. Los datos del censo brasileño indican que los pentecostales representaban alrededor del 13% de la población de Brasil en 2010, lo que equivale a más del 60% de todos los evangélicos de Brasil.

El movimiento pentecostal en Brasil comenzó a ganar fuerza en la década de 1980, narra Solat. En 1986 se formó una Bancada Evangélica compuesta en gran parte por pentecostales. La Bancada Evangélica pasó del 4% del Parlamento en 1987 al 15% en 2010, convirtiéndose en la tercera mayor fuerza del Parlamento. Este grupo se centra no solo en garantizar un trato religioso igualitario, sino también en proteger la moral cristiana y los intereses institucionales de las iglesias.

En un principio, el pentecostalismo brasileño se consideraba anteriormente apolítico. Sin embargo, durante el siglo XX revelaron una clara orientación política e ideológica. Comenzaron a centrarse en participar en la agenda política y la esfera pública de Brasil, adoptando el nuevo lema "hermano vota por hermano". A pesar de que la ley brasileña separa la Iglesia del Estado, las iglesias pentecostales se han involucrado agresivamente en la política.

El caso de Jair Bolsonaro es un ejemplo emblemático. Se convirtió públicamente al pentecostalismo dos años antes de las elecciones presidenciales de 2018 y recibió el apoyo público de líderes pentecostales. Otro caso fue el alcalde de la ciudad de Río de Janeiro entre 2017 y 2020, Marcelo Crivella, quien además era obispo de una de las principales iglesias pentecostales de Brasil. Asimismo, el juicio político de 2016 contra la presidenta Dilma Rousseff en Brasil fue encabezado por un congresista pentecostal.

Antes de las elecciones generales del 4 de octubre, se advertía que las religiones podían influir en los resultados, ya que en la mayoría de las iglesias evangélicas se pedía el voto por el candidato derechista Flávio Bolsonaro, que lideró la contienda con el 47,03% de los votos y se enfrentará en una segunda vuelta al actual presidente y candidato por el PT, Luiz Inácio Lula da Silva, que obtuvo el 45.16%.

Es probable que para la segunda vuelta el 25 de octubre vuelva a recibir el apoyo de templos metodistas, pentecostales, así como de la Iglesia Universal del Reino de Dios Pare de Sufrir, que ya había respaldado a su padre cuando ganó en 2018 y en 2022 cuando fue derrotado por Lula.

El proselitismo político en iglesias y cultos evangélicos y cada vez más habitual aun cuando el Estado brasileño sea laico. "Cuanto más se introduce la religión en espacios legislativos, mayor es el peligro de que se recorten derechos porque la moral religiosa no siempre acompaña y concuerda con los derechos individuales", señaló una analista brasileña entrevistada por Punto de Referencia.

Durante la campaña de cara a las elecciones del 4 de octubre, el candidato Flávio Bolsonaro declaró su apego a la religión cristiana y prometió que uno de sus primeros actos cuando sea presidente será decretar que Brasil "es del señor Jesucristo".

Según los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) publicados en 2022, los evangélicos sumaban 47,4 millones de personas, lo que representa el 26,9% de los brasileños mayores de 10 años, frente al 21,6% en 2010, lo que refleja un crecimiento significativo de esta comunidad. En ese momento, por primera vez los cristianos evangélicos representaron más de una cuarta parte de la población en la historia de Brasil.

Si bien la población católica es mayoritaria, en términos electorales los casi 50 millones de cristianos pueden representar (en potencia) esa cantidad de votos duros porque funcionan como un ejército o cardumen que se mueve según las órdenes de sus pastores y líderes religiosos, incapaces de cuestionarlos porque todo ocurre por "la voluntad de Dios".

El voto evangélico no solo ha crecido, también se mueve bajo una identidad que se ha ido macerando con los años. Muchos electores evangélicos no están en desacuerdo con las políticas sociales de Lula, pero no cuestionarán el mandato de los pastores que "escuchan la voz de Dios".

El sociólogo brasileño Jessé Souza en su libro El pobre de derecha, la venganza de los bastardos analiza las razones por las que la extrema derecha encuentra terreno fértil en los sectores más empobrecidos. El trabajo tiene un capítulo titulado "El evangélico negro" donde expone las razones morales que llevaron a muchos pobres e históricamente marginados a votar por un racista como Jair Bolsonaro, incluso en contra de sus propios intereses.

Señala que el pentecostalismo, desde sus orígenes en Estados Unidos, surgió en oposición al protestantismo histórico y al subsiguiente proceso de secularización. Como es sabido, la tesis de Max Weber para explicar este proceso se basa en la contradicción interna del protestantismo ascético.

"Para dominar el mundo, sin embargo, es necesario conocerlo. Es preciso comprender cómo funcionan el mundo social y natural para tener éxito en él. Ahora bien, la ciencia es precisamente la dimensión creada para el conocimiento y el control del mundo exterior. Existe una fuerte correlación entre el advenimiento del protestantismo y el auge de la ciencia experimental. La cosmovisión científica, sin embargo, elimina gradualmente el «misterio», un elemento indispensable en cualquier forma de religiosidad. El establecimiento de la ciencia como una esfera simbólica con significado hegemónico implica el debilitamiento, no la muerte, de la cosmovisión religiosa. Es debido a sus contradicciones internas que el protestantismo es visto como el precursor del mundo moderno y secular, entre otras consecuencias, un mundo donde la ciencia reemplaza a la religión como proveedora de significado", señala Souza.

Asimismo, refiere que este fenómeno tuvo resistencia en Estados Unidos y se desarrolló unas tendencias revivalistas en la religiosidad a partir del siglo XVIII, que constituyen la cuna histórica del posterior movimiento pentecostal. Estos movimientos fueron diversos y hubo una cantidad significativa de ofrendas religiosas lideradas por nuevos profetas que proliferaron en distintos lugares. Uno de ellos fue Charles Parham, figura emblemática de la novedad pentecostal, quien se convirtió en el primer predicador en vincular las experiencias extáticas con manifestaciones de trance y glosolalia (hablar en "lenguas extrañas") y el "bautismo con el Espíritu Santo".

Acá se puede ver que el arraigo social de este tipo de manifestación religiosa se dirige a los desplazados, los humillados y los inmigrantes. Originada en Estados Unidos a principios del siglo XX, esta forma de protestantismo popular se ha globalizado rápidamente entre las masas empobrecidas del Sur Global.

La novedad estadounidense llegó rápidamente a Brasil cuando varios misioneros fueron pioneros del pentecostalismo. Sus principales características son el anticatolicismo, el don de hablar en lenguas, la creencia en el regreso inminente de Cristo y la salvación celestial.

Según la investigación de Souza, hubo varias oleadas de pentecostalismo provenientes de Estados Unidos. Las primeras, a principios y mediados del siglo XX, priorizaron el don de lenguas y la sanación divina, y la última puso el foco en el exorcismo de demonios.

"La singularidad de la Iglesia Universal se basa en el énfasis en la lucha entre Dios y el diablo, y es el pastor quien decide quién es quién (la divinidad incluso puede asociarse con Bolsonaro, si el pastor así lo desea, después de todo, lleva el nombre de 'Mesías'). El contexto conservador de la magia se lleva al extremo en la teodicea neopentecostal. Al no existir separación entre las esferas mundana y trascendente, la esfera mundana se percibe como subordinada a la trascendente, perdiendo así toda autonomía e independencia", refiere Souza.

Así, la negligencia de una sociedad desigual no es de financiación adecuada para el sistema de salud pública, sino más bien del diablo que invade su cuerpo. Todo indica que la explotación consecuente de la idea de la batalla trascendental entre la divinidad y el diablo se trasladó al ámbito político.

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