Ley de Amnistía: confesión de parte

Lo que parece en su exposición de motivos, en cándido tono, como un documento de "reconciliación", la Ley de Amnistía remite a lo que el enemigo ha practicado por años en el espectro antipolítico.

Aunque la amnistía, según los autores de esta ley, es un mecanismo legal que "permite poner fin a la persecución y al castigo penal respecto de determinados delitos", esta figura jurídica se debate entre lo que recuerda el documental Ley de Amnistía: confesión de parte: la etimología (del griego olvido, e incluso viene de la familia lingüística del vocablo amnesia) y la declaración cínica de guerra.

Por eso el equipo de VTV, liderado por Rafael Ortega Mata, que hizo el presentado documental muestra la Ley de Amnistía en los términos jurídicos en que el acusado, en este caso la ultra venezolana, declara con clemencia ante los ojos del país. Porque se sabe criminal -porque todos los venezolanos y venezolanas lo sabemos-, parece decirnos Ortega, es que el fascismo criollo se confiesa culpable. Y como dicen en la corte: a confesión de parte, relevo de pruebas.

Sin embargo, esta ley de bandera se presentó ante una comisión del Parlamento el 4 de febrero de 2016. Porque aún la impunidad ofrecería un estatus político para nada despreciable en la Venezuela asediada por mecanismos y actores imperiales. Por ello el documental enumera las distintas confesiones que expresa el documento jurídico, para mostrar con luces las sombras de las que se vanagloria el verdugo neoliberal.

En el documental se resumen en dos las principales confesiones de la ultra criolla. La primera: todas las penas, investigaciones, imputaciones y delitos "quedarían al olvido como si jamás hubiesen ocurrido", por lo que todos los autores quedarían perdonados de todo crimen, intelectual o de facto, perpetuado.

La segunda confesión es aún más específica, y tiene que ver con que los responsables de las "protestas o manifestaciones de calle", que en realidad fueron actos de terrorismo como las guarimbas de 2007 y, sobre todo, las de 2014, se vestirían con el manto de la amnistía.

Pero no es todo. Confesión de parte remite a otras declaraciones de la MUD y sus allegados más violentos, con el cinismo necesario incorporado. Según la letra de la ley en cuestión, la amnistía beneficiaría a los autores que cometieron crímenes del 11 al 14 de abril de 2002 (artículo 10), a los actores del sabotaje petroleo de 2002-2003 (artículo 11), a los responsables del plan golpista "La Salida" (artículo 12), a los dirigentes "políticos" que suscribieron el "Acuerdo Nacional para la Transición" el día 11 de febrero de 2015 (artículo 13), así como a los corruptos tras las rejas (artículos 16 y 17). No habrá criminal de cuello blanco o que forme parte del staff de la ultra que no sea cobijado por la amnesia que promueve la ley.

El relevo de pruebas, a estas alturas de la historia política del país, se hace más necesario que nunca. El documental que reseñamos es una muestra de ello.