1989: lumbre de las mayorías

Un vómito, un estallido de esfínteres que nadie espera, es el apague de la luz, el último trago de la pea, el último beso, la separación sin retorno después de muchas medias separaciones, del enmiserie absoluto, de la dignidad perdida. Es la sin esperanzas, anuncio del ya no fío más, del se acabó lo que se daba. 1989 son los puntos sobre las íes, el finiquito del contrato, el naufragio total, el motín absoluto, el detenerse de las olas, el no más viento, no más fuego, no más agua para el capitalismo, el punto y aparte, el no siga, es la cachetada con pala, en plena cara, sin aviso ni protesto.

En este territorio que gringos y europeos saquearon hasta la vergüenza se gestó mil novecientos ochenta y nueve, muestra de la rabia profunda acumulada en quinientos años, despertador violento de quienes nunca más dormiremos. Tajante saeta que nos separa por siempre del trabajo esclavo.

Mil novecientos ochenta y nueve, profunda herida que nos redime del no ser, que estalla las vidrieras, que violenta los candados, que irrumpe en medio del boato y se planta safio con sus negruras, indiadas y mujerío, partida de nacimiento trágica y amorosa que nos presenta en la historia, como los pobres. Huracán potente, río en desborde, otra palabra, otra imagen, otro canto, otro código.

Mil novecientos ochenta y nueve, calles revolucionarias preñadas de sobre salto, en cada centro comercial una sorpresa, en cada fábrica una angustia, en cada oficina de dueño una ansiedad, en cada aspirante y en cada aspiración una incomodidad, en cada santamaría de la propiedad privada una parranda, y en nosotros la pequeña lumbre de las mayorías soñándose como diseño colectivo. Mil novecientos ochenta y nueve, tiempo que aún no termina, incómodo y cuestionador, insomnio de sabios y acomodados.

--

Canción, video y texto realizados por El Cayapo, Gino González y el Encuentro Filosófico de los Pobres.