La Triple Alianza ha sido ineficiente e irresponsable en adherir la normativa del organismo

Venezuela ha cumplido al pie de la letra las normativas de Mercosur

El principal argumento para ilegalmente intentar cesantear los derechos de Venezuela en el Mercosur es que no se ha adherido completamente al acervo normativo de la organización de integración regional.

Esta agresión diplomática a un país soberano como Venezuela carece de total fundamento jurídico y entra en contradicción con el proceso de adhesión del resto de países del Mercosur.

Venezuela, a diferencia de los países de la Triple Alianza que presionan por su fraudulenta expulsión, sí ostenta algo de lo que ellos carecen: un efectivo cumplimiento de las normas y protocolos del organismo regional.

Venezuela tiene el récord de haber sumado el 95% de las normativas del bloque en tan sólo cuatro años. Ha incorporado 1 mil 479 normas de Mercosur a su legislación interna, quedando únicamente 84 por agregar para completar todos los requerimientos necesarios para un ingreso pleno.

Diferencias y doble estándar

Pero el gráfico anterior describe mucho mejor la situación de Venezuela en Mercosur si se analiza comparativamente con el resto de los países miembros, incluyendo los de la Triple Alianza.

Si observamos el índice de efectividad por año, nos damos cuenta que mientras Venezuela puede adherir 295 normas en el transcurso de 365 días, los países de la Triple Alianza sólo superan las barreras de las 40 normas acogidas en el mismo período de tiempo, a diferencia de Paraguay que está por debajo de esa media.

Es decir, los gestores de la suspensión fraudulenta de Venezuela son los mismos que demuestran ineficiencia, irresponsabilidad y retardo con respecto a la adhesión de las normativas de la organización. Es una agresión política débilmente sustentada en argumentos jurídicos sin asidero.

Un breve comparativo entre países marca la notable diferencia de una Venezuela con cerca de 300 normas sumadas por año frente a las entre 35 y 45 de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El canciller de facto de Brasil, José Serra, declaraba ayer 8 de diciembre según AFP: "Cuando haya una adecuación de normas legales internas, leyes, reglamentos, que pongan a Venezuela en pie de igualdad con el resto de los miembros, pasará de nuevo a ser un miembro de pleno derecho. Mientras tanto, está en la situación que está".

Sólo Venezuela ha suscrito un importante protocolo de Mercosur

Venezuela no sólo es el único país que de forma más rápida y eficiente ha adoptado la normativa de Mercosur, sino que también es el único que ha suscrito el Protocolo de Montevideo sobre compromiso con la democracia en el Mercosur (Protocolo de Ushuaia II). El resto de los países de la alianza o lo ha rechazado -como el caso de Paraguay- o no lo han ratificado ni rechazado, es decir, no les interesa adherirse al instrumento.

Si analizamos estos gráficos desde una óptica netamente jurídica, Venezuela es el país más apto para asumir la presidencia de Mercosur, sobre todo por fungir como ejemplo y referencia a lo interno del organismo en cómo adherir la normativa de forma rápida y eficiente. Pero el problema es político, no jurídico.

Sobre la base de este mismo argumento, es improcedente que los países de la Triple Alianza busquen, como argumento alterno, tratar de suspender por supuestas "violaciones al Estado de derecho y la democracia", ya que ninguno de estos países ha suscrito el protocolo antes comentado.

Palabras más, palabras menos: los países de la Triple Alianza podrían cometer graves violaciones a los derechos humanos y a la democracia (como sucedió en Brasil y Paraguay en tiempos recientes) y no tener que someterse a ningún proceso de revisión o sanciones por no suscribir ese protocolo. La Triple Alianza se curó en salud y tiene carta blanca para transgredir su propio sistema político sin que otro país miembro del Mercosur le reclame.

Lo que es bastante demostrativo si se toma en cuenta que este protocolo es considerado la continuación de su par firmado en Ushuaia en 1998, precisamente el que se agita contra la República Bolivariana cada vez que se habla sobre la "falta de democracia" en el país.  

Cierre

Los países de la Triple Alianza buscan una débil excusa para tratar de quitarle el derecho al voto a Venezuela y el ejercicio de su presidencia, de una manera tan burda que sólo con algunas presiones jurídicas dadas por la canciller Delcy Rodríguez en rueda de prensa quedaron totalmente expuestos.

Esta doble vara alcanza un gran nivel de descaro cuando a Venezuela se le señala de no cumplir con la normativa de la unión. Justamente porque Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay no han incorporado más de 50 de los 139 Tratados, Protocolos y Acuerdos del Mercosur.

Incluso se da que el Protocolo de Montevideo sobre el Compromiso con la Democracia en el Mercosur sólo fue ratificado por Venezuela.

Así que ni siquiera tienen incorporados todos sus acuerdos, ni tampoco el que profundiza el protocolo con el que acusa a Venezuela de ser una democracia en crisis.

Todo lo que demuestra en su dimensión el grado de agresión contra el país y la total falta de escrúpulo para hacerlo.

Después de todo, sólo se trata de vetarle el derecho a Venezuela para que evite que gran parte de Sudamérica firme acuerdos de libre comercio, y regale los recursos naturales de la región.

Como fue reseñado por Misión Verdad, detrás del plan en contra de Venezuela operado desde el Mercosur está la intención desesperada por engranarlo con la neoliberal Alianza del Pacífico para así generar una apertura continental a los desangrados capitales de Europa y Estados Unidos, bajo la nomenclatura casi fallecida del TPP/TTIP/TISA.

Y el desespero lo sintetiza la canciller de Argentina, Susana Malcorra, en declaraciones recogidas por AFP: "La llegada al gobierno del presidente electo Donald Trump en Estados Unidos va a poner un freno al acuerdo entre EEUU y Europa, eso significa una oportunidad para mover la agenda del Mercosur lo más rápido posible".

Venezuela sigue siendo el obstáculo más difícil de derrotar para restituir la condición de patio trasero.

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