Caso Skripal o de cómo se afinan las trompetas de la guerra contra Rusia

Con la expulsión de diplomáticos rusos en EEUU y de más de 20 países europeos, comienza una nueva fase en la escalada de agresión occidental contra la Federación Rusa y sus aliados. Este es un momento crítico, en que se peligra ante una confrotación violenta a escala global. Para entenderlo, mejor referirnos a los siguientes datos e indicios.

Este lunes 26 de marzo, el magnate presidente estadounidense Donald Trump ordenó la expulsión oficial de 60 diplomáticos rusos y el cierre del consulado en Seattle, en el estado de Washington. 

Reza el comunicado del secretario de prensa de la Casa Blanca: "Estados Unidos toma esta acción en conjunto con nuestros aliados de la OTAN y socios en todo el mundo, en respuesta al uso de Rusia de armas químicas de grado militar en suelo del Reino Unido, el último en su patrón en curso de sus actividades desestabilizadoras a nivel mundial".

Como refiere lo citado, algunos aliados de la OTAN anunciaron la expulsión de diplomáticos rusos. Fueron 17 los países miembros de la Unión Europea (UE), además de Canadá [4 diplomáticos] y Ucrania [13 diplomáticos]. Entre los europeos están:

  • Polonia [4 diplomáticos],
  • Lituania [3 diplomáticos],
  • Letonia [1 diplomático],
  • Estonia [1 diplomático],
  • Alemania [4 diplomáticos],
  • Francia [4 diplomáticos],
  • Dinamarca [2 diplomáticos],
  • República Checa [3 diplomáticos],
  • Países Bajos [2 diplomáticos],
  • Francia [4 diplomáticos],
  • Italia [2 diplomáticos],
  • Rumania [1 diplomático],
  • Finlandia [1 diplomático],
  • Croacia [1 diplomático]
  • y Suecia [1 diplomático].

Esto comentó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en torno a esta decisión diplomática: "14 (sic) de 28 de los Estados miembtos de la UE decidieron expulsar a diplomáticos de la Federación Rusa como medida de solidaridad con Londres en el caso Skripal... Medidas adicionales, incluidas nuevas sanciones en el marco común de la UE, no pueden ser excluidas en los próximos días y semanas".

12 de los 60 diplomáticos expulsados ​​por EEUU formaron parte de la misión rusa a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Esta medida es contraria a las normas básicas del derecho internacional.

Cabe destacar que la expulsión de los diplomáticos rusos está "justificada" públicamente por el llamado caso Skripal, inferido por Tusk como el motor de la jugada diplomática contra Rusia.

El fabricado caso Skripal

El ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia fueron supuestamente envenenados por un neurotóxico de grado militar (Novichok) en el Reino Unido. El gobierno británico acusa a Rusia de estar detrás de este incidente, pero no proporcionó pruebas para confirmar este reclamo. A pesar de esto, Estados Unidos y otros países occidentales también se apresuraron a acusar al Kremlin.

EEUU y el Reino Unido afinan las trompetas de la guerra

Esto retumbó en la opinión pública global y se convirtió así en un motivo para agredir a Rusia, como objetivo de una operación de propaganda negra que involucra ahora a los británicos directamente y a otros Estados europeos comprometidos como un brazo político de EEUU en la UE, paralelo a la OTAN.

Heiko Maas, ministro alemán de Relaciones Exteriores, dijo que "los hechos y la evidencia sugieren que Rusia está detrás de este ataque". Esta sugestión parece ser suficiente para que una decisión tan delicada y multilateral como la expulsión de diplomáticos sea puesta en marcha, lo que devela la intención de escalar en el clima de confronación contra Rusia. El hecho de que no hagan falta pruebas, investigaciones exhaustivas ni arrestos deja este acto de beligerancia en evidencia.

Por otro lado, no se ha confirmado la procedencia real del químico usado en el ataque. Las diferentes hipótesis arrojan que el agente militar pudo haber sido extraído de instalaciones fuera de Rusia. Incluso en septiembre de 2017 la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas felicitó al Kremlin por haber erradicado todo su material químico con fines bélicos.

Al mismo tiempo, cada vez más expertos y medios de comunicación señalan múltiples hechos extraños relacionados con el caso Skripal y cuestionan la supuesta participación rusa en él. Algunos de ellos van más allá, y llaman la atención sobre un posible trance británico detrás del envenenamiento y describiendo el incidente como una provocación previamente planificada.

Los eventos observados, sugieren analistas, fueron un movimiento planeado previamente por la élite anglosajona. Su objetivo es aislar a Rusia y socavar el establecimiento de un orden multipolar diferente a lo establecido por EEUU como único hegemón global luego de la Guerra Fría del siglo XX.

El caso Skripal es uno más entre las sucesivas banderas falsas que ha presentado los poderes occidentales para promover escenarios de conflicto. 

¿De lo diplomático a lo militar?

Precisamente, porque el objetivo global en torno al caso Skripal y la última movida diplomática es aumentar la presión sobre la mayoría de países asociados a la política estadounidense, se pretende asimismo dar forma a las relaciones entre los líderes estatales de la UE con el fin de fortalecer el orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial, contrario al multipolar pivoteado por los principales agentes de Eurasia: China y Rusia.

Seguramente incluirá un dominio total de las élites anglosajonas en la esfera de la información y explotará la imagen del "enemigo extranjero" para justificar el control total sobre sus "socios" europeos, canadienses y ucranianos. En otras palabras, las potencias occidentales intentará expandir un modelo de sociedad del miedo, un estado de excepción globalizado, probado en Ucrania y otras partes del (tercer y cuarto) mundo durante los últimos cuatro años, con la llegada de los neonazis al poder.

El caso Skripal es uno de los pasos en camino hacia este objetivo global. Este tipo de acciones se pronosticaban, ya que era muy posible una escalada causada por las elecciones presidenciales en Rusia a mediados de marzo, en las que ganó contundentemente Vladimir Putin por más del 75% de los votos. Además, en unos 70 días se juega la Copa del Mundo, el torneo más importante del balompié y que tiene a Rusia de anfitrión, por lo que se tienta a boicotearla por la vía diplomática.

Más pasos como éste, como operaciones de propaganda y encubiertas de este calado, se anuncian a medida que EEUU y el Reino Unido afinan las trompetas de la guerra. El problema está en que el mundo multipolar tiene razones y fuerza para impedir una escalada de violencia y paisaje nuclear.

Ese es el pulso que domina este momento global.

Notas relacionadas