Prepárense para el nuevo campo de batalla en Medio Oriente: el Golán sirio

El cruce de misiles sobre la frontera sirio-israelí de la semana que pasó fue de todo menos algo normal.

Este intercambio de fuego estableció nuevas reglas de combate en el Levante, y convirtió a los Altos del Golán (ocupados por Israel) en un "teatro de operaciones" en el conflicto sirio de la noche a la mañana.

La versión de los medios mainstream comenzó con Israel respondiendo contra un ataque de misiles iraní, y las IDF (Fuerzas de Defensa Israelíes, por sus siglas en inglés) destruyendo las capacidades militares iraníes en Siria. Pero esta información es cuestionable: proviene casi exclusivamente de los israelíes, que rara vez desaprovechan una oportunidad para batir los tambores de la guerra de la "amenaza iraní".

Previo a la escaramuza del 10 de mayo -justo después de que la Administración Trump se retirara del emblemático acuerdo nuclear con Irán de 2015-, voceros del gobierno israelí comenzaron a alertar sobre un inminente ataque iraní desde Siria. Luego, a horas del enfrentamiento resultante, un portavoz del ejército israelí anunció que las "Fuerzas Quds", la unidad élite de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), había disparado 20 misiles contra la zona ocupada por Israel en los Altos del Golán, por lo que a continuación el ministro de defensa israelí, Avigdor Lieberman, se jactó de que "impactamos casi todas las infraestructuras iraníes en Siria".

El vocero de las IDF, general de brigada Ronen Manilas, describió las acciones israelíes como "una de las más grandes operaciones de la Fuerza Aérea de Israel en la última década". Pero al asentarse el polvo, una versión completamente distinta de los eventos comenzó a tomar forma.

Una revisión de la cronología del conflicto actual demuestra que Israel fue el que comenzó el incidente al atacar objetivos militares sirios en Kisweh (suburbios de Damasco) y Ciudad Baath (Quneitra) en el transcurso de los dos días precedentes. Rusia le había advertido a Siria e Irán del inminente ataque israelí, lo que resultó en que ni el personal militar israelí ni los sistemas de armamentos parecen haber sido impactados. El ejército sirio (y no el IRGC) respondió disparando 55 cohetes a los puestos de avanzada y sus instalaciones en la parte ocupada del Golán. Medios árabes locales identificaron estos objetivos como centros de vigilancia clave que incapacitaron a los "ojos y oídos" israelíes en esta línea de demarcación vital. El tan elogiado sistema de defensa "Domo de Hierro" fracasó en la intercepción de la mayoría de estos proyectiles, mientras que el ejército sirio interceptó más de la mitad de los misiles israelíes, de acuerdo a oficiales del ejército ruso.

Lo que está fuera de disputa: el ir y venir militar ha sido el primer cruce de fuego de importancia entre Siria e Israel en los ocupados Altos del Golán desde 1973, haciendo del Golán un teatro de operaciones por primera vez en más de cuatro décadas. Esta también es la primera vez que durante la Guerra Civil Siria el ejército respondió contra los ataques israelíes impactando instalaciones militares; no a los misiles disparados por Israel ni a los aviones que los disparaban. Y, finalmente, Israel tiene que lidiar por primera vez con el hecho de que cualquier batalla que inicie puede ser librada en su propio patio trasero.

Con toda claridad, ninguno de estos eran ni el resultado ni la respuesta que esperaba Israel.

¿Así que cómo llegamos hasta aquí? Los israelíes han estado apuntando por expandir una zona "tierra de nadie" (buffer zone) a lo largo de su frontera con Siria, pero ese esfuerzo se ha enfrentado con serios reveses desde que el Ejército Árabe Sirio (SAA, por sus siglas en inglés) y sus fuerzas aliadas eyectaron a los militantes de los suburbios críticos de Damasco este año.

Israel ha apoyado materialmente a muchas de estas fuerzas militantes a lo largo de su frontera con Siria por años, incluyendo asistencia médica y otras formas de apoyo para los extremistas, como los combatientes de Al Nusra, además de apoyo moral al ISIS, que mantienen una pequeña presencia en la zona fronteriza. Después de todo, Nusra y el ISIS han sido las fuerzas de "oposición" más exitosas combatiendo al SAA en la crisis siria, y fueron, por lo tanto, activos valiosos para Israel: especialmente luego de que ninguno de los grupos ha demostrado inclinación alguna para atacar a los israelíes. El ISIS incluso llegó a ofrecer disculpas a Israel luego de un breve choque con las IDF a finales de 2016.

Una Siria dividida y debilitada es lo que quiere Israel, puesto que de este modo pudiera desbaratar la fuerza de uno de los principales Estados árabes así como a su vital aliado, Irán. Pero ahora el sur de Siria está de nuevo abarrotado con tropas del SAA y sus aliados, quienes tienen el ojo puesto en continuar su travesía hacia el sur, hacia áreas que Israel considera como parte de su profundidad estratégica.

En diciembre, Beit Jinn -el último enclave significativo controlado por los militantes al suroeste de Damasco- fue rebasado por el SAA, presuntamente con asistencia de Hezbolá y la IRGC. Beit Jinn se encuentra anidado en un pasaje montañoso que conecta Siria, Líbano e Israel -cerca de la línea de demarcación del Golán- y su pérdida arrojó a los israelíes hacia el nerviosismo.

"Se le ha enviado el mensaje al enemigo israelí. El mensaje dice que la era en la que atacabas a Siria sin respuesta se acabó"

Esta maniobra trajo al Hezbolá, los iraníes y los sirios hacia uno de los puntos de mayor valor estratégico de la frontera del Golán. Un viraje que Israel, frenéticamente, ha intentado revertir desde que se estableció la "zona de des-escalamiento" por Estados Unidos-Rusia-Jordania en el sur de Siria, el año pasado.

El 9 de abril, Israel lanzó ataques sin precedentes contra objetivos iraníes en la base militar T4 en Homs, matando a siete soldados de la IRGC, incluyendo un comandante. Este fue solamente uno de los 100 ataques aéreos por separado que Israel ha declarado desde su primer ataque a objetivos sirios en 2013. Pero el ataque a la Base T4 cambió todo. Para el "Eje de la Resistencia" -cuyos miembros nucleares son Irán, Siria y Hezbolá- llegó el momento de devolverle algo de "consecuencias" y tomar control de la escalada israelí.

Cuatro días después, el secretario general de Hezbolá Sayed Hassan Nasrallah impactó las ondas hertzianas para que este cambio le quedara claro: "Los israelíes deben saber que han cometido un error histórico. No es un error cualquiera... es el incidente pivote sobre el estatus de la región. Lo que precedió a este incidente no será lo mismo así como lo que venga después de eso".

Irán, Siria y Hezbolá rara vez han respondido directamente a una acción militar israelí, porque, de acuerdo a declaraciones públicas recientes del segundo a bordo de Hezbolá en el Líbano, se negaron a permitirle a Israel el "controlar las reglas del conflicto". Es un balance difícil de encarar, e Israel parece haberse envalentonado por las respuestas mesuradas hasta ahora por parte de sus tres antagonistas. Pero en esta oportunidad, la búsqueda de Israel por alcanzar reglas de enfrentamiento más favorables a través de repetidos ataques misilísticos, incluso incrementándolos, perfectamente pudieron hacer que el tiro saliera por la culata. Como señala Elijah Magnier (un veterano corresponsal del Medio Oriente radicado en Bruselas y actualmente en Siria): "Cualquier ataque israelí de ahora en adelante trasladará la batalla al Golán. Los israelíes no se anticiparon a esto. Creyeron incorrectamente que Assad estaría ocupado en Yarmuk, al Badiya, etc.; que a lo sumo reaccionaría igual a como antes".

Esto fue confirmado el lunes en un discurso de Nasrallah: "Se le ha enviado el mensaje al enemigo israelí. El mensaje dice que la era en la que atacabas a Siria sin respuesta se acabó". El líder de Hezbolá dijo que su alianza le ha expresado un mensaje a Israel a través de terceros de que si "cruza las líneas rojas en Siria serán lanzados más cohetes e impactarán en la profundidad israelí".

Los israelíes esperaban que el gobierno sirio, Irán y Hezbolá quedasen atrapados en sus batallas contra militantes en otras partes, y en ser contenidos por los rusos, quienes abiertamente decidieron mantenerse al margen de las peleas de Israel contra Hezbolá e Irán. No esperaban que esta alianza recondujera la confrontación hacia los objetivos terrestres del ejército israelí dentro de los ocupados Altos del Golán, que legalmente sigue siendo de Siria. El consenso internacional sobre que "el Golán es sirio" está consagrado en numerosas resoluciones de la ONU, incluyendo una reciente adoptada en diciembre, creando una verdadera fuente de vulnerabilidad política para Israel, que legalmente no puede reclamar su frontera nororiental.

Esta vulnerabilidad se profundizó a partir de 2011, cuando la población del Golán ocupado, mayoritariamente druza, comenzó a ver con horror cómo sus parientes sirios al otro lado de la frontera fueron ocupados, perseguidos e incluso asesinados por las manos de los militantes islamistas. Muchos druzos creen que están siendo apoyados por Israel. El "eje" busca sacarle provecho a la ira apoyando a combatientes de la resistencia anti-israelí en el Golán. Puesto de otra manera, el Golán está maduro para ser agitado desde dentro y desde fuera, y los ataques israelíes de la semana pasada lo acaban de convertir en un objetivo.

Puede que a los rusos no les haya gustado el cambio de los acontecimientos: preferirían enfocarse en el des-escalamiento y la resolución del conflicto sirio. Pero mientras Rusia ha tolerado pequeños ataques israelíes contra blancos sirios y sus aliados militares, tiene la influencia para contener la dimensión y la frecuencia de estos ataques. Israel está bajo el escrutinio por la habilidad rusa de entregar sistemas antiaéreos S-300 y S-400 a los sirios, lo que podría convertirse en un cambio de paradigma regional.

A cambio de esto, mientras es poco probable que alguno de los tres oponentes de Israel (Siria, Irán o Hezbolá) decidan buscar una pelea con los israelíes en este momento, queda también claro que todos ellos contraatacarán de ser provocados. En los últimos siete años, el Medio Oriente nunca había estado tan cerca de la guerra como lo está hoy, por lo que existe la necesidad urgente de que prevalezcan las cabezas frías -incluso si, tal como es el caso con Siria, Irán y Hezbolá- necesitan responder a estos ataques en miras a des-escalar el conflicto y establecer vías disuasivas.


Publicado originalmente el 16 de mayo en The American Conservative, la traducción para Misión Verdad la realizó Diego Sequera.

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