¿Quién es la embajadora de Estados Unidos ante la ONU?

Los últimos ataques diplomáticos de Estados Unidos contra Venezuela en la ONU han venido de su embajadora, Nikki Haley, quien ha tenido una carrera política especialmente financiada por corporaciones y bancos con intereses en los recursos naturales y financieros que posee nuestro país. Por ello ofrecemos un breve perfil de esta republicana, nueva portavoz de la intervención humanitaria estadounidense ante el mundo.

Gracias a su familia tiene experiencia en el mundo empresarial al haber pertenecido en su juventud a directorios ejecutivos de un par de compañías que con el tiempo lograron ser milmillonarias, para luego entrar en 1998 en la Cámara de Comercio de un distrito municipal de Carolina del Sur, entidad federal al sureste de los Estados Unidos y tierra natal de Nikki Haley.

De ahí en adelante su carrera política agarraría vuelo hacia la Casa de Representantes de Carolina del Sur del Congreso estadounidense, entre 2004 y 2010 por tres periodos consecutivos, con el apoyo del Consejo de Intercambio Legislativo Norteamerico (ALEC, sus siglas en inglés), entidad fundada por la oligarquía de los hermanos Koch que sirve de canal para que las corporaciones que la financian obtengan beneficios legislativos.

La importancia de ALEC surge por las corporaciones detrás de esta organización de cabildeo. Entre ellas no sólo Koch Industries, sino también AT&T, Coca-Cola, Pfizer y ExxonMobil, petrolera con claros intereses en las inmensas reservas de petróleo de Venezuela.

El siguiente paso de Haley fue optar por la Gobernación de Carolina del Sur, apoyada por ALEC y otros gigantes privados como Bank of America, la mega corporación mediática Comcast, la petrolera británica BP, General Motors, entre otras firmas que dominan el mundo corporativo y financiero de EEUU.

Conocida por su postura de ultraderecha en el seno del Partido Republicano, fue elegida en 2010 como gobernadora de su estado nativo (de donde también proviene Lindsey Graham, senador que se reunió con Juan Manuel Santos para tratar el tema Venezuela), hasta que el presidente Donald Trump la llamó para que ocupara el cargo de embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas.

Nueva voz de la intervención ante la ONU

Con el nuevo cargo diplomático, Nikki Haley ha sido portavoz de la postura intervencionista de EEUU en el seno de la Naciones Unidas.

Continuamente ensalza al Estado colonialista de Israel, lo que resulta un dato visible de que Haley está respaldada por el lobby israelí en EEUU. Su discurso en una conferencia ante el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC, sus siglas en inglés), organización con fuerte influencia en el gobierno gringo, en marzo de este año señala que "los días de vapulear" al país sionista "han terminado" con su posición en la ONU.

El portal Middle East Monitor expuso que el lobby israelí en las Naciones Unidas toma posiciones clave con la próxima asignación del representante del país sionista Danny Danon como vicepresidente de la Asamblea General de la organización multilateral en septiembre de este año. Esto junto con Haley de portavoz gringa acentúa un factor de presión diplomática con visos de "intervención humanitaria" en las distintas instancias de la ONU.

Por ello no parece incoherente la posición de Haley con respecto a Siria y Venezuela.

Haley fue quien, durante una reunión de la ONU para tratar el conflicto sirio, dijo que el ataque químico en Idlib en abril pasado fue una acción del gobierno de Bashar Al-Assad, y que no habría solución política ante la actual situación en Medio Oriente si el presidente de Siria no salía del poder.

Incluso llegó a mostrar fotos para crear un ambiente de conmoción en el seno de la ONU para intentar tomar medidas contraproducentes a la soberanía de EEUU, y llegó a afirmar que su país podría tomar acciones en represalia. A los pocos días se produjo un ataque unilateral de EEUU contra una base siria.

Con Venezuela la postura ha sido similar. El 17 de mayo Haley convocó una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU para hablar de la actual situación venezolana, bajo el manto narrativo de la "crisis humanitaria" y secundada por los aplausos de la oposición venezolana, que veían en esa reunión una oportunidad dorada para internacionalizar el conflicto y así aumentar la presión internacional sobre el Gobierno venezolano. Venezuela no fue tema de agenda en aquella sesión del Consejo de Seguridad de la ONU.

Asimismo, el 6 de junio la embajadora Haley dijo que la situación de los derechos humanos en Venezuela obliga a una "rápida intervención" por parte de la ONU en nuestro país.

"Si Venezuela no puede abordar las violaciones de DDHH en el país debería renunciar voluntariamente a su lugar en el Consejo de Derechos Humanos hasta que ponga orden en su casa", exclamó la embajadora en Ginebra, molesta porque a lo interno de ese Consejo las condenas a Israel son permanentes. 

Detrás de esas declaraciones están las voces, no sólo la del Departamento de Estado y la Casa Blanca, sino también las de todas las corporaciones que hemos mencionado en este perfil de Nikki Haley, que al fin y al cabo son las que deciden las acciones gubernamentales de EEUU.

Haley maneja en una instancia tan importante como la ONU la voz de la "intervención humanitaria". Sobre ella recae ese peso específico en la instancia multilateral con sede en Suiza.

Los ataques diplomáticos no son fortuitos en un contexto en el que una vanguardia violenta opositora surge para caotizar a Venezuela, mientras EEUU mueve todos los hilos a su disposición que pudieran detonar una injerencia foránea directa sobre Venezuela.

Notas relacionadas