¿Qué pasa en el estado Sucre? (I): Carúpano

Lo de el fascismo criollo acelerando las condiciones para enrarecer el ambiente pre-electoral continúan. Y ante la contraofensiva en el plano económico, arrecian por el lado de la violencia descarnada, una que más que recordar sugiere la metódica paraca en los procedimientos y en la brutalidad de los crímenes que se perpetran.

Como es habitual en la dirigencia de la MUD, lo fundamental es, en términos psicológicos, "transferir" o "proyectar" la línea de acción desestabilizadora de los sectores ultra (internos y externos), al mejor estilo de propaganda negra. Crece notablemente la lista de funcionarios del gobierno investigados, capturados o procesados por corrupción (de cuello rojo) -sin que nadie en el chavismo salga a defenderlos- mientras que al señalar a figuras de la cúpula escuálida (corrupción amarilla) juegan a cuadro cerrado.

Pero hay que decir que el corrupto es sólo y exclusivamente el gobierno.

El fascismo doméstico, aquel que juega abierta y descaradamente contra la cotidianidad de la gente de a pie pulseando su capacidad de resistencia ante el desabastecimiento programado y la arremetida económica, pero el fascismo está en el gobierno.

Dicen que el gobierno quiere entorpecer el ambiente para no llegar a las elecciones el 8 de diciembre pero por otro lado propalan y promueven un exagerado estado de crispación general. La zarta de idioteces habitual es pan nuestro de cada día, llevamos ya 15 años de eso, más aún cuando este es el año récord de saboteo. Nunca un gobierno había sido tan asediado por todos los frentes en tan poco tiempo.

Podría dar risa y podríamos caer en el cliché habitual de un sector de opinión del lado del chavismo que concibe que no tienen vida sólo porque no tienen la calle, y no es así. Las (macabras) payasadas de la MUD tienen un correlato físico y brutal. A casi un mes de las elecciones municipales la (para) violencia arrecia y arrecia la violencia económica.

Una muestra de este escenario enrarecido lo podría sugerir los acontecimientos recientes en el oriental estado Sucre.

El caso Carúpano

El sábado 26 de octubre, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (CICPC) perpetraron un cuádruple homicidio contra cuatro personas: Jesús Alberto Salazar Rodríguez (23 años), Daniel José Salazar Rodríguez (26 y hermano del primero), Carlos del Valle Millán (53) y Jean Carlos José Suniaga Moren (21), todos pescadores.

Relata la investigación que el hecho ocurrió la noche del sábado en el sector Las Azucenas donde las cuatro personas, desplazándose en motos, fueron interceptados y asesinados a (cuantioso) balazo limpio. Las víctimas volvían a sus casa luego de una parranda.

Pero el incidente trasciende con mayor intensidad a nivel nacional cuando un grupo de personas monta la sampablera asediando y quemando la sede del CICPC en Carúpano el domingo 27. De inmediato el Gobierno nacional y el regional procedieron a esclarecer el caso y a detener a los culpables. Toda vez que condenaron los hechos y anunciaron celeridad y transparencia en la investigación, creando una comisión del Ministerio Público con apoyo de la Guardia Nacional sin la participación del CICPC.

¿Expediente sirio?

Situando el repugnante y lamentable suceso en el contexto de guerra actual, y a la luz de la presente coyuntura política, el crimen en Carúpano, por sus características y elementos, recuerda al punto de partida de la guerra e intervención en Siria, en el marco de las revueltas en el mundo árabe que se iniciaron en 2011.

Lo que permitió dar pie a una "insurrección" de apariencia espontánea (que no lo fue, y que estaba preparada con bastante antelación) para generar las condiciones de un supuesto conflicto contra el gobierno de Bashar al-Assad y un enfrentamiento interreligioso artificial favoreciendo la intervención extranjera y sus conocidas consecuencias.

Fue en la sureña y árida ciudad de Daraa en marzo de 2011. Agentes del aparato de inteligencia sirio detuvieron, torturaron y asesinaron a dos jóvenes por pintar consignas contra el gobierno. El exceso por parte de los agentes fue el detonante que activó todo el entramado local e internacional que ha desembocado en la situación actual.

Imaginar que tales agentes estaban al tanto de lo que vendría después no es descartable en ese mundo secreto y flexible de los servicios de inteligencia.

Del mismo modo, y arriesgando una hipótesis, se pueden establecer similitudes entre ambos casos: deliberado exceso del uso de la fuerza por parte de agentes de seguridad (conscientes o no), una respuesta colectiva y directa contra una institución que forma parte del Estado, la simplificación y responsabilización del gobierno sobre los hechos acontecidos como buscando tantear o provocar una "situación desencadenante" en su contra con posibilidades de ampliar el radio a otras localidades distantes entre sí.

Así, lo que en la línea mediática puede entenderse como "orquestación", en el plano de los hechos concretos puede entenderse como concertación de varios conflictos que saturen aún más tanto la capacidad de respuesta del Estado así como una percepción más consolidada del Estado fallido, apuntando a quebrar y socavar las bases del pueblo chavista y la capacidad de indignación del pueblo escuálido de a pie.

¿O para qué va a ir Leopoldo López a apoyar marchas en Upata?

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