¿Puede sobrevivir un Estado patrocinado por EEUU en Siria?

Está claro que las fuerzas estadounidenses se quedarán y ocuparán el noreste de Siria donde los kurdos de al-Hasaka y Deir-Ezzor, junto a tribus árabes, tienen el control. Washington declaró la formación de 30 mil delegados para "defender las fronteras" de este recientemente declarado "Estado dentro de un Estado". La cuestión es: ¿puede la ocupación estadounidense durar mucho tiempo? Y esta pregunta plantea otra, crucial: ¿puede sobrevivir un "Estado" kurdo?

No hay duda de que Estados Unidos no quiere salir de Siria y dejar a Rusia extender su presencia y control, siempre que haya la posibilidad de que Washington pueda perturbar y disminuir la influencia de Moscú en el Levante. Al declararse a sí mismo una fuerza de ocupación y por ello su voluntad es formar un "Estado delegado", la posición estadounidense justifica (sólo para sí mismo pero no para el pueblo de EEUU ni para el mundo) su presencia tanto tiempo como lo crea conveniente, hasta que llegue el momento de abandonar a los kurdos y dejarlos a su destino. EEUU está usando principalmente una excusa: la presencia iraní en territorio sirio y la obsesión estadounidense de limitar el control de Teherán sobre Damasco.

No hay duda de que las fuerzas estadounidenses pueden cuidar sus intereses en territorio sirio ocupado y prevenir cualquier avance de una fuerza regular. Sin embargo, la seguridad de los soldados depende del entorno donde se asientan, en este caso un ambiente totalmente hostil a su alrededor y a lo interno. Los ataques contra fuerzas estadounidenses y sus delegados kurdos no están excluidos en lo absoluto. Aquí es donde EEUU tendrá que repensar sobre la necesidad de su presencia en un territorio ocupado recientemente, tan lejos de casa y donde vidas norteamericanas pueden perderse por poca ganancia y poco beneficio para la seguridad nacional de EEUU.

Irán tiene larga experiencia en combatir las fuerzas de EEUU en el Medio Oriente, donde grupos iraquíes, patrocinados y entrenados por Irán, se las arreglaron para infligir daño sustancial y pérdidas humanas durante la ocupación estadounidense de Irak en 2003. Y mucho antes de eso, cuando la República Islámica estaba muy joven, en 1983, grupos pro-iraníes golpearon con éxito a marines estadounidenses en uno de los grandes ataques contras estas fuerzas que -ilegítimamente- estaban involucradas en la guerra civil libanesa.

Por supuesto, las fuerzas estadounidenses también ganaron experiencia en combatir actores no-estatales. Aun así, esta experiencia no las protegerá de daños graves, que las forzará a retirarse tarde o temprano. El proyecto de ocupación de EEUU tiene muchos errores. Las 30 mil fuerzas kurdas esperan:

  • Proteger las fronteras de Qamishlo a Ya'rubiya-al bu Kamal, enfrentando al ejército sirio y sus aliados. Damasco ya rechazó la ocupación de las fuerzas estadounidenses y declaró que los kurdos colaboran con ella cual traidores.

  • Proteger las fronteras de al-Hasaka, Ain al-Arab, Tel Abiyad, Manbij de Turquía, que ha declarado la guerra a los kurdos y amenazó con destruirlos para prevenir, a toda costa, un Estado en sus fronteras. Ankara no se distraerá ante esto, ver cómo se despliega un Estado kurdo. Casi diariamente, el presidente turco RecepTayyeb Erdogan amenaza con invadir el territorio sirio-kurdo y bombardear áreas de las provincias fronterizas.

  • Proteger las largas fronteras con Irak donde las Unidades de Movilización Popular están listas para ofrecer cualquier asistencia a cualquier grupo con el deseo de desplazar las fuerzas estadounidenses de las fronteras iraquíes, particularmente cuando la carta del Estado Islámico se mantiene en el bolsillo y está justo en las fronteras sirio-iraquíes. Irak -pese al control de sus fronteras- está bastante descontento de observar al Estado Islámico en el lado sirio de las fronteras bajo protección de EEUU, consciente de que Washington, sin ánimos de eliminar al grupo, permitió a varios miles de terroristas huir de Raqqa, y puede usarlo para "influir" en las acciones de los gobiernos iraquí o sirio. A pesar del aparente compromiso de EEUU con la estabilidad de Irak, Bagdad no encuentra justificación a la protección estadounidense del Estado Islámico en un enclave en el noreste de Siria, un grupo capaz de cruzar las fronteras donde ha permanecido durante muchos años y que las conoce muy bien.
    EEUU podría usar su experiencia recopilada en Irak y en otras partes del mundo islámico para comprar la lealtad de tribus locales, como el iraquí Sahwa. Arabia Saudí desea reconstruir áreas dañadas -pese a su propia crisis financiera- siguiendo las propuestas estadounidenses, y queriendo financiar y equipar las tribus árabes en al-Hasaka y Deir-Ezzor. Pero aquellos que venderían su lealtad a cualquier comprador pueden también recibir dinero de los oponentes de EEUU, como sucedió en Irak. Después de todo, las tribus árabes en el noreste de Siria forman parte de esas mismas tribus en Irak.

  • Protegerse de disputas internas y pujar entre los kurdos leales a Damasco y los separatistas, y de ataques internos con artefactos explosivos improvisados o tácticas de tira-y-corre por tribus árabes que apoyan al gobierno sirio en la recuperación de su territorio y hacer inestables las provincias kurdas.

  • Proteger un vasto territorio, alrededor de 39 mil km2, un gran área. Esto significa un militante protector por 1.3 km2 en provincias rodeadas por enemigos y fuerzas que no desean la creación de este "Estado dentro de un Estado", sin importar lo que hagan la fuerza aérea superior y los drones de EEUU que nunca dejan el cielo.

EEUU nada a contracorriente de los hechos en Siria

Los kurdos de al-Hasaka (hay grandes concentraciones de kurdos en Afrin y Alepo que no quieren separarse de Damasco) se están poniendo en una posición incómoda bajo la protección estadounidense, un aliado conocido por abandonar sus "amigos" cuando éstos ya no sirven a sus intereses. Damasco básicamente no aceptará la ocupación estadounidense en su territorio y peleará a un enemigo considerado mayor y más peligroso que Turquía, que también está ocupando territorio sirio.

Algunos observadores creen que EEUU podría haber decidido abandonar a Turquía para proteger y sostener sus delegados kurdos que quieren permanecer junto a los mejores aliados norteamericanos en Medio Oriente: Arabia Saudí y, el aliado estratégico de EEUU, Israel. Este punto es débil porque la administración estadounidense está consciente de que los kurdos no pueden sostener este enclave por mucho tiempo, y que los países aledaños esperarán tanto como lo necesiten (uno o diez años) para eliminar esta amenaza de sus respectivas fronteras.

Damasco no abandonará sus abundantes recursos naturales en las provincias de al-Hasaka y Deir-Ezzor, y sus aliados apoyarán el desplazamiento de las fuerzas estadounidenses, por medios militares, de Siria. Los aliados de Assad ya entrenaron y compartieron su experiencia en guerra de guerrillas con bastantes grupos sirios, para estar prevenidos ante el regreso del Estado Islámico y reclamar los Altos del Golán en el sur y el noreste de Siria.

En este momento, Damasco ve en al-Qaeda su mayor peligro (junto a Hay'atTahrir al-Sham, que cuenta con más de 10 mil combatientes), seguido del Estado Islámico. Claro está, el gobierno sirio siempre llamará a la retirada de las fuerzas turcas, incluso si Rusia y Turquía se convierten en aliados necesarios. El presidente turco trata de no tomar posición, manteniendo un pie en la órbita de EEUU y otro en la de Rusia, sin querer perder ambos tratos y continuar beneficiándose de los dos superpoderes que comparten intereses militares vitales y económicos con Ankara (y viceversa). Erdogan al mismo tiempo cuenta con el rechazo de Damasco de un "Estado dentro de un Estado" kurdo, como un objetivo común de los dos países, incluso sin alianza y a pesar de la mutua animosidad declarada entre los dos presidentes Erdogan y Assad.

Rusia, por su parte, tratará lo mejor posible de apoyar a Erdogan y, simultáneamente, construir fuertes lazos con los kurdos de Afrin, con la esperanza de que estos kurdos (en Afrin y al-Hasaka) puedan dialogar entre ellos y ampliar sus acuerdos sobre lo que deberían hacer el día en que EEUU decida retirarse de Siria.

La administración estadounidense se está poniendo, una vez más, en un nido de avispas, pensando (si esa es la palabra correcta) que por sus músculos militares -en lugar de la inteligencia- aseguran sus intereses en Siria, pretendiendo olvidar que su "todopoderoso" poder militar se revela por sí mismo limitado en el Líbano, Afganistán e Irak. ¿Cómo la Administración Trump puede creer que tiene posibilidad de tener éxito en Siria?

EEUU nada a contracorriente de los hechos.


Elijah J. Magnier es analista senior de riesgo país, con más de 32 años de experiencia cubriendo Europa y Medio Oriente, sobre todo Irán, Irak, Líbano, Libia, Sudán y Siria. Especializado en evaluaciones políticas, planificación estratégica y conocimiento profundo en redes políticas. Creador y coordinador de una red de decisores que provee información clave bajo contextos de complejos desarrollos políticos en la región de Medio Oriente. 

El texto original en inglés fue publicado en el blog de Elijah J. Magnier, su traducción para Misión Verdad fue realizada por Ernesto Cazal.

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