¿Por qué se acelera el desastre mundial?

En paralelo al decreto ejecutivo de Obama contra Venezuela, todos los frentes de disputa mundiales comienzan a entrar en una fase de aceleración a través de acuerdos económicos, pulsos diplomáticos, militares, atentados bomba y masificación del fundamentalismo tafkiri bajo el sello del Estado Islámico.

La nueva cortina de hierro

Si Estados Unidos y su modelo de dominio, el capitalismo en versión neoliberal, hace unos años estaba por ampliar una zona de libre mercado a nivel mundial para evitar la inminente crisis de acumulación a la que llegó en 2008, hoy lo que observamos es que una de las zonas a las que tercierizó los costos de la crisis, Europa, ingresa en el centro de la disputa entre el mundo alternativo y Washington, dentro de un ciclo ascendente de turbulencia social, económica y militar, similar al previo a la Segunda Guerra Mundial, según uno de los "Amos del Universo", Jacob Rothschild.

El ministro de finanzas griego, Yanis Varufakis, lo muestra en todas sus dimensiones al alertar que si Europa no aplica un nuevo Plan Marshall (aquella ayuda económica estadounidense para controlar Europa) en la que se inviertan los dineros ociosos de la Unión Europea acaparados por los bancos, el Viejo Continente ingresará en un período en el que puede disolverse la unión.

Estados Unidos está usando a los países bálticos y fronterizos con Rusia para armarlos y direccionarlos hacia Moscú

George Friedman, el presidente de Stratfor (el think tank de la CIA) aclara aún más la focalización del interés gringo en Europa cuando cita la vieja estrategia estadounidense de dividir la sinergia ruso-alemana por su potencialidad en capital, tecnología, mano de obra y recursos naturales. Según él, la "solución final" de Estados Unidos es crear una zona controlada entre el mar Negro y el Báltico para "dividir e imperar", y si es posible, hacer que sus enemigos se enfrenten entre sí y no contra Washington.

¿Qué dice con esto Friedman? Básicamente, que Estados Unidos está usando a los países bálticos y fronterizos con Rusia para armarlos y direccionarlos hacia Moscú (como nueva fase del "escudo" antimisiles de la OTAN en estos lugares) con el objetivo de que la integración europea con Rusia y China tenga una cortina de hierro de por medio.

En palabras del estratega estadounidense Zbigniew Brzezinski, "ningún retador de Estados Unidos debe ser capaz de dominar Eurasia", y así se comprende que Washington haga un desfile militar por los países bálticos (y Europa centroriental), y Moscú responda con otros ejercicios en la misma región, el Mar Negro, el Mar Caspio y también en el Ártico, una zona en disputa por sus recursos naturales y por donde ya se despliega la flota del Mar Norte de este país.

¿Cómo se aplica?

Pero sigamos la lógica de Friedman más allá todavía: el saboteo de Estados Unidos al segundo acuerdo de cese al fuego en Ucrania, Minsk 2, alcanzado entre Alemania, Francia y Rusia toma esta dirección, bajo la premisa de comenzar a sentar las bases de la guerra alrededor de Moscú, y se observa a un nivel tal que Friedman califica a Kiev como una fuerza propia.

Entonces tenemos una Europa estadounidense (la del Báltico y la frontera con Rusia), una con capacidad de vuelo propio (Alemania, Francia, Reino Unido), una rebelde a Alemania y por ende a la Unión Europea (Grecia, Hungría y ahora ¿Chipre? ), y una última, que es la de la pauperización, la que recibe los efectos de la crisis y que es un factor impredecible, ya que pueden forzar un cambio de rumbo "progresista" o ser el caldo del cultivo de los movimientos fascistas, que aparecen y toman vuelo en el mismo momento que Washington los usa para sus fines en Ucrania y el mundo árabe (y musulmán) con el Estado Islámico.

Estos movimientos fascistas hasta pueden ser útiles para presionar o evitar el salto adelante de Francia, Italia, Gran Bretaña, Suiza y Alemania (otra vez Berlín) con la adhesión al Banco Asiático de Inversiones, que prevé realizar un millonario gastadero de dinero para la infraestructura que conectará a Europa con China (una parte importante de las Nuevas Rutas de la Seda) y convertirá a Eurasia en el mayor mercado integrado del mundo. El Plan Marshall implícito del que habla Varufakis, y que los chinos prevén aplicar bajo la lógica ganar-ganar.

Así que si Brzezinski recomienda que nadie emerja con poder de dominio en Eurasia, lo que viene también es una inminente aceleración de la confrontación con Rusia para golpear a Europa y China, y una caotización creciente del primero y todo lo que tenga que ver con las Nuevas Rutas de la Seda, como una forma de que el capitalismo neoliberal de Estados Unidos destruya Estados y sus mercados para ingresar con su modelo de libre comercio para mantener su poderío y rescatar su sistema civilizatorio en profunda crisis.

Divide y reinarás versus ganar-ganar

En el mundo árabe este aceleramiento ya lo vemos con las "primaveras" devenidas en yihadismo y la destrucción e ingobernabilidad de los Estados nacionales, como sucede en Libia con sus dos gobiernos y el reino territorial de las mafias. También con el arribo del Estado Islámico como nueva herramienta de intervención en los países que no cambiaron de acuerdo a la óptica de Washington.

Por ejemplo: ¿Por qué el Estado Islámico se interesa en salir a asesinar turistas en la capital de Túnez? En esta respuesta, nuevamente, se encuentra la clave de que el nuevo presidente del país, Béyi Caïd Essebsi, es un burócrata residual del depuesto Ben Alí, desalojado por los aliados estadounidenses, los Hermanos Musulmanes, y no olvida lo al borde de la guerra que estuvo y está su país por el papel de Washington.

Lo mismo sucede en Yemén cuando se dan tres atentados en Sanaa, la capital, justo cuando Estados Unidos y las monarquías del Golfo instalaron un gobierno paralelo en el sur después de que los hutis chiítas, aliados de Irán, tomaran el poder en las puertas de Arabia Saudí y el estratégico Estrecho de Bab el-Mandeb, clave por ser un paso estratégico de energía (petróleo).

Todas estas arquitecturas confluyen en armar un nuevo sistema-mundo en el que Venezuela es clave

 

El Estado Islámico otra vez reaparece para adjudicarse las bombas y si todavía quedaban dudas, Boko Haram anuncia su adhesión a esta nueva rama del yihadismo en Nigeria, cuando éste negocia con China la cantidad de petróleo que comerciará en el futuro. Un replique que se extiende desde el Cuerno de África hasta el mundo árabe con posibilidad de saltar el Mar Caspio hacia el Cáucaso ruso y los "estanes" de Asia Central (Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Taykistán, Kyrgyztán). Esto, sin contar su inminente desembarco en Pakistán, India y China.  

Esta es la mezcla de caos más "divide y reinarás" que tiene Estados Unidos como remedio para lo irremediable, y es lo que explica el intento de acuerdo nuclear con Irán, y, sobre todo, la deriva de los países que tradicionalmente fueron sus aliados y que ahora se debaten entre adivinar lo que quiere Washington o tomar el camino hacia Eurasia y atenerse a las consecuencias del 1% en decadencia.

 

Y esa contradicción lo único que hace es aumentar con el paisaje de bienvenida que adelanta China con un nuevo sistema de pagos que fortalezca su moneda, el yuan, la inminente puesta en marcha del Banco de Desarrollo y el Fondo de Reservas de los Brics, el aumento de la integración de la Organización de Cooperación de Shanghai (que cuenta con el 60% de Eurasia y más recursos en gas y petróleo que las monarquías del Golfo aliadas a Estados Unidos).

Bajo estas claves, es que todas estas arquitecturas confluyen en armar un nuevo sistema-mundo en el que Venezuela es clave para, por ejemplo, fortalecer un cambio gradual del patrón monetario, dólar, que monopoliza el comercio del petróleo y es la base del financiamiento del poderío estadounidense.

China y Rusia lo saben e incluso adelantan esta sinergia con los productores aliados.

Esta noticia es la que se acelera por todos lados y es el frente que abre Estados Unidos en Venezuela.

A no engañarse, somos clave para lo que viene. 

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