¿Cuáles son las últimas revelaciones sobre el atletismo mundial?

Las revelaciones sobre que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se hizo de la vista gorda sobre reconocidos deportistas forma parte un largo ciclo que evidencia los intereses detrás de un campo, como el deportivo, que se ha hecho parte de la nueva Guerra Fría 2.0 entre Estados Unidos y Rusia.

Decimos esto porque la prohibición de participación de atletas rusos en los Juegos Olimpícos de Río de Janeiro todavía da de qué hablar, y evidencia los intereses y las maniobras espurias que se mueven detrás del deporte mundial, como un síntoma más de que las caretas de las instituciones mundiales se caen por su propio peso y deterioran su propia capacidad de legitimidad a nivel global.

¿Cómo comenzó todo?

Como sabemos, el 18 de julio la AMA emitió un informe en el que acusa a Rusia de haber ideado, a través de su Servicio Federal de Seguridad y el Ministerio de Deportes de Rusia, una compleja trama para pasar por alto el doping positivo de sus atletas en los Juegos de Invierno de Sochi en 2014.

A partir de este informe fue que la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) suspendió a su contraparte rusa, y se le prohibió participar en los Juegos Olímpicos de Río Janeiro, pese a que Moscú hizo los correctivos requeridos en su sistema de dopaje.

Calificada como una operación política por el Kremlin, esta medida arbitraria quedó evidenciada en su totalidad cuando la única atleta rusa con permiso para participar en Río fue suspendida horas antes de su actuación cuando aparecieron "nuevas revelaciones" sobre su caso, según reveló la IAAF.

La respuesta rusa

Esta prohibición fue tomada ampliamente como un ataque a Moscú por la sociedad de este país, y a mediados de este mes de septiembre el grupo de hackers Fancy Bears, supuestamente no vinculado al Kremlin, filtró documentos secretos de la AMA.

Se usan recursos informativos y de ciberguerra para imponer una narrativa de los hechos

En estos documentos secretos, filtrados por el hackeo a esta institución, se evidencia cómo la agencia permitió el dopaje de atletas como las tenistas estadounidenses Serena y Venus Williams, la gimnasta Simone Biles del mismo país y distintos atletas de fama mundial como el español Rafael Nadal y el velocista británico Mo Farah.

Esto no sólo evidencia la convivencia con el dopaje en el alto rendimiento, previo a los JJOO de Río, sino justamente de lo que se le acusaba a Rusia: un complejo sistema de corrupción en el atletismo mundial.

Narrativas y relatos en la Guerra Fría 2.0

Aunque el Kremlin se desvinculó de estas revelaciones, lo cierto es que el aparato de propaganda de Rusia ampliamente cubrió el hecho y colaboró para que ésta se propagara hacia audiencias no tan cercanas al relato informativo sobre esta controversia, en la que los atletas rusos fueron rápidamente demonizados durante Río, incluso con la participación del nadador estadounidense Michael Phelps.

Este tipo de operaciones lo que demuestra es el amplio uso de recursos informativos y de ciberguerra para imponer una narrativa de los hechos, identificable y lejana a lo que los grandes medios de comunicación puedan sostener.

Lo que muestra la debilidad en el relato sobre los acontecimientos mundiales que tiene Washington y la posibilidad de realizar operaciones de propaganda que reviertan su narrativa para convertir las instituciones que usa con fines políticos, como la IAAF y la AMA, en las meras mamparas que son para tomar medidas políticas contra un país soberano.

También algo que puede sonar incómodo y no deja de ser real: los deportistas de alto rendimiento se drogan, y mucho, para poder estar donde están y ser rentables para las compañías que los patrocinan.

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