La Operación Seto de Protección y los motivos que la disparan

Nueva ofensiva israelí contra Gaza

Como contra Líbano en 2006, Israel le ha sacado el máximo a la cortina que ofrece el Mundial de fútbol para acelerar el proceso sistemático de colonización y exterminio sobre la Palestina histórica. En el contexto general del estado de excepción global, la actual ofensiva contra Gaza se inserta a cabalidad en los diferentes conflictos a nivel global, con obvia sintonía en relación a los acontecimientos en Irak y Siria.

Nuevamente la narrativa mainstream nos ordena enfilar hacia la versión única sobre la situación colonial en Palestina a los intereses de Israel, el "Estado tapón" de Estados Unidos en el corazón del mundo musulmán en plenas semifinales del Mundial. El relato de superficie apuesta a la carta moral basada en el secuestro de tres jóvenes colonos israelíes y su posterior asesinato en un "ambiguo" territorio que hasta para el academicismo internacional es considerado como ocupado, pero que en la práctica es controlado por el Estado sionista y su aparato de seguridad, al que pocas veces se le pasa este tipo de detalles.

La intención: legitimar la actual Operación Seto de Protección como reacción natural al supuesto asesinato de tres civiles por parte de Hamás y al envío de cohetes palestinos a suelo israelí en respuesta al bombardeo previo al ataque general por aire y por tierra.  

El ataque a Gaza

Al aparecer muertos los tres jóvenes, la violencia simbólica de las amenazas pasaron a los hechos y se dio carta blanca a los ataques a Gaza y a las colonias palestinas por parte del Ejército israelí.

  • Al momento de publicar esta nota los ataques aéreos y marítimos dejaron un saldo de 13 muertos, entre ellos tres menores, lo que provocó el envío de centenares de cohetes a suelo israelí por parte de Hamás y otras organizaciones en respuesta a esta ofensiva, la mayor en tres años, que se cobró la vida de ocho militantes del movimiento palestino, seis de ellos en el derrumbe de un túnel a causa del bombardeo.
  • El recalentamiento de las operaciones contra civiles en respuesta a las agresiones israelíes llevó a que el primer ministro, Benjamin Netanyaju, ordenara el envío de 1500 reservistas a la Franja de Gaza, declarara el estado de emergencia en 40 kilómetros a la redonda de la frontera con suelo palestino, y la operación militar que está en pleno desarrollo y hasta puede implicar una ofensiva terreste, que según el primer ministro está "sobre la mesa".
  • Ante esto, el portavoz del movimiento Hamás, Fauzi Barhum, afirmó que "no habrá tregua con los ocupantes en tanto que el baño de sangre palestino continúe" y llamó a los ocupantes israelíes a "prepararse para una etapa importante". Además indicó que el precio que pagarán "los ocupantes será costoso" y que "las opciones están abiertas".
  • Mientras que la portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Jen Psaki, corroboró que su país apoya "el derecho de Israel a defenderse contra los ataques realizados a civiles israelíes por parte de organizaciones terroristas" (en referencia a Hamás y otros grupos que están en la Franja de Gaza).

La campaña previa al ataque

En la primera fase de la narrativa se impuso el golpe bajo de los tres jóvenes que desaparecieron en el área C de Cisjordania cuando hacían dedo para viajar de una colonia israelí a otra, que aparecieron asesinados a los tres días. Otro hecho que muestra la doble moral israelí fue la aparición del cuerpo carbonizado de un joven palestino que vivía en Jerusalén, crimen que fue confesado por tres jóvenes ultras. La retaliación perfecta para imponer un "equilibrio" a la narrativa anglosionista.

En esa área, que Israel controla civil y militarmente, los tres jóvenes estudiaban religión y vivían en los territorios palestinos colonizados en consonancia con la sistemática violación de la resolución de la ONU de frenar la colonización de territorio palestino por grupos fachosionistas con abierto apoyo y connivencia de la teocracia de Tel Aviv.

A partir de ahí el gobierno de ultraderecha encabezado por Benjamin Netanyahu se dedicó a aprovechar la campaña mediática y las vigilias con velas de una sociedad convencida de su destino manifiesto. 

En esa lógica fue que se instaló la idea de que los tres jóvenes palestinos fueron secuestrados y asesinados por el movimiento político Hamás, que ha negado categóricamente cualquier relación con el hecho. Al partido tampoco le serviría un evento de este tipo como hecho político dada la reciente conformación de un gobierno de unidad nacional (Gaza y Cisjordania) con Al Fatah.

Incluso, el periodista israelí Shomi Eldar, especialista en Hamás, afirma que la culpa del secuestro sería del clan Qawasmeh, que simpatiza con el movimiento "pero ha actuado independientemente" como en otras oportunidades en las que la fuerza política ha moderado sus posturas con el gobierno de Al Fatah en Ramala (Cisjordania).

Las razones del ataque

La única solución para proteger al Estado judío es crear un enemigo cerca de sus fronteras, pero dirigirlo contra los estados islámicos que se oponen a Israel

La conformación de un gobierno palestino de unidad es un paso fundamental de cara al establecimiento de los diálogos de paz, diálogos respaldados recientemente incluso por el Papa, cuando visitó los territorios ocupados. Paz que solamente a dos actores no les interesa apoyar: Estados Unidos y el Gobierno sionista.

Sin embargo, la estrategia de Israel es un claro río revuelto (que no busca esto al continuar con los asentamientos en los territorios ocupados), en la que aprovecha las divisiones y guerras sectarias entre los árabes para posicionarse ante el peligro del emerger iraní como actor de peso ante su endeble hegemonía, que en lo militar ya está en peligro frente al eje chiíta después de perder en Líbano y no lograr los objetivos planteados en Siria.

Esto hace que Israel tenga un juego esponjoso de policía malo con los palestinos, pero que intenta cuidar sus posiciones y dividir a su enemigo regional con alianzas tácticas con las monarquías árabes y agudizando los conflictos sectarios en la región con el apoyo económico-militar a los kurdos (principalmente en Irak), así como a los tafkiristas (islamofascistas) de Siria e Irak, como lo describe el Sheikh Nabeel Naiem, antiguo cuadro de alto rango de la primera generación de Al Qaeda y fundador de la Organización Yihad Islámica, quien sostiene que el Mosad formó militantes del Estado Islámico (el "antiguo" EIIL) y que sus heridos en conflicto son atendidos en los hospitales de Tel Aviv.

Otra prueba de esto son los documentos de la NSA desclasificados por Snowden, que resaltan "la reciente puesta en práctica de un viejo plan británico conocido como el 'Nido de los abejorros' para proteger a Israel y crear una religión fanática que incluya eslóganes islámicos y que rechace a cualquier otra religión o confesión".

Según estos documentos, "la única solución para proteger al Estado judío es crear un enemigo cerca de sus fronteras, pero dirigirlo contra los estados islámicos que se oponen a Israel".

El sionismo tiene clara su creciente debilidad. Si el declive de la Unión Europea y Estados Unidos continúa, la ecuación de poder en la región va a cambiar de forma significativa y más si Egipto apoya con mayor vehemencia a los palestinos y aplica un pacto de convivencia con el eje chiíta (Líbano, Siria, Irak, Irán).

Por eso estos son duros tiempos de caos global en que los carajazos militares son producto de la política por otros medios, que desnudan las debilidades ante lo expuesto en el desplazamiento de las capas tectónicas mundiales.

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