Make America Racist Again

Donald tuvo un sueño y contó con el capital suficiente para comprarlo. En Hollywood estrenaban Rambo III, la película dedicada a los muyahidines que resultaron ser los precursores de Al-Qaeda en Afganistán.

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Dedicatoria de la película Rambo III

Para la fecha era el filme más sangriento de la historia del cine con 221 episodios de violencia y más de 108 muertes. Matizaban las caderas de Jessica Rabbit mientras que Trump acariciaba la idea de ser candidato a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano. Desistió.

En el año 2000, Jesse Ventura era gobernador de Minnesota. Persuadió a Trump de buscar la nominación presidencial del Partido Reformista, que se fracturó a pesar de haber logrado acceso a la boleta electoral. Trump lanzó un manifiesto político titulado "La América que merecemos".

Veamos algunas ideas centrales:

  • Exponía que la pena de muerte no es incivilizada y "disuade como la TV violenta conduce a los niños extraviados".

  • Invitaba a "derribar las paredes del sindicato".

  • Atacaba a China.

  • Consideraba que las relaciones con Rusia debían mantenerse, pero bajo cadenas.

  • Se pronunciaba a favor del uso de la fuerza contra Corea del Norte.

  • Manifestaba su apoyo a Israel.

  • Se oponía a la doctrina de la "intervención humanitaria" decantándose por la agresión a "amenazas directas".

Una cuidadosa estrategia de márketing ha enmascarado a Trump como "un faro moderno de sensibilidad racial, a menudo discutiendo la importancia del movimiento de los derechos civiles", al punto de que sus votantes se resisten a concebirle como racista, xenófobo o supremacista.

Hagamos un recorrido mediático sobre los dichos y hechos.

Érase una vez, en Queens

En día del Memorial Day de 1927, estallaron en Nueva York riñas dirigidas por simpatizantes del movimiento fascista italiano y el Ku Klux Klan. Dos italianos fueron asesinados. "En Queens, 1 mil blancos vestidos Klansmen marcharon a través de la vecindad de Jamaica, estimulando una pelea total en la que siete hombres fueron arrestados". Uno de ellos era Fred Trump, el padre de Donald Trump.

En 1973, el Departamento de Justicia de Nixon demandó a Trump y a su padre, Fred Trump, por discriminar sistemáticamente a afrodescendientes en el alquiler de viviendas.

The Central Park Five

A finales de los 80, después de la violación de una corredora en el Central Park, Trump reaccionó pagando avisos de páginas completas en los periódicos solicitando la pena de muerte contra cinco adolescentes afroestadounidenses acusados del crimen. Todos eran inocentes y sólo uno de ellos alcanzaba los 16 años. Doce años después, un violador en serie llamado Matias Reyes confesó ser el culpable, y su ADN correspondía con el del atacante. La ciudad de Nueva York indemnizó a los jóvenes con 41 millones de dólares. Donald Trump insistió en señalarlos como "culpables".

"Me encantaría ser un negro bien educado"

Existen testimonios de los trabajadores de los casinos de Trump que indican que fueron víctimas de discriminación. Uno de ellos, Kip Brown, declaró: "Cuando Donald e Ivana -la primera esposa del empresario- llegaron al casino, los jefes ordenaron que todos los negros se retiraran".

En una entrevista realizada en 1989, trivializó la dolorosa historia de luchas de la comunidad afroestadounidense para alcanzar sus derechos humanos y civiles al decir que "un negro bien educado tiene una ventaja tremenda sobre un blanco bien educado en términos del mercado de trabajo… si yo estuviera empezando hoy me encantaría ser un negro bien educado porque realmente creo que tienen una ventaja real hoy".

Las palabras de Trump no reflejaban la realidad de entonces ni la actual. Según la oficina de estadísticas de empleo de EEUU, para julio de 2017, la tasa de desempleo en jóvenes afroestadounidenses alcanzaba un 16,2% y duplicaba la tasa de los jóvenes caucásicos (8%).

En el libro Trumped, escrito en 1991 por John R. O'Donnell, el ex director ejecutivo de Trump Plaza Hotel & Casino acusó al empresario de proferir insultos racistas a sus empleados. Aludiendo a un contador afroestadounidense en Trump Plaza, Trump dijo que "la pereza es un rasgo en los negros", y reclamó: "¡Los negros que cuentan mi dinero! Lo odio. El único tipo de gente que quiero que cuente mi dinero son chicos cortos que usan yarmulkes todos los días".

En una entrevista con la revista Playboy, Trump admitió que "las cosas que O'Donnell escribió sobre mí probablemente sean ciertas".

En el negocio de los casinos, Trump ha entrado en contradicciones escandalosas con los nativos americanos. En una declaración ante el Congreso, apeló a argumentos raciales para descalificarlos: "Ellos no lucen como indios para mí".

Trump es un tuitero entusiasta. No pocas veces ha generado escándalo por su capricho de regalar un retweet a usuarios vinculados con el nazifascismo. En una ocasión, compartió un trino emitido por una cuenta parodia que hace una fusión entre Trump y Mussolini porque le agradó una frase del líder del fascismo italiano.

Como opositor al gobierno que le precedió, Trump hizo parte del llamado movimiento Birther, que reclamaba la partida de nacimiento de Obama. Tomando como punto de partida los rasgos raciales de Obama dejaron correr el rumor de que el entonces presidente había nacido en Kenia. Al menos en 67 ocasiones Trump tuiteó sobre el tema. En 2016 reconoció que Obama es estadounidense.

Los comentarios de Trump sobre Obama derivaban en juicios basados en el color de su piel. En 2014 Trump tuiteó que Obama había hecho tan mal trabajo que "¡no verás a otro presidente negro por generaciones!".

Frente a las protestas de Baltimore surgidas tras el homicidio de Freddy Grey -un afroestadounidense desarmado que falleció tras sufrir una lesión en la columna vertebral mientras estaba bajo custodia policial- Trump graznó contra los manifestantes: "¡Nuestro gran presidente afroamericano no ha tenido exactamente un impacto positivo en los matones que están tan feliz y abiertamente destruyendo Baltimore!".

KKKampaña

El 16 de julio de 2015, Trump pronunció el discurso de lanzamiento de su candidatura presidencial. Aseguró que los inmigrantes mexicanos que llegaban a Estados Unidos eran violadores y delincuentes que llevaban drogas al país, aunque algunos eran buenas personas. En la actualidad, el presidente mexicano Peña Nieto define su política exterior bajo los dictámenes del empresario que le dijo "usted y yo contra el mundo".

Durante la campaña, en una recaudación de fondos, dijo que los jóvenes negros están en "un punto en el que casi nunca han hecho más mal, no hay espíritu, hay asesinatos cada hora".

Una canción de Al Wilson, "The Snake" ("La serpiente"), fue utilizada por Trump para ilustrar con un símil su visión sobre los refugiados sirios.

En un mítin, distinguió a un militante republicano en la concentración y lo exhibió como si se tratara de una mercancía: "Mira mi afroamericano aquí", dijo. De inmediato narró una anécdota que le resultó simpática sobre un afroestadounidense copartidario que golpeó a miembros del Ku Klux Klan en una concentración de apoyo a su candidatura. Durante la campaña, pese a la presión de los medios, se negó a condenar las acciones históricas del KKK.

A la inversa, un copartidario afroestadounidense fue golpeado por votantes caucásicos de Trump. Al día siguiente, el candidato compartió en su cuenta Twitter una serie de estadísticas falsas que responsabilizaban del 81% de las víctimas de asesinatos de personas blancas a personas de color, aunque la cifra real es alrededor del 15%, según medios estadounidenses.

Otra expresión de odio alentada por la campaña fue la golpiza que propinó un hombre blanco a un latinoamericano en situación de calle. "Donald Trump tenía razón, todos estos ilegales necesitan ser deportados", dijo el agresor. Cuando el empresario fue cuestionado por los periodistas, calificó a sus seguidores como "apasionados".

A pesar de haber obtenido 2 millones 868 mil 691 votos menos que Hillary Clinton, Donald tuvo un sueño y lo compró. El 20 de enero de este año fue investido como presidente de los Estados Unidos.

Make Racista America

Han sido ampliamente analizados en los medios de comunicación los comportamientos xenófobos de Trump en relación a sus vecinos mexicanos, pero el prontuario de incidentes domésticos ha pasado inadvertido.

El 7 de febrero el Congreso discutió la nominación presidencial de Jeff Sessions como Fiscal General. Elizabeth Warren, del Partido Demócrata, fue expulsada de la sala por leer una carta de Coretta Scott King, la viuda de Martin Luther King, en la que manifestaba su oposición a la nominación de Sessions como Juez federal por sus actos racistas, incluyendo su activismo por la supresión del voto afroestadounidense en Alabama. La senadora Warren es una crítica inflexible de la administración de Trump. El presidente la llama públicamente "Pocahontas" en un intento de descalificarla como mujer nativa estadounidense.

El martes, durante una conferencia de prensa, Trump atacó a los contramanifestantes antifascistas de Charlottesville. Mostrando a los victimarios como víctimas, preguntó: "¿Qué pasa con la 'izquierda alternativa' que se puso a la carga, como ustedes dicen, contra la 'derecha alternativa'?".

Defendió a algunos de los nacionalistas blancos que participaron en la manifestación en Charlottesville: "No todas esas personas eran supremacistas blancos, de ningún modo".

El jueves calificó como fake news las informaciones relacionadas al discurso presidencial en las que él mismo estableció "equivalencias morales" entre los neonazis y las víctimas.

En otro tuit emitido a los pocos minutos estableció ¿"equivalencias"? históricas entre Robert E. Lee, el general que encabezó la secesión y fue el líder armado de un Estado paralelo a los Estados Unidos para atrincherar la esclavitud, con el padre fundador George Washington.

El 13 de agosto, el editorial de The Guardian iba directo al grano: "El original Estados Unidos de América fue construido sobre la supremacía blanca. La constitución norteamericana de 1787 trataba a los esclavos negros como equivalentes a tres quintos de un blanco libre y no daba ningún derecho a los nativos americanos… Adolf Hitler elogió el racismo institucional de Estados Unidos como un modelo del que la Alemania nazi podía aprender".

Durante la gestión de Obama, se hizo creer al mundo que ese racismo originario era cosa del pasado. Sin embargo, el uso de la fuerza letal de las autoridades estadounidenses contra los afroestadounidenses se incrementó exponencialmente. Ahora con Trump la línea a seguir parece ser: Make America Racist Again.

El germen del racismo, la xenofobia y hasta del fascismo se desvela para mostrar sus fauces en la política exterior del magnate. Ron Paul, el mismo que alertó a los estadounidenses sobre los peligros de armar a grupos de extremistas para derrocar a Bashar Al-Assad, escribió una nota titulada: ¿Atacar a Venezuela? Trump no puede ser en serio. Después de denunciar la participación de la CIA en los distintos intentos de derrocar a la Revolución Bolivariana señalaba: "…la Casa Blanca se está convirtiendo en la casa de la guerra y el presidente parece ver la guerra como una primera solución en lugar de un último recurso. Sus amenazas de acción militar contra una Venezuela que no amenaza ni podría amenazar a Estados Unidos sugiere una escandalosa falta de juicio".

Los grupos fascistas a los que Trump tanto le cuesta denunciar por su auténtico sentido de pertenencia a ellos, tienen un comportamiento muy similar a los grupos fascistas que operan en Venezuela.

La aplastante condena al nazifascismo expuesto en Charlottesville llena de aliento y esperanza a todos los que ofrecemos el corazón por la humanidad. Pero como venezolana estoy obligada a preguntar: ¿por qué el fascismo en Charlottesville recibe condenas inequívocas, mientras que en Venezuela es descrito como "oposición democrática"?

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