Donald Trump plantea retirar a EEUU de este tratado de libre comercio

Recientemente el electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un video anunciando las medidas que tomará como capitán de la Casa Blanca para sus primeros 100 días de gestión.

El mencionado video, quizás, es uno de los audiovisuales más esperados de lo que resta de 2016 tanto en el país norteamericano como en el mundo entero.

¿Por qué? Una de sus promesas electorales más controversiales, y sin embargo más aplaudidas en el globo, ha sido la cancelación del Tratado Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Dijo que ese tratado era "un desastre" para los intereses estadounidenses como estaba concebido, y que en su lugar se anotaría por negociar tratados bilaterales con los doce países que iban a conformar el TPP. Así, afirmó Trump, su país podría empezar a atraer nuevos puestos de trabajo para trabajadores radicados a lo largo y ancho de los EEUU.

Como se dijo en Misión Verdad el año pasado (con infografías incluidas), los EEUU con el TPP buscaba armar la logística financiera y económica internacional necesaria para competir con China en sus propias áreas de influencia. Esto significa, básicamente, profundizar la deslocalización productiva de las transnacionales norteamericanas (sobre todo en el ramo textil, farmacéutico, alimentario y tecnológico) en el sudeste asiático para reducir al máximo el costo de sus productos y así quitarle consumidores a la industria china en la región, favoreciendo enormemente sus exportaciones, las ventas internacionales de materias primas e insumos tecnológicos con patente norteamericana y la expansión de líneas de crédito por parte de la gran banca especulativa de Wall Street dirigidas a favorecer compras interregionales de los países firmantes con su respectivo endeudamiento en dólares a futuro.

Sin embargo, la fútil voluntad del saliente Obama no fue suficiente para cerrar el trato, que parece ya enterrado junto con la hegemonía estadounidense. La declaración de Trump sobre la anulación del TPP es sólo el principio.

Por quién doblan las campanas

Mientras Trump dice querer enfatizar una política económica "proteccionista", Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, lideró la reciente reunión en Lima, Perú, del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), que contiene 21 países miembros, entre ellos los EEUU, la nombrada China y la Federación Rusa. Todos actores geopolíticos de peso.

La reunión no tuvo los resultados deseados por los neoliberales de todo el planeta, incluyendo a los sensacionalistas británicos de The Economist, como se puede ver en la siguiente ilustración que colocan como portada para esta nota en la que tratan de malponer a los chinos por encima de un alicaído Obama con relación a Latinoamérica:

Asimismo, otra organización financiera y comercial que lidera China en la región asiática se define como una propuesta alternativa del TPP: el Partenariado Económico Comprehensivo Regional (RCEP, por sus siglas en inglés). Este organismo, según el investigador y columnista Pepe Escobar, haría las veces de funeraria del Tratado Transpacífico que Obama tanto quiso legar por el simple hecho de que está contemplado en el marco de las Nuevas Rutas de la Seda.

Tanto el anuncio de Trump como los movimientos de ajedrez comercial de China dan una pista de por quién doblan las campanas. Ambos actores serán la piedra de toque de la hegemonía comercial gringa. Quién lo diría: un presidente estadounidense propone que el "destino manifiesto" no está afuera sino dentro de los EEUU. Suena demasiado bueno para el resto del mundo como para ser cierto.

Por algo lo dijo Putin en su viaje a Lima: "Hay mucha diferencia entre la retórica de campaña electoral y la política real".

Amanecerá y veremos si los funerales aún siguen en agenda.

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