Los huracanes desnudaron la política real en el Caribe

Las estruendosas calamidades naturales que han estremecido al Caribe y otros países durante las últimas semanas han generado una fuerte conmoción. 

Las consideraciones a los eventos vienen desde diversas direcciones. Por un lado, no sólo las reacciones de la naturaleza ante lo que sostenidamente se ha denunciado como "cambio climático", o los resultados de las acciones perniciosas del sistema en el marco del modelo capitalista industrial contra el planeta. También se ha destacado la acción de los gobiernos en los países afectados, como los que sin haber resultado afectados han asumido una actitud pasiva o constructiva.

La temporada de huracanes en el Atlántico y en el Caribe, así como la actividad sísmica en México, tiene mucha tela que cortar, también en la vulnerabilidad de los países ante estos eventos y los estragos que recaen sobre los conjuntos de población socioeconómicamente sensible. Vale la pena detallar esos y otros elementos a continuación.

Los huracanes en el Caribe y quién llega primero. Los pasos del huracán Harvey, el huracán Irma, la tormenta tropical José, la tormenta Karl y ahora el huracán María, han descolocado países enteros a lo largo del eje caribeño, destruyendo o afectando con ferocidad de manera indiferenciada ejes poblados desde las Antillas Menores hasta el área de influencia del Golfo de México, pasando por el estado de Florida en EEUU.

En todos y cada uno de los casos, las connotaciones son diversas y destacadas. El huracán Irma, luego de destruir el 95% de la infraestructura de la Isla de San Martín, afectó sensiblemente el 90% de los edificios de la Isla de Barbuda y en menor medida la de Antigua. 17 personas fallecidas fue el saldo lamentable en las dos islas. Continuó su rumbo hacia República Dominicana, Haití y Puerto Rico, entre otras islas, que si bien se vieron afectadas por las lluvias y vientos de alta velocidad, no iguala las afectaciones generadas en Cuba, donde Irma golpeó con fuerza.

Como dijimos en una nota anterior publicada por esta tribuna: "Venezuela ha sido de los primeros en otorgar apoyo a estos países afectados, además, de manera simultánea. Contrario a la retórica de asistencia humanitaria de la ONU, otras instituciones multilaterales influenciadas por EEUU y Europa, Venezuela fue el primer país en proveer la ayuda necesaria para las labores de rescate en las islas más afectadas. El eje ALBA-Petrocaribe ha sido un punto clave de apoyo a la región caribeña afectada por Irma".

Justo en estos momentos, luego del paso devastador del huracán María por Puerto Rico, estado libre asociado de EEUU, Venezuela ha ofrecido su apoyo.

La parafernalia humanitaria de EEUU y Europa. Reducida a publicidad en redes sociales y crowdfundings, los mensajes no van más allá de la solidaridad sin efectos concretos en el terreno. En el paso de Irma, José y ahora María, desnuda la discapacidad política de ciertos gobiernos en entender la región caribeña. El caso de la isla de San Martín es muy ilustrativo. Devastada por Irma, 10 toneladas de ayuda humanitaria fueron enviadas desde Venezuela, según lo informado por el ministro de Interior venezolano, Néstor Reverol, siendo Venezuela el primer país en prestar ayuda. Esta isla ubicada en el archipiélago de las Antillas Menores está divida en dos, mientras que el norte pertenece a la República de Francia, el sur forma parte del Reino de los Países Bajos.

Aunque Francia decretó "estado de emergencia" en su parte de la isla, producto de las graves afectaciones, la asistencia a sus habitantes no se ha materializado por parte del gobierno europeo. Al parecer, entiende el resultado del paso de Irma como la destrucción de un balneario y no como la devastación de una zona bajo su jurisdicción colonial.

Otra lección emblemática dejó Irma en Florida. La política norteamericana de prevención de desastres fue literalmente el "sálvese quien pueda". Evacuaciones desordenadas desde vehículos particulares que embotellaron a cientos de miles en el tráfico con el huracán a sus espaldas, ejes urbanos desguarnecidos y sometidos al vandalismo y el saqueo, residentes de Tampa que por diversas razones no evacuaron o no pudieron hacerlo, se quedaron protegiéndose por cuenta propia y luego fueron olvidados en medio del desastre, evidenciando que el gobierno de su propio país no se interesó en protegerlos. Las historias son incontables.

Justo ahora el huracán María acaba de golpear Puerto Rico e Islas Vírgenes, ambas bajo juridiscción de EEUU. Las labores de rescate son ejecutadas por la Guardia Costera, y fuentes en el terreno señalan que son insuficientes. Cuestión que dista mucho de la capacidad de apresto y despliegue militar de EEUU en invasiones en otros lugares del mundo. Trump dijo que trabajará con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, y que visitará la "isla completamente devastada" en algún momento en el futuro, aunque no especificó cuándo lo haría.

¿Puede un país con "crisis humanitaria" ayudar a otros en situación de desastre? Este señalamiento hace referencia clara a Venezuela. México, país golpeado por dos eventos sísmicos en fecha reciente, el segundo en los 7.3 grados de la escala Ritcher, es un país cuyo gobierno se ha plegado a las acciones de injerencismo contra Venezuela direccionadas por EEUU. El gobierno de Enrique Peña Nieto ha suscrito la tesis de "crisis humanitaria" en Venezuela.

Ante el evento sísmico que impactó Ciudad de México y zonas cercanas recientemente, el mandatario mexicano recibió el apoyo de su homólogo venezolano Nicolás Maduro, con el que coordinará el envío de insumos y ayuda humanitaria ante los estragos ocurridos por el terremoto.

Quizá el caso más paradójico y sobresaliente en este sentido toca de cerca a EEUU, cuyo gobierno ha efectuado sanciones económicas y amenazas militares contra Venezuela, en nombre de la "falta de democracia" y una supuesta "crisis humanitaria". El Gobierno de Venezuela expresó su solidaridad con las víctimas de Luisiana y Texas, tras el paso de Harvey. El ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, leyó el comunicado con el que el presidente Nicolás Maduro aprobó un programa especial para ayudar a las víctimas, en especial en las que se encuentran en los estados de Luisiana y Texas.

El plan contempla la donación de 5 millones de dólares para ayudar a las ciudades de Corpus Christi y Houston en Texas, decisión que está aprobada también por las autoridades y alcaldes estadounidenses. Asimismo, Arreaza indicó que un porcentaje de las ventas de gasolina se destinarán para la construcción de viviendas para las personas afectadas.

Por otro lado, el ministro Arreaza manifestó el envío de una carta al encargado de negocios en la embajada de los EEUU para entregar el proyecto de construcción de petrocasas, además, puso a disposición a brigadistas, rescatistas, médicos y demás personal especializado para ayudar a solventar la situación. Por su parte, el presidente de la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), Nelson Martínez, acotó que a través de la filial petrolera Citgo, Venezuela apoyará con financiamiento a los estadounidenses afectados por el paso del huracán Harvey y añadió que "vamos a contribuir para apoyar la mejora de la calidad de vida de los afectados con el plan de apoyo para la construcción".

Las derivaciones políticas de los desastres. Importante es señalar que la solidez de Petrocaribe se ha puesto a prueba en este contexto. Dando muestra de que ante catástrofes naturales en la región este acuerdo es su punto de apoyo más sólido, junto con el ALBA. Más allá de los índices de gestión, ampliamente respaldados por la ONU, el carácter humano y solidario del convenio se hace presente en momentos de dificultades.

Por otro lado, RT en Español realizó un reportaje desde las zonas afectadas por el terremoto en Ciudad de México, con el título "México se levantó gracias a su gente, no al gobierno". Se recoge cómo frente a evidentes insuficiencias del músculo institucional mexicano, la población ha tenido que asumir las labores de rescate, contención y apoyo a las víctimas de la tragedia, esto en el sentido de que gran parte de las afectaciones se han sentido en la periferia de Ciudad de México, donde residen sectores sociales socioeconómicamente vulnerables y que, según han señalado, se encuentran perennemente en el olvido y la inasistencia de las autoridades, cuestión que queda revelada en situaciones como ésta.

Necesario es reconocer que el hecho político no se deslinda de estos eventos. Por el contrario, desnudan las capacidades e incapacidades, bien sea coyunturales o estructurales, de los países y los actores políticos relacionados. Para Venezuela, sin ser víctima de estos eventos, queda el ejercicio de la solidaridad y una coherente política exterior orientada a las sanas relaciones entre gobiernos y pueblos, pese a las diferencias y circunstancias políticas.

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