Muestras salvajes del turbocapitalismo

Los desaparecidos del modelo México

Los estudiantes revolucionarios de Guerrero fueron víctimas por resistir a la fase superior de la civilización capitalista.

Paradójicamente, la supuesta civilización del capitalismo se convierte en desmembramientos humanos y desapariciones forzadas cuando la lógica del mercado se impregna en la lucha salvaje por el control territorial dentro del modelo Somalia de ningún Estado, ninguna nación.

En este momento México atraviesa por un nuevo síntoma de esta selva civilizada en la que el Estado de la violencia detenta el monopolio de la fuerza en un territorio determinado, lo que un sociólogo de lentes y gafo llamaría la "desterritorialización" de la vaina y vaya a saber qué cuento más.

Entremedio de esas lianas de sangre en la selva real, 48 estudiantes revolucionarios fueron desaparecidos en el municipio de Iguala, estado Guerrero, y de a poco vamos viendo las consecuencias de esta nueva fase superior del humanismo capitalista, que según Henry Kissinger necesitaría de un ejército mundial para contenerla.

No es broma, el modelo México es el espejo para Latinoamérica y la purga mundial por despejar del sistema a quienes no forman parte de la masa laboral explotada y calificada para continuar con este nuevo experimento por "salvar la humanidad" o, mejor dicho, acumular más capital.

El síntoma del cuento

El cuadro es más o menos así según la periodista mexicana Nancy Flores, entrevistada en el programa "Mientras tanto y por si acaso", transmitido por Radio del Sur:

  • Los estudiantes de la escuela normal Raúl Isidro Burgos Ayotnizapa iban en tres autobuses y fueron detenidos por efectivos de la Policía Federal que les comenzaron a disparar. Dejaron un saldo de seis muertes, y se llevaron a 43 estudiantes.
     
  • Según uno de los sobrevivientes, la policía cruzó una patrulla y ni bien bajaron a correrla, comenzó la balacera y una persecución que incluso culminó con al menos una persona a la que le arrancaron la piel de la cara y los ojos. Esto habla de la saña y el mensaje que iba hacia el resto de los integrantes de la escuela.
     
  • Estos estudiantes nunca aparecieron, pero luego de varios días se encontraron seis fosas cerca del municipio de Iguala con 28 cuerpos, de los que se presume que 17 serían de los estudiantes. Las fosas se encontraron por el testimonio de uno de los 22 policías detenidos por el hecho. La versión más fuerte que circula es que los cuerpos fueron quemados.
     
  • Sin embargo, los familiares denuncian que se violaron todos los protocolos internacionales para realizar los procedimientos de reconocimiento y esperan los estudios del Cuerpo de Antropología Forense de Argentina, pioneros en la identificación de cadáveres, por su trabajo en la búsqueda de los detenidos-desaparecidos de la última dictadura de ese país.
     
  • Según Flores, en el crimen están involucrados agentes de seguridad del Estado, por lo que el Gobierno de México debería responder por este crimen. Pero su respuesta no ha sido adecuada e, incluso, el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, está prófugo luego de haber sido acusado de ordenar el secuestro de los estudiantes debido a que concurrían a un acto de protesta en el que se iba a exigir una rendición de cuentas a María de los Angeles Pineda (esposa de un capo del grupo narco Guerreros Unidos). Los familiares también acusan al gobernador de estar implicado, porque los normalistas lo "molestaban".
     
  • Se presume que los estudiantes fueron entregados a los sicarios de Guerreros Unidos, según los testimonios de los detenidos. Incluso, el Partido Democrático Revolucionario (PDR) expulsó al alcalde de Iguala por sus nexos con este cartel, pese a que se lo acusaba de estar involucrado en el asesinato de dirigentes políticos, ocurrido durante el año pasado.

Y aquí es donde entra el componente de clase, ya que las escuelas normales de México son en las que estudian los hijos de campesinos y han sido desfinanciadas constantemente por el turbocapitalismo local.  

El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, está prófugo luego de haber sido acusado de ordenar el secuestro de los estudiantes debido a que concurrían a un acto de protesta en el que se iba a exigir una rendición de cuentas a María de los Angeles Pineda (esposa de un capo del grupo narco Guerreros Unidos)

Quiénes eran los estudiantes

Uno de los pocos reportajes que hace alusión a esta escuela normalista, donde los hijos de los campesinos pueden seguir con sus estudios universitarios es el de VICE, que realiza la siguiente descripción:

  • La escuela normal queda a 20 minutos de Chilpancingo, después de unos caminos de "terracerías" y camino empedrado que sube a la montaña en la que está ubicada.
     
  • Ya dentro del establecimiento se ven murales del Che Guevara, Lenin, Marx, pero también de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, líderes guerrilleros mexicanos (profesores y guerrerenses) durante los 70. Pese a que reivindican esta historia, los estudiantes afirman que no tienen contactos con las guerrillas de la zona, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP).
     
  • En el edificio principal se lee la frase: "Si avanzo, sígueme. Si avanzo, empújame. Si me matan, véngame. Si te traiciono, mátame". Aparte de este edificio hay nueves construcciones con dormitorios, salones de clase y comedores, donde hacen vida jóvenes de hasta 25 años.
     
  • Los 544 estudiantes toman decisiones de manera colectiva y están organizados en nueve comisiones. Incluso, cuando llegan al colegio se cambian sus nombres por otros.

Estas son algunas de las coordenadas de estos chamos, que según sus testimonios realizan colectas en los lugares cercanos  e incluso realizan tomas pacificas de autobuses para trasladarse después de pagar los daños o consecuencias por la toma.

Incluso, el Comité de Lucha también negocia el precio de la gasolina que van a utilizar y la toma de alimentos que necesitan. "Sólo tomamos el de las empresas del sistema, después de todo estamos en contra de esas empresas capitalistas como Coca-Cola o Lala", afirma Carlos, el encargado de las tomas de autobuses, quien resalta que el motivo por el que lo realizan son los escasos recursos públicos con los que cuentan.  

En este contexto es que iban en los tres autobuses hasta que fueron frenados y baleados por la policía y después secuestrados, enfrentamiento que ya se ha vuelto cotidiano de acuerdo a los informes y testimonios de la zona.

Pero al igual que el resto de los hechos de violencia en México, cambian de nombres pero no de causas.  

Desmembrar territorios, no solo humanos

En México, las masacres relacionadas con el narco cambian de nombres y se siguen sucediendo: un día son periodistas, otros los inmigrantes hacia Estados Unidos (los "mojados") y aquel otro el que esté pasando y viendo por donde "no debe".

En esta oportunidad, el jaqueo al Estado-nación es claro ya que hasta el grupo narco implicado, Guerreros Unidos (involucrados en una guerra por la zona), amenazaron con denunciar a los políticos que los apoyan si no liberan a los 22 policías que participaron en la masacre, y están claramente dentro de su nómina.

Pero esto, claramente, no es un hecho aislado sino que representa la fase superior de la civilización capitalista, en los que el clásico Estado-nación juega un papel secundario, ya que no controla territorio y está a merced de lo que comienza a emerger, que es la aparición del Estado de la Violencia, y en ese margen es que los politiqueros se mueven para negociar su "supervivencia".

Aquí, los carteles del narco mexicano y sus microbandas, los paracos locales, manejan directamente e indirectamente todo, y son los que llevan cada uno para su lado las fracciones de territorio al mejor estilo de dos perros peleándose por un hueso, donde cualquier tipo de organización paralela se vuelve un problema a controlar o eliminar, más si en este caso tiene una finalidad de restauración de un Estado justo y soberano, como era el caso de los normalistas, una fuerza de resistencia.

Es el modelo Somalia, Colombia, Libia, de balcanización de facto, en el que el Estado mexicano se desguaza con tratados de Libre de Comercio, pérdida de ingresos fiscales con la liberación de su principal fuente de recurso, la industria petrolera, y la consecuente pérdida de control territorial por su implosión de adentro hacia afuera.  

A este modelo salvaje de acumulación de capital ingresa indeclinadamente y se esparce al resto de Centroamérica como un virus, en el que la masa sobrante de las tecnificaciones extractivistas (léase sacar recursos naturales) se vuelven la carne de cañón para lustrar las pistolas de este humanismo capitalistoide y así todo se ordena a través de la violencia.

Su cara más visible de resistencia puede ser el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, pero también producto de esto nacen las bandas de autodefensas de Michoacán, por ejemplo. Y todas se centran en lo mismo, controlar lo que el Estado ya no ordena más: su territorio, con distintos fines y propósitos.  

Y es en este modelo que las grandes transnacionales y los representantes estatales comienzan a delinear el fin del Estado-nación mexicano para fagocitarlo en un Estado Global, en el que el factor seguridad fascista cumpla su rol disciplinador de los "excluidos" y mantenga en regla el flujo de la acumulación "legal e ilegal".

Es por esto que Henry Kissinger califica al Estado-nación como la fuente de los conflictos, y México es su modelo a seguir para el Ejército Mundial "antiterrorista", que se necesita para ordenar este "desorden".

Hacia allá nos quieren llevar.

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