La variable kurda toma protagonismo en el conflicto sirio

Al entrar Rusia de forma directa al conflicto sirio, puso freno a la balcanización de dicha nación. Luego de la hipotética caída de Siria, el objetivo siguiente era el Líbano, cortando el apoyo histórico sirio a Hezbolá, lo que implicaba también el corte de suministros desde Irán, el cual sería el último país en caer, sueño del Estado terrorista de Israel que aspira a su "espacio vital”.

Lo que sí lograron (hasta ahora) fue frenar en seco un acuerdo firmado por Siria, Irán e Irak en julio de 2011 para desplegar un gasoducto que conectaría el yacimiento iraní de South Pars, el más grande del mundo, con Siria y con el Mediterráneo, lo que reafirmaría así su condición de "piedra angular", con una parte importante de la ecuación energética de la región, siendo así una alternativa en relación con otros gasoductos que se encuentran bajo control de compañías de Estados Unidos y europeas.

Pero el gasoducto es apenas una de las tantas razones que han impulsado la agresión contra Siria, abarcando ámbitos tales como la religión, el territorio, la energía y el imperialismo. Cada fuerza beligerante persigue sus propios objetivos.

Recientemente toma relevancia el tema kurdo en Siria, y parece ser el que al final determinará el futuro de los acontecimientos en la nación árabe. Lamentablemente el pueblo kurdo ha sido utilizado por los intereses de distintas potencias coloniales durante mucho tiempo. En ocasiones han actuado como mercenarios del mejor postor. Si nos remontamos a pocas décadas atrás, los kurdos iraquíes fueron utilizados por EEUU al norte de Irak contra Sadam Hussein, respondiendo este último de forma criminal para frenar la división del país. Fueron dejados solos y sufrieron hasta ataques con armas químicas.

En el año 1962 se realizó un censo poblacional en Siria, el cual constató que solamente 162 mil kurdos habitaban en esta nación. A finales del siglo pasado, durante la guerra civil entre Turquía y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un millón de kurdos turcos buscaron refugio en Siria, país que además les concedió asilo político. Actualmente son 2 millones y la República Árabe Siria les concedió la nacionalidad en el año 2011. Al inicio del actual conflicto, los kurdos defendieron Siria, con armamento y salarios proporcionados por Damasco. Lamentablemente a principios del año 2014, EEUU ofreció a los jefes de las distintas tribus kurdas instaladas en Turquía, Irak y Siria la vieja promesa de la creación de un Estado, aceptando muchos la propuesta. Fue una traición brutal a quien les dio cobijo en un momento crítico.

En un primer momento, Rusia apoyó el proyecto de creación de una región autónoma kurda en Siria, según el modelo de las repúblicas autónomas rusas. Moscú tomó conciencia del hecho que la situación de la República Árabe Siria no tiene nada que ver con lo que existe en la Federación Rusa. Las minorías sirias están tan mezcladas entre sí que no existe ninguna región del país donde una de ellas sea mayoritaria.

Ankara se niega a la posibilidad de que un Kurdistán sirio pueda servir de retaguardia al PKK. Y no es que ellos deseen el mantenimiento de la integridad territorial de Siria, más bien apoyan la idea de una nación kurda en territorios de Siria e Irak, deportando a los millones de estos que se encuentran en su territorio a través de una limpieza étnica que sería intolerable en este siglo.

Durante siglos los líderes kurdos han preferido, lamentablemente, las alianzas con grandes potencias, en lugar de acuerdos con los pueblos con los que vivían, es decir, colocando los propios intereses por encima del de sus representados. Entre los distintos partidos kurdos también se dan divisiones y traiciones. Massud Barzani, líder de los kurdos iraquíes, firmó un pacto con Erdogan en contra de los clanes presentes en Turquía y Siria. EEUU los ha utilizado a placer, brindándoles apoyo y quitándoselo cuando el mismo entra en conflicto con sus propios intereses. Una vez, el secretario de Estado Henry Kissinger fue increpado por una comisión de senadores respecto a la falta de lealtad con los kurdos, y este respondió que "la política exterior de EEUU no es cuestión de filantropía".

Los futuros acontecimientos determinarán el futuro inmediato de Siria y la región

A Israel le interesa la balcanización de Siria e Irak porque será más fácil para ellos el control de pequeñas repúblicas. Desde la época de la Guerra Fría, Israel mantiene muy estrechas relaciones con el clan Barzani, actualmente en el poder en el Kurdistán iraquí. Además apoya a Turquía y EEUU con la idea de la creación de un Estado kurdo sin tocar los territorios turcos. La creación del nuevo Estado supondría la expulsión o masacre de las poblaciones árabes y cristianas asirias que viven en el norte de Siria, y que en su momento acogieron allí a los kurdos que huían de la represión turca.

No hay que olvidar que el Emirato Islámico es una creación de los servicios de inteligencia occidentales, otorgando el control de éste a Turquía. Por eso durante años este país fue la base logística de los grupos terroristas al norte de Siria. Luego del derribo del Sukhoi SU-24 ruso el 24 de noviembre de 2015 por cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Turquía, Rusia empezó a revelar lo que era un secreto a voces, pero con evidencia irrefutable, sobre el inmoral saqueo del petróleo iraquí y sirio con apoyo de Turquía.

Durante la toma de Yarablus (norte de Alepo) por el ejército turco, los yihadistas del Emirato Islámico que controlaban esa localidad siria se limitaron a retirarse, obedeciendo órdenes de su mentor turco, sin oponer resistencia. Erdogan, cargado de arrogancia por el rápido despliegue en territorio sirio, intentó tomar Manbij, pero dicha zona era la línea roja que no debía cruzar de acuerdo a los planes de EEUU. Al tratar de intentarlo, las fuerzas blindadas turcas fueron víctimas de los misiles anti-tanque facilitados por los servicios de inteligencia de EEUU a los kurdos, frenando en seco las ambiciones de Erdogan, pero dejándolo cargado de mucho resentimiento y odio.

Tras las amenazas turcas con un ataque inminente a los kurdos aliados de Estados Unidos en Afrín, en el norte de Siria, las Unidades de Protección Popular (YPG) han confirmado el inicio de los bombardeos de Ankara en la zona. El "Ejército Libre Sirio" (ELS) se une a la ofensiva turca. Los kurdos sufren una nueva traición y EEUU al parecer los dejará solos nuevamente, como ya ha sucedido en el pasado. Vale la pena resaltar que el ELS jamás movería una simple pieza de artillería sin la coordinación con los servicios de inteligencia de EEUU.

Francia convoca reunión urgente en el Consejo de Seguridad de la ONU para tratar los últimos acontecimientos en dicha región, y ante la fuerte protesta y chantaje de la contraparte turca, ha tratado de restarle importancia a la invasión del norte de Siria, anunciando que su prioridad es la situación de "derechos humanos" en Guta Oriental e Idlib, precisamente dos zonas donde el Ejército Árabe Sirio realiza intensas ofensivas contra los más bestiales grupos terroristas. Se acabó aquella Francia con una política exterior propia y soberana, desde hace años son los segundones de EEUU.

La República Árabe Siria es un Estado soberano y ninguno de los actores externos e internos tiene derecho alguno de arrancarle parte de su territorio para crear allí una nueva entidad. Si los líderes del YPG reflexionan y respetan la integridad del territorio sirio y rompen cualquier pacto con potencias extranjeras, el fin del conflicto sería más temprano de lo esperado. Lamentablemente no hay muchas esperanzas de la toma de conciencia por parte de la dirigencia kurda.

La situación se está complicando aún más por los intereses dispares entre los entes beligerantes del conflicto. A EEUU le interesa mantenerlo vivo, activo, todo esto para justificar la instalación de bases permanentes en territorio sirio. Turquía anuncia que Afrín no es necesariamente un límite territorial a su invasión. Los futuros acontecimientos determinarán el futuro inmediato de Siria y la región.

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