La ola de sanciones de Washington está a punto de golpear a China

La breve luna de miel entre Washington y Beijing parece haber terminado. Hace apenas unos meses, el presidente Donald Trump le decía palabras cálidas a su homólogo chino Xi Jinping durante su reunión en Florida. Ahora, las dos partes tienen dificultades para hablar de sus desacuerdos.

Fue evidente cuando a mediados de julio, el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, se quejó de la brecha comercial con China en términos inusualmente contundentes. Este evento fue seguido por una declaración hecha por un analista superior de la CIA, Michael Collin, quien mencionó que la creciente confianza y capacidad de resolución china, impulsada por la inacción de Washington contra Pekín en los últimos años, se ha convertido en una gran preocupación en Washington. Y también está convencido de que China representa una mayor amenaza para los Estados Unidos que Rusia.

Desde el punto de vista de la CIA, "China no toma en cuenta que el orden internacional liderado por Estados Unidos ha traído paz y estabilidad en Asia en los últimos 40 años. Pekín está tratando de usurpar el poder y la influencia estadounidenses en la región".

A su vez, el director de la CIA Mike Pompeo manifestó su creencia de que China tiene la capacidad de ser un mayor rival de Estados Unidos que Irán o Rusia a mediano y largo plazo. Para empeorar la situación, un almirante estadounidense ha sorprendido recientemente al mundo al declarar que lanzaría un ataque nuclear contra China si Trump lo ordenara.

En este contexto, los informes presentados por una serie de fuentes de medios de comunicación acerca de las sanciones que puede imponer Washington a China no sorprenden en lo absoluto.

Los asesores de Trump todavía no pueden formular las medidas que van a introducir contra China debido a la complicada situación en torno a la República Popular Democrática de Corea (RPDC), señala Politico, mientras citan a dos funcionarios de la administración Trump. Sin embargo, las medidas que declararon se supone que "castigarán" a China por su rápido desarrollo.

Entre las medidas consideradas, según el mencionado informe, existen restricciones comerciales, junto con sanciones económicas. Está bien asumir que las medidas protectoras serían introducidas en algún momento contra ciertos productos que se importan de China, pero es difícil adivinar qué áreas de la economía de China, Washington va a elegir. También es posible que Washington pare las transacciones de China en los Estados Unidos, reprimiendo así los programas económicos conjuntos que Beijing creó con varias compañías estadounidenses.

China se beneficiaría de la introducción de sanciones estadounidenses contra su país

Trump señaló en Twitter que está "muy decepcionado con China", y añadió que "los tontos líderes anteriores de los Estados Unidos les permitieron ganar cientos de miles de millones de dólares al año en comercio".

David Loevinger, director gerente de la investigación soberana de mercados emergentes en TCW Group Inc, comentó en su entrevista con Bloomberg que "de alguna manera la estrategia de Teddy Roosevelt de 'hablar suavemente' y llevarse los beneficios es eficaz con China".

La respuesta de China a todos los acontecimientos antes mencionados fue anunciada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lu Qian, quien anunciaría que Beijing no intervendrá en los asuntos de otro Estado, pero al mismo tiempo no tolerará ningún intento de intimidarlo o infligir daño a sus intereses nacionales.

Al mismo tiempo, China, al igual que Rusia, tiene un número de cartas bajo la manga cuando se trata de represalias económicas. Hoy en día, todas las economías están tan estrechamente unidas que China tiene un gran conjunto de medidas con las que puede responder. Entre ellas uno puede encontrar la reducción del número de empleadores de la misión diplomática de EEUU que tienen permitido operar en un Estado extranjero, tal medida ya ha sido hábilmente introducida por Rusia.

Además, las actividades de algunas compañías estadounidenses en China, como Coca-Cola y McDonald's, pueden ser severamente restringidas. China puede dejar de suministrar a Estados Unidos una serie de bienes que siguen siendo vitales para su economía u obligar a Washington a abandonar los mercados asiáticos, lo que puede resultar un duro golpe para la economía estadounidense.

Curiosamente, China, al igual que Rusia, se beneficiaría de la introducción de sanciones estadounidenses contra el país. Beijing ha estado desarrollando gradualmente capacidades de propaganda antiestadounidense y quiere mostrar tanto a sus ciudadanos como a sus socios en el proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda, que Estados Unidos es un socio poco confiable, que es incapaz de conducir las negociaciones por lo que sólo estaría perjudicándose con esas medidas. Uno encuentra un montón de amigos en todo el mundo en estos días por el avance de esta retórica y Washington sólo puede echarse la culpa por eso.


Grete Mautner es una periodista e investigadora independiente radicada en Alemania.

Publicado origninalmente el 6 de agosto de 2017 en New Eastern Outlook, la traducción para Misión Verdad la realizó María Luisa Salazar.

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