La "Guerra Prolongada" del Pentágono enfrenta a la Otan con Rusia, China e Irán

Por más que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, trate de desestimarlo, la venta rusa a Irán del sistema misilístico S-300 es un punto de inflexión monumental. Agregando la maniobra del ejército iraní que asegura que el Bavar 373, hecho en Irán, pudiera ser aún más eficiente que el S-300.

Esto explica por qué Jane's Defense Weekly ya venía diciendo desde hace años que Israel no puede penetrar el espacio aéreo iraní, incluso logrando llegar hasta ahí. Y luego de los S-300 es inevitable que a Irán le ofrezcan los aún más sofisticados S-400, que ya están siendo enviados, también, a China.

El secreto no revelado detrás de los procedimientos de este punto de inflexión aterra a los guerreristas de Washington; revela otro frente de la integración euroasiática, bajo la forma de un escudo misilístico en evolución que se despliega contra los planes balísticos del Pentágono/Otan.

Una valiosa mirada hacia lo que viene la ofreció la Conferencia de Seguridad Internacional de Moscú a mediados de abril.

Ahí tuvimos al ministro de defensa iraní, brigadier-general Husein Dehgan, manifestando abiertamente que Irán quería que China, Rusia e India, miembros del Brics, a que se opusieran en conjunto contra la expansión hacia el oriente de la Otan, y caracterizando para todo efecto práctico el escudo misilístico agresor como una amenaza a su seguridad colectiva.

También tuvimos al ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu, y al ministro de defensa chino, Chang Wanquan, enfatizando que sus lazos militares son una "prioridad imperativa"; más Teherán y Moscú manifestando que están en sincronía estratégica en su empuje hacia el nuevo orden multipolar.

Rompiendo la Nueva Cortina de Hierro

La aventura de Washington en Maidan no sólo ha cedido en la cristalización de una nueva Cortina de Hierro desplegada desde la región báltica al Mar Negro. Este es el juego visible de la Otan. Lo que no es visible es que Rusia no es únicamente el objetivo, sino que también lo son China e Irán.

El campo de batalla está claramente delineado entre la Otan y Rusia/China/Irán. Así que no es de extrañar el acercamiento. Irán es observador de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (Csto, por sus siglas en inglés) y está destinado a convertirse en miembro de la Organización de Cooperación de Shanghai para 2016.

Rusia proveyendo el sistema S-300 a Irán, el S-400 a China (con nuevos misiles guiados de largo alcance), y desarrollando el sistema S-500, que tendrá capacidad para interceptar objetivos supersónicos, hace que todo apunte, en sí, a un contragolpe de altísima tecnología. Y la Otan lo sabe.

Esta incipiente integración militar euroasiática es una subtrama clave del Nuevo Gran Juego que corre en paralelo al proyecto de la(s) Nueva(s) Ruta(s) de la(s) Seda.

Estaba destinado a ocurrir como contragolpe a la trasgresión; después de todo, Beijing está confrontando a la trasgresión nortamericana vía el Asia-Pacífico; Rusia a la intrusión vía Europa oriental; e Irán por la agresión vía el suroeste asiático. 

Washington también lo intentaría vía Asia Central de tener los medios para hacerlo (no los tiene, y más aún ahora con la Nueva Ruta de la Seda destinada a entrecruzar Asia Central).

La geopolítica euroasiática gira en torno a lo que venga ahora con Irán. Algunas facciones dentro de Washington sostienen el mito de que Teherán podría "venderse" a Estados Unidos, deshaciendo así sus complejas relaciones estratégicas con Rusia/China en beneficio de la expansión del alcance de Estados Unidos en el Cáucaso y Asia Central.

Tanto el Líder Supremo (el Ayatola) como el presidente Rouhani ya han dejado claro que eso no pasará. Ellos saben que Washington intenta seducir a Irán para alejarla de Rusia, convirtiéndola además en un Estado clientelar, lo que no significa la aceptación de Washington de una ampliación de la esfera de influencia iraní en el suroeste asiático y más allá.

Así que la alianza estratégica multivectorial de Rusia-China-Irán va. Porque pase lo que pase con las negociaciones nucleares durante este verano, y por más que Teherán quiera cooperación y no confrontación, Irán está destinada a permanecer -junto a Rusia- como un objetivo geoestratégico clave para Estados Unidos.

Ese largo y sinuoso camino

Y esto nos trae -inevitablemente- a la "Guerra Global Contra el Terror".

El Pentágono y variados neoconservadores norteamericanos permanecen profundamente imbuídos en su estrategia de promover el "Divide y venecerás" entre suníes y chiítas, con el objetivo primordial de demonizar a Irán. Yemen es otro ejemplo ilustrativo.

Sólo los tontos creen que los hutíes en Yemen podrían salirse con las suyas con una maniobra de poder justo en frente de una base militar infestada de drones de la CIA en Djibuti (en la costa africana frente a Yemen).

Una vez más, todo procede de acuerdo al libreto de "Divide y vencerás". Washington no hizo absolutamente nada para "proteger" a su régimen títere yemení de una ofensiva hutí, mientras que inmediatamente después proveyó de todo lo necesario "dirigiendo desde la sombra" (leading form behind) para que la Casa del Saud se entusiasmara matando a montones de civiles; todo en nombre de pelear contra la "expansión iraní". Los medios corporativos norteamericanos, predeciblemente, se han vuelto locos al respecto.

Nada nuevo bajo el sol. Esto ya estaba previsto, desde 2008, en el informe de la Rand Corporation Develando el futuro de la Guerra Prolongada.

Sí, esta es la vieja Guerra Prolongada del Pentágono: la persecusión de enemigos, fabricados o no, a lo largo de todo el "mundo musulmán".

Lo que la Rand prestableció se ha convertido en la nueva normalidad. Washington apoya el chanchullo de petrodólares del Consejo de Cooperación del Golfo pase lo que pase, siempre bajo el interés de contener "el poder y la influencia iraní"; desvía recursos salafistas-yihadistas que "apunten hacia los intereses iraníes en todo el Medio Oriente", especialmente en Irak y Líbano, de esta forma "cortando en seco... operaciones anti-occidentales"; apuntala a los patrocinantes en el Golfo de Al-Qaeda -y de Isis/Eiil/Daesh/Estado Islámico- "empoderando" a sanguinarios islamistas anti-chiíes en todas partes para mantener el "dominio occidental".

La Guerra Prolongada fue formulada por primera vez en el marco de la era del "eje del mal" por el Foro Highlands, un think tank del Pentágono relativamente oscuro infestado de neoconservadores. No es accidental que la Rand Corporation sea un "socio" de peso.

Se vuelve aún más jugoso cuando sabemos que son los notorios practicantes de la Guerra Prolongada quienes están al frente de la estrategia militar de la Administración "No cometas estupideces" de Obama, tales como el supremo del Pentágono, Ashton Carter, su segundo Robert Work y el jefe de inteligencia del Pentágono, Mike Vickers.

Lo que el Pentágono -con su hibris acostumbrada- no ve es que Moscú y Teherán reconocen la maniobra con facilidad: la agenda oculta del Gobierno norteamericano que busca manipular una Irán "rehabilitada" para vender petróleo y gas a la Unión Europea, socavando así a Gazprom.

Técnicamente esto tardaría años en ocurrir, si es que ocurre. Geopolíticamente, no es más que un sueño imposible. Llamémoslo, de hecho, un doble sueño imposible.

Mientras que Washignton nunca "asegurará" el Medio Oriente con Irán como Estado vasallajo, habilitando así la transferencia de activos militares claves hacia la Otan con el propósito de enfrentar la "amenaza" rusa, olvídense de volver a la Rusia de los '90 bajo el capitalismo del desastre, cuando su complejo militar-industrial había colapsado y Occidente saqueaba los recursos naturales rusos a discresión.

En resumen: ladra el Pentágono, y la caravana estratégica Rusia/China/Irán avanza.


Este trabajo fue tomado del servicio en inglés de Sputniknews, la traducción para Misión Verdad la realizó Diego Sequera.

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