La estrategia de Venezuela para estabilizar el precio del petróleo

Comúnmente se repite que los precios del petróleo, como de otras materias primas, se debe a la interacción entre la "oferta y la demanda", cuando lo que realmente los define son la voluntad de grandes empresas petroleras, bancos occidentales y países con posición de soberanía. Es precisamente por este motivo que el presidente Hugo Chávez reunificó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para devolverle su rol estratégico: defender los precios del petróleo.

Esta instancia, en los últimos tiempos, fue dañada por enfrentamientos geopolíticos que la inmovilizaron y permitieron que el mercado petrolero fuese manipulado con mayor facilidad para agudizar la caída de los precios del barril de petróleo y quebrar en ese interín a la mayor cantidad de países y empresas petroleras.

Es en ese camino minado de guerras a distancia entre Irán y Arabia Saudita es que Venezuela el pasado 16 de febrero consiguió acercar posiciones para que Riad, Caracas, Doha y Moscú informaran que están dispuestos a congelar la producción a niveles de enero y a continuar una negociación con el resto del cartel y los países no OPEP para tomas medidas que quiebren el ciclo hacia la baja.

Crónica de una victoria desestimada

Medios corporativos como Bloomberg han desestimado por completo el papel de Venezuela en este acuerdo, negando el hecho de que el Gobierno Bolivariano fue uno de los actores principales para acercar posiciones entre los cuatro países firmantes de este preacuerdo porque:

  • En enero de 2015, cuando el ciclo hacia la baja llevaba unos meses, el presidente Nicolás Maduro realizó una gira por los países OPEP que lo llevó a Arabia Saudita, Irán, Argelia y Catar. Luego, el presidente retomó su gira hacia Rusia, donde se encontró con el presidente Vladimir Putin en el primer encuentro donde se trató la baja de los precios del crudo.

La ley de la oferta y la demanda es una fantasía también en el marco de los precios petroleros

  • Luego de esta gira, Maduro estuvo dos veces más en Arabia Saudita, una para el funeral del monarca y otra para la Cumbre América del Sur y Países Árabes (ASPA), una más en Doha y en dos oportunidades se reunió con el presidente Putin. En todas estas ocasiones, de enero a septiembre, el presidente hizo especial énfasis en tomar medidas concretas para estabilizar el mercado petrolero e incluso llamó a reuniones de emergencia de la OPEP.
  • En todo este tiempo, además, la delegación venezolana, conformada principalmente por la canciller Delcy Rodríguez y el ministro de Petróleo y Minas y presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino, hicieron giras en pos de continuar las conversaciones con los principales actores OPEP y no OPEP. La culminación de esta serie de negociaciones, antes de la Cumbre OPEP de diciembre, ocurrió en la ONU cuando Maduro se reunió con Serguei Lavrov, canciller ruso, y Hassan Rohani, presidente de Irán.
  • Pese a que estas giras fueron denostadas por la mediocracia y la expertología cuando la OPEP decidió no recortar la producción, la diplomacia de hormiga continuó este año con una nueva gira del ministro Del Pino y terminó con el anuncio del congelamiento de la producción por parte de Arabia Saudita, Rusia, Catar y Venezuela. La propuesta, además, fue bien recibida por Irán y otros miembros OPEP, como Irak, Angola y Nigeria.

Según el ministro Del Pino, los cuatro países firmantes producen 24 millones de barriles por día, en comparación con los 32 que extrae la OPEP, y en estos días la tarea estará centrada en presentar la propuesta a Irak e Irán. luego de que otros países se hayan mostrado de acuerdo en congelar la oferta para que la estabilización de la demanda vuelva los precios a la normalidad.

Los pasos que siguen y la lucha por el mercado

Esta estrategia acordada en los últimos tiempos busca generar consenso en otros países OPEP y no OPEP para que se sumen, y también para evitar que después del levantamiento de las sanciones Irán reingrese al mercado petrolero generando una sobreoferta al pasar de 2,9 a 3,6 millones de barriles diarios. El centro de la estrategia, así, está en acercar posiciones entre Venezuela, Rusia, Catar e Irán con Arabia Saudita, país que últimamente ha ocupado la porción del mercado de Irán y sobreproducido bajo el aparente objetivo de quebrar a las producciones más costosas que le competían.

Sin embargo, esta telenovela esconde que, si esto sólo fuera un problema de oferta y demanda, o sólo competencia geopolítica, las principales empresas petroleras como Chevron o también el fondo de inversiones BlackRock no estarían buscando quedarse con importantes activos petroleros de empresas quebradas como la mexicana Pemex o de cualquiera otra que sea fusilada en el paredón de la guerra global.

Porque si la ley de oferta y demanda explicara el desenvolvimiento de los precios, entonces las proyecciones publicadas por el Departamento de Energía de Estados Unidos el pasado 10 de febrero, donde se constataba la disminución de sus reservas petroleras en 800 mil barriles aproximadamente, hubiera ocasionado una fuerte subida en los precios internacionales del petróleo.

Los bancos de Wall Street son también propietarios de petróleo y ellos deciden el precio que más les conviene geopolíticamente

Los verdaderos enemigos

Pero no, sucedió todo lo contrario a lo que indica uno de los principios del capitalismo: los precios continuaron bajando. La única explicación válida y coherente para definir este contexto de baja de los precios del petróleo está en la estrategia de sus propietarios, que a su vez monopolizan buena parte de su almacenaje y transporte, y que al final de cuentas son los que definen el precio sin necesidad de mayores cálculos económicos y energéticos.

Específicamente los bancos e industriales de Wall Street, y en caso especialísimo el banco de inversión Morgan Stanley y sus compinches de JP Morgan y Goldman Sachs, previo a la crisis del 2008 habían comprado pozos petroleros en Estados Unidos y Canadá, grandes compañías de transporte y almacenamiento en sitios claves de la producción petrolera estadounidense (Texas, Oklahoma, Ohio y North Dakota) como TransMontaigne y la mayoría accionaria de uno de los más grandes operadores de tanqueros petroleros del planeta Heidmar, que cuenta con más de 100 buques para la distribución del mismo y sus derivados en gran parte del mercado internacional, según una investigación realizada por el portal Wall Street On Parade.

Son los mismos bancos que, en su condición de propietarios directos de cantidades colosales de petróleo, también definen a través de Wall Street qué precio tendrá en los marcadores WTI y Brent, también de su propiedad. No es casualidad, entonces, que la decisión de congelar la producción por parte de Rusia, Venezuela, Arabia Saudita y Catar, que agrupan casi 24 millones de barriles de los 90 millones que se producen diariamente, hagan caer los precios nuevamente, en la presentación de la propuesta, y luego tengan una leve alza al día siguiente por la aceptación de Irán de la propuesta para estabilizar el mercado petrolero.

Los bancos de Wall Street son también propietarios de petróleo y ellos deciden el precio que más les conviene geopolíticamente. Ellos son el famoso "mercado" y muestran sus intereses políticos al desconocer cualquier tipo de acuerdo para presionar la subida de los precios del petróleo.

Precisamente, la tarea central de Venezuela es sacar a Arabia Saudita de esta estrategia suicida y construir un nuevo consenso que evite que los países productores sean canibalizados por los mismos que le alimentan a ir en contra de ellos mismos con más petróleo en el mercado.

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