Humanitariamente

Holanda poblará sus cárceles de refugiados

Desoladas, deshabitadas, yermas. Las cárceles en Holanda no tenían quiénes las poblaran hasta que la guerra y los corretajes mercenarios terminaron por darles cabida en la lógica refugiada de la Unión Europea (UE).

El gobierno holandés ha decidido ponerle las cobijas a las colchonetas, poner al tiro las cocinas, lavadoras y secadoras, limpiar los patios y las barras para que quienes lleguen a las ciudades de Arnhem y Haarlem en calidad de refugiados tengan un espacio para residenciar mientras tanto y por si acaso.

Como sabemos, la lógica de campo de concentración de la gran movilización de refugiados de Medio Oriente hacia Europa no sólo se reproduce a cielo abierto, como podemos observar en series documentales y fotografías de antaño y actuales, sino también a través de las rejas. Guantánamo es uno de los casos a emular. Pero la lógica se extiende: la prisión geográfica es un hecho consumado, y deja de ser metáfora, con el despliegue de la infraestructura policial de Holanda para el alojamiento de las grandes masas que lograron cruzar el Mediterráneo y otros oleajes fronterizos.

La mediática global ha recogido la información de que el Gobierno de los Países Bajos ha decidido acoger en la ciudad de Ámsterdam a mil 500 refugiados, pero que aún no saben dónde ponerlos para que no estorben el paisaje drogadístico de sus bares para turistas deseosos de olvidar sus días de estadía, como sucede en la película Eurotrip.

La prisión geográfica es un hecho consumado, y deja de ser metáfora

La agencia COA, institución holandesa que recoge las solicitudes de asilo, y el subsecretario de Justicia holandés, Klaas Dijkhoff, apretaron las gestiones de urgencia para que las autoridades locales ayuden a identificar todos los alojamientos potenciales. Se habla también de polideportivos y oficinas vacías como lugares de recibimiento a refugiados, pero los cuarteles y prisiones siguen siendo los lugares favoritos como sedes migratorias.

En la ciudad de Weert, al sur de Amsterdam, el ayuntamiento local decidió de manera unánime acoger hasta a mil refugiados en un antiguo cuartel del ejército por un período de hasta cinco años. Como si fuera una condena legalmente amparada. Según las autoridades locales de Weert, esta base militar cuenta con todas las facilidades necesarias. Otra manera del orden verdaderamente cerrado, marca UE, sin vista al frente.

Debido a que la semana pasada alrededor de 3 mil refugiados llegaron a Holanda, el gobierno de los Países Bajos ordenó desde este lunes el aumento de las patrullas fronterizas en un esfuerzo por controlar el flujo de migrantes forzados.

Mientras el 1% europeo que, desde Holanda, chilla por la "crisis migratoria", éste sigue financiando la guerra en Siria, así como lo hizo con el exterminio de Libia. Y enhorabuena, las cárceles holandesas tienen sus puertas abiertas. No se sabe hasta cuándo.

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