Hechos y datos sobre la guerra en Siria (I): El beta de Obama y el gobierno gringo

-Al momento de escribirse esta nota, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano apoyó un "ataque limitado" de 60 días sobre Siria. Hasta este punto, el ataque no contempla "tropas sobre el terreno" y se circunscribe a un ataque "preciso" (sus palabras, por supuesto). Esta no es la última palabra que pende sobre la aprobación del "ataque limitado" del gobierno norteamericano. Fortalece la petición Kerry-Obama pero no define la situación. Todavía queda la consulta del pleno del Senado y de la Cámara de Representantes y ahí la cosa la tienen más difícil.

-El sistema-laberinto en el que consiste la política norteamericana en nada es uniforme, por más apariencia cohesionada o monolítica que se logre transmitir. Sectores del Partido Republicano (y los libertarianos) así como de la -en esa clave- izquierda Demócrata (liberal, etc.) lo más seguro votarán en contra así los jefes de sus partidos dentro de la Comisión de Relaciones Exteriores hayan adelantado un voto a favor, del mismo modo que corrientes intermedias en ambas bancadas también rechazarán la petición. Otros, indecisos, pedirán más detalles sobre el modo de "intervenir". Con todo, Obama y Kerry confían en que el voto será a favor de la intervención (directa) en la guerra siria.

-Pero todas estas maniobras también se pueden interpretar como muestras de debilidad. Tanto de la administración Obama como de la capacidad de resolución de la política imperial. En el 2003 Bush obtuvo todo el apoyo que necesitaba, dentro y fuera del Senado, dentro y fuera de los Estados Unidos. Esgrimir una mentira parecida a la de Irak 10 años después no luce.

-En Europa la cosa está más complicada, reflejando un nuevo fenómeno que se vio en el caso del parlamento británico: en el actual juego de poder ya no tenemos que hablar solamente de la confrontación de un pueblo que se opone a la guerra y un gobierno que la promueve; en este caso son los presidentes los que apoyan la guerra y los parlamentos los que se oponen. Fue así en el caso inglés: el pasado 29 de agosto, el Primer Ministro de Inglaterra, David Cameron, no pudo avanzar en la aventura porque la Cámara de los Comunes se opuso a la intervención militar. En Francia, el presidente François Hollande -el otro gran promotor de la intervención directa, el Aznar de esta ocasión-, tampoco cuenta con el apoyo de la mayoría de la Asamblea Nacional. "Si el Congreso de EE.UU. aprueba la intervención, iré a la guerra, si no, no iré", dijo, dejando claro el ridículo papel que juega Francia subordinada a Estados Unidos.

-Ya ni hablar de los pueblos propiamente. En Estados Unidos, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew refleja que sólo un 29% de la opinión pública está a favor de una intervención militar (directa, insistimos, de la otra ya hay bastante) en Siria. Para sólo hablar del caso gringo. Y bueno sería contrastar esa cifra con esta otra: en Siria, un 70% de la población apoya al presidente Bashar Al Assad. Encuesta que, por cierto, fue realizada por el periódico norteamericano The World Tribune. No exactamente los propagandistas del régimen. No es propaganda: mucha gente que hace un año apoyó a los grupos armados ahora los rechazan luego de ver de qué se trataba esa libertad, ese desmantelamiento del complejo mosaico cultural y multiconfesional que era la sociedad siria a punta de masacres sectarias y petrodólares provenientes de Arabia Saudita, Qatar o los Emiratos Árabes Unidos.

-Pero, y hay que volver a este punto, la falta de decisión inmediata, ese mareo del gobierno de Estados Unidos así no signifique "debilidad" propiamente, sí destaca una extraña voluntad de dejar pasar el tiempo. Para Geidar Dzhemal, presidente del Comité Islámico de Rusia, "el objetivo principal de la Unión Europea, o más exactamente de la burocracia internacional que se apoya en el Fondo Monetario Internacional (FMI), consiste en arrastrar a los Estados Unidos a la guerra. Obama se resiste con todas sus fuerzas porque comprende que si decide atacar Siria, será el fin de su carrera política". Y en la misma línea, Thierry Meyssan sostiene que existe una posiblidad de paz dentro del desastre actual a partir del tiempo ganado por los respectivos parlamentos en detrimento de sus Presidentes.

-Pero así esta especie sea cierta, Obama lo ha disimulado muy bien, poniendo siempre al frente de sus posiciones el estar "cada vez más seguro" de que el gobierno sirio perpetró un atentado con armas químicas (gas sarín) contra su propia población en las afueras de Damasco el pasado 21 de agosto. Aunque en todo este escenario el principal portavoz de la idiotez internacional sea el jefe del Departamento de Estado, John Kerry, que no pierde una oportunidad para comparar cretinamente a Al Assad con Hitler para ver si con eso tiene alguna pegada.

-Pero la "seguridad" de Obama sobre el tema se resquebraja. Vladimir Putin, presidente ruso, no para de recordarle que no hay pruebas suficientes, que lo del gas sarín fue una provocación promovida desde occidente y las petromonarquías ejecutada por los "rebeldes", que se abstengan de un ataque unilateral, que si no pasa por el Consejo de Seguridad es una agresión, mientras cada vez aparecen más revelaciones de que los ataques con armas químicas en varios puntos de las afueras de Damasco el 21 de agosto fue realizado por los rebeldes con apoyo extranjero (Arabia Saudita, EEUU). 

-Además, a todo esto, tampoco las tienen todas consigo los jefes militares gringos. El General en Jefe de la Fuerza Aérea norteamericana, Mark Welsh, comenta que la Fuerza Aérea tiene meses entrenando para un ataque a Siria, "pero no están preparados". En la misma línea, muchos altos oficiales comparten la opinión y se oponen a la vaguedad estratégica con la que están manejando los políticos la posible intervención (directa directa directa), recordando que Siria no es Libia y que no será ningún paseo. Por redes sociales continúan apareciendo soldados en activo, sin revelar sus identidades, mandando mensajes contra su participación (directa) en Siria.

-Cierto o no que Obama "en realidad" no quiere ir a la guerra la situación se vuelve más patética y dramática. Porque admite, de cualquier forma (y una vez más), que él no manda. Se sabe que el destino político de Obama se juega ahora en Siria, lo que no se sabe es hasta dónde llegará el desplome general de "credibildad" o referencia hegemónica de los Estados Unidos ante la coyuntura más sensible del momento. Si la intervención directa va, será la catástrofe esperada; si no va, será una catástrofe política para el establishment del gobierno gringo, fuera y dentro de sus fronteras en tanto su propia representación como poder imperial.

-Bien gafo sería cualquiera de nosotros si nos ponemos a decir que hay peligro de que se desencadene una guerra mundial en Siria, cuando en Siria ya sigue en curso una guerra mundial (por delegación). Si en un país participan mercenarios de 83 nacionalidades, auspiciados y financiados por poderes regionales (Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Turquía), entrenados y dotados por los servicios de inteligencia de la Otan, Israel y los Estados Unidos, mientras que por otro lado el gobierno sirio recibe apoyo político y/o militar de Rusia, China, Irán y Hezbolá, además de apoyo logístico del gobierno iraquí, a lo que hay que agregar la tercera posición kurda más en contra de yijadistas y mercenarios que contra el gobierno de Al Assad, lo único que falta es la participación abierta y directa de los Estados antes mencionados para que algunos pendejos comiencen a llamarlo "una guerra de verdad". Luego de dos años de conflicto armado, 2 millones de refugiados, 100.000 muertos después. Una guerra de mierda.

-Guerra de mierda donde la participación gringa ha estado garantizada con la promoción del modelo centroamericano de escuadrones de la muerte, patrocinados por el embajador Robert Ford, que ya venía de aplicar el modelo en Irak de la mano de su maestro John Negroponte, y ahora se encuentra destacado en Egipto como nuevo embajador (como para saber qué vendría para Egipto). La participación continúa cuando, de acuerdo a informaciones recientes, ya se infiltró, vía Jordania, el primer comando entrenado directamente por la CIA e Israel para atacar Damasco, dicho por el mismo Obama en una reunión a puerta cerrada con el senador republicano y ex-candidato presidencial John McCain, connotado guerrerista, para ganar su voto a favor del ataque dizque quirúrgico.

-El 9 de septiembre el Congreso gringo decidirá si Estados Unidos llevará a cabo el "ataque limitado" (así lo llaman ahora). Lo que queda por preguntarse es si eso terminará importando en la decisión final, en la que halcones militaristas, tiburones corporativos, los lobbys sionistas etc., acepten una votación en contra del ataque. En la Cumbre del G-20 en San Petesburgo, Rusia, hoy y mañana, se verán las maniobras y cabildeos de los grupos de poder enfrentados. Será toda una coñiza discursiva.

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