China y Rusia apuntan a la cabeza del petrodólar

Cuando hablamos del petrodólar nos referimos a la estrategia usada por el gobierno de los Estados Unidos desde 1974 para mantener la hegemonía del dólar luego de eliminar su convertibilidad con el oro.

La intención era mantenerla como la moneda utilizada para la gran mayoría de las transacciones en el comercio internacional, así como la principal moneda de reserva soberana de los países pobres y de una buena cantidad de los países ricos aún sin tener respaldo alguno. El petrodólar nace con un acuerdo realizado por el ex secretario de Estado de los EEUU, Henry Kissinger, y la Casa de los Saud donde pactaron que el dólar fuese la única moneda utilizada en el comercio del producto más importante del planeta, el petróleo, generando la necesidad de contar con dólares para transar energía.

Técnicamente el petrodólar es una herramienta de extorsión para obligar a todos los países a cambiar trabajo real por una moneda que sólo le cuesta a los EEUU lo que vale el papel y la tinta con la que se hace el billete, y más recientemente no cuesta siquiera eso por la emisión preferencial de dólares digitales. La creación de moneda nueva en los EEUU es un trámite bastante oscuro donde una entidad privada, el Banco de la Reserva Federal, recibe una promesa de pago por parte del Tesoro y el primero procede a crear esa cantidad solicitada en la promesa de pago. Vale acotar que esta deuda nunca se paga y seguramente nunca se pagará, por lo que la creación del dólar desarrolla deuda, y esto es sólo una pequeña parte de esta trama de irregularidades que rodea a la divisa.

La coacción, la intimidación, las sanciones comerciales y financieras, el cerco diplomático, los golpes de Estado, las invasiones y los asesinatos selectivos son algunos de los recursos utilizados por los EEUU para mantener estas condiciones de comercio desde aquella época hasta la actualidad. Los ejemplos más vivos en la memoria, por ser los más escandalosos, son el de Libia e Irak en años recientes, donde la intención expresa de salir del sistema del petrodólar dejó a los dos países completamente devastados.

Hoy también existen países que ven la hegemonía del dólar como un obstáculo para el desarrollo de su soberanía y su buen desenvolvimiento dentro de la economía global, pero a diferencia de Irak y Libia, esta vez hablamos de los países BRICS con China a la cabeza, el grupo de economías que en conjunto hacen la más grande del mundo y el eje con mayor crecimiento económico en los años recientes. Con este fuerte rival por primera vez se puede hablar con propiedad de una posible crisis del dólar en los años por venir.

Los remedios fueron peores que la enfermedad

Muchos países, entre ellos Venezuela, han sufrido sanciones económicas por parte de los EEUU. Estas sanciones casi siempre dificultan, cuando no eliminan, la posibilidad de adquirir recursos necesarios para la vida diaria: alimentos, insumos industriales, materias primas y hasta productos elaborados, especialmente aquí, donde EEUU es nuestro principal socio comercial. Todo esto sólo ha acelerado la puesta en marcha de nuevos mecanismos alternativos de financiamiento, de intercambio y también sistemas de pago internacional.

En el año 2012, dada la presión ejercida por los EEUU sobre el instrumento de pago SWIFT, instancia que manejan la mayoría de los pagos internacionales del planeta, para que bloqueara los bancos iraníes, China y Rusia comenzaron a estudiar la creación de una institución análoga pero con sede en China y libre de la influencia estadounidense. Estos esfuerzos se materializaron en 2015 con la creación del Sistema Internacional de Pagos de China (CIPS, por sus siglas en inglés). Este sistema usa el yuan y aunque actualmente no pueda competir con el SWIFT, es una movida política sin precedentes a esa escala, donde inclusive se han creado acuerdos entre los dos sistemas de pago para estandarizar operaciones. Esto evidencia que la vieja costumbre de aplastar al contrincante no es posible con los BRICS.

Además, China a finales de 2017 anunció la creación de unos contratos de futuro para explotación petrolera que serán negociados en yuanes que podrán ser convertidos por oro en los mercados de divisas de Shanghái y Hong Kong. Esto tendrá como consecuencia el fortalecimiento del yuan, muchos inversionistas querrán colocar su dinero en esos instrumentos financieros y creará una demanda de la moneda china fuera de sus espacios tradicionales.

Rusia recientemente también hizo pública su intención de colocar bonos de deuda soberana valorados aproximadamente en mil millones de dólares pero para ser negociados en yuanes. De esta forma se hace eco de las acciones del gobierno chino y amplifica mucho más el alcance del yuan como una divisa alternativa al dólar para obtener financiamiento y para las reservas soberanas más allá de la frontera china.

Los últimos días del petrodólar no serán en paz ni en silencio

Otro detalle importante es que China es el principal consumidor de petróleo a nivel mundial y los marcadores internacionales del precio del crudo, el West Texas Intermediate y el Brent, están basados en el dólar. China se ha propuesto crear un marcador en yuanes para el precio del crudo, pero esto requiere que los países productores acepten el yuan como forma de pago, cosa que se hace cada vez más atractiva dados los incentivos que ofrece un contrato de futuros convertible a oro como el que propuso recientemente. Ya hay convenios adelantados con Nigeria, Angola, Venezuela, Rusia e Irán para negociar crudo en yuanes, y así se complementan los primeros pasos para destronar al petrodólar y fraguar una economía energética basada en el yuan.

Las medidas tomadas recientemente apuntan al restablecimiento de las condiciones existentes luego del tratado de Breton Woods, pero con China y el resto de los BRICS sustituyendo a los EEUU. La eliminación unilateral de las condiciones del Breton Woods durante el gobierno de Nixon le permitieron a EEUU en su momento una capacidad de endeudamiento gigantesca que cuatro décadas después es el pivote de su declive, y por añadidura de la crisis de deuda global, que cada cierto tiempo causa pérdidas desastrosas como la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Si se impone un petroyuán y esto es seguido por una economía global saneada con un nuevo patrón oro-yuan, no habría cabida para el endeudamiento infinito. Además un sistema multipolar de comercio internacional reduciría el alcance de las sanciones arbitrarias por parte de un actor solitario, como ya se ve en los casos de Irán, Rusia y Venezuela, que cuentan con algunas alternativas que antes eran inexistentes.

La estrategia de China

El plan que ha determinado a China a incentivar el uso del yuan en el mundo en contraposición al dólar está enmarcado en la necesidad de financiar el proyecto de red ferroviaria que conecta a China con Asia Central, Rusia, Europa y Oriente Medio en el contexto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (o Nuevas Rutas de la Seda), que permitirá el flujo terrestre de mercancías por el norte, sur y occidente chino y no por el Índico, como se hace actualmente. El Banco Asiático de Desarrollo, hoy liderado por Japón, con clara influencia estadounidense, ha puesto la zancada a China limitándole el monto de préstamo para costear la construcción de dicha red de infraestructuras.

Según las estimaciones del propio Banco Asiático de Desarrollo, tan sólo entre 2010 y 2020 se requerirían 8 mil millones de dólares para proyectos nacionales chinos y más de 290 mil millones de dólares para la región en materia de infraestructura. Sin embargo, los préstamos otorgados por el Banco Asiático de Desarrollo no superan los 10 mil millones de dólares anuales, siendo más que insuficientes para las necesidades actuales en un contexto de desarrollo regional acelerado.

La construcción de esa red ferroviaria en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta consolidará la integración asiática que permitirá a China gozar de un acceso privilegiado a los recursos naturales estratégicos de Asia Central y a su vez contará con la capacidad de colocar sus mercancías a nuevos mercados potenciales. Esta demanda de liquidez y financiamiento es la clave para la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés).

¿Dónde queda EEUU en todo esto?

Que China, el principal socio comercial de la gran mayoría de los países del mundo esté virando su atención hacia su continente con vías a llegar hasta Europa y Oriente Medio por otras vías, hace evidente que poco a poco va a ir prescindiendo de los EEUU como uno de sus mayores socios comerciales y de las rutas comerciales habituales dominadas por éste.

Los problemas de debilidad del dólar en parte por su emisión infinita, su relación intrínseca con la ludopatía de Wall Street (donde se crea la mayor cantidad de riqueza por la menor cantidad de trabajo) y la deuda trillonaria de los EEUU ya están haciendo mella en la credibilidad de esta divisa, que en otrora fuese símbolo de estabilidad y de confianza.

Por ahora en Venezuela, debido a la contingencia de las sanciones financieras, se recibirán pagos por exportación de crudo en euros y obviamente en yuanes. Este paso que hoy se hace accidentadamente puede determinar mucho del futuro del petroyuán dado que Venezuela es el séptimo productor de petróleo a nivel mundial, y contando ya con Rusia que es el segundo, se podría decir que los días del petrodólar están contados. Lo único seguro es que no serán en paz ni en silencio.

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