Función y objetivo del Estado Islámico en la Nueva Guerra Fría

Desde que saltó a la vitrina mundial, el Estado Islámico (EI) ha sido funcional a la estrategia de Estados Unidos al primero frenar la ofensiva del ejército sirio por recuperar el control de su país, y en paralelo saltar hacia Irak para poner en evidencia la creciente división interna del país en tres áreas: una kurda, otra chiíta y una última suní.

Luego de también ser funcional al desplazamiento de la causa palestina de la agenda árabe-musulmana, ahora el EI apuesta por arrastrar a Irán y Rusia al caos en estos países y debilitarlos en otros frentes globales, donde Estados Unidos pretende frenar la integración alternativa y ralentizarla para imponerse en la arena mundial.  

Auge, caída y "renacimiento"

Por estas razones es importante delinear los hechos de la agenda para hacer una cronología de lo que ha venido haciendo el EI, y también el resto de la amalgama de grupos fundamentalistas tafkiri que actúan en el mundo árabe-musulmán:

  • Cuando el EI hizo su presentación mundial con la toma de Mosúl, la segunda ciudad en importancia de Irak, y una gran agitación de propaganda acordemente difundida por los grandes medios mainstream, lo hizo con parte de los restos de Al Qaeda, los supuestos "rebeldes sirios" (mercenarios) y la estructura militar-político-burocrática del Baath iraquí, el partido panárabe que en Irak tenía como principal figura a Saddam Hussein y en Siria tiene a Bashar Al Assad como principal referencia. Para efectos prácticos, el liderazgo conocido a nivel mundial fue el de Abu Bakr al-Baghdadi, quien viene de Al Qaeda en Irak habiendo estado preso en la cárcel de Camp Bucca, controlada por Estados Unidos. Al-Baghdadi tuvo reconocidos contactos con el senador John McCain cuando era un "rebelde moderado" en Siria y negociaba apoyo financiero, militar y formación de los militantes que luego consecuentemente terminaron en el EI. Toda esta historia fue seguida paso a paso por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de Estados Unidos, quien emitió, incluso, un informe al alto gobierno (Casa Blanca, Congreso, Pentágono, entre otros) sobre la evolución, y los intereses en que eso siguiera así, del EI.  
  • Todo esto explican sus primeras acciones armadas de gran espectacularidad en Mosúl y Tikrit, dos grandes ciudades de Irak; el avance en suelo sirio y la progresiva consolidación de un área que va de Siria hacia Irak, donde se controla casi la totalidad de la frontera, excepto el norte sirio donde resistieron con dificultades los combatientes kurdos de Kobani en combinación con sus pares iraquíes. Además, ponen en evidencia sus alianzas más allá del territorio con estructuras de poder regionales y mundiales (el lobby militar-petrolero-financiero)  para que la "autosuficiencia económica", se dé con la venta del crudo, antigüedades, personas, minerales, restos arqueológicos (entre otros), y la compra de armas, insumos, alimentos, medicamentos. Esto le da al falso Califato Islámico una sustentabilidad propia más allá del tiempo, y para eso, además, se necesita de tecnócratas. De dónde los sacan es otra pregunta que pocos se hacen.   
  • Este despliegue del EI le permitió sustituir a Al Qaeda como paraguas armados del fundamentalismo tafkiri dentro de la "yihad global" y le dio una justificación a los países occidentales y sus aliados de las monarquías árabes, Turquía e Israel, para aumentar la intervención o respaldo armado tanto en Siria como en Irak. También sirvió para sumar adhesiones a la franquicia EI en Egipto, Líbano, la Franja de Gaza, Túnez, Argelia, Nigeria, Libia (donde incluso tomó una ciudad importante como Sirte), Yemen, Arabia Saudita, y declararon la yihad en el Cáucaso y los Balcanes, estratégicas para Rusia y la integración de Eurasia, una región donde quien domina controla el mundo por tener la mayor cantidad de recursos naturales y población. 
  • Después de estas acciones a gran escala, el EI comenzó a ser asediado por el ejército sirio, su par iraquí y las milicias chiítas que en suelo combatieron frente a frente con los terroristas para sacarlos de sitios como Tikirit y Baiji. Mientras Hezbollah se encargó de luchar contra el resto de yihadistas en Siria, como el Frente Al Nusra, para asegurar la provincia fronteriza Qalamun y limitar la infiltración de fundamentalistas al Líbano. Todo esto fue realizado dentro de una campaña de bombardeos de la coalición occidental que alternó la supuesta muerte de 10 mil yihadistas (de acuerdo a su propaganda) con los misiles a las infraestructuras siria e iraquí, los envíos de "ayuda" por "error" al EI, bombardeos a las posiciones de las milicias chiítas instruidas por militares iraníes, y la consecuente presión a no participar en ofensivas contra la organización si éstas participaban.
  • El EI, por su lado, respondió con una ofensiva en Palmira, ciudad estratégica por estar en el centro del país, y también en Homs, dos sitios que son importantes por tener yacimientos de gas y petróleo y ser pasos obligados de la energía que pase de Irán-Irak hacia el Mediterráneo (incluso Homs planeaba ser un paso del gaseoducto de Irán-Irak-Siria-Líbano, acordado antes de la guerra). Si bien el Estado sirio controla los territorios con mayor cantidad de personas, los fundamentalistas controlan el 50% del país (en su mayoría desértico). En Irak, la situación es aún más compleja ya que la última toma se da en Ramadi, capital de la provincia de Anbar, que fue bastión de la resistencia baasista a la invasión estadounidense y se encuentra cercano a Bagdad.
  • Este nuevo avance hay que entenderlo integralmente junto a las tomas realizadas por los "rebeldes moderados" financiados, formados y armados para supuestamente enfrentarse al EI en Siria y continuar con el plan de derrocar al gobierno de Bashar Al Assad. Así que en paralelo a las tomas del EI, este frente de organizaciones, denominado Ejército de la Conquista y apoyado directamente por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita, Catar y Turquía, entre otros, tomó el control de una base militar en Deraa (al sur, frontera con Jordania) y de la provincia de Idlib. Así quedó a las puertas del estado de Latakia, donde se ubica la base rusa de Tartus que le da acceso al Mediterráneo. Esto comprueba una sincronía total entre el movimiento del EI y el de los "rebeldes moderados" apoyados por Occidente.

EI es una evolución de la estrategia intervencionista en la región, llamada "daño colateral" por el Pentágono

Lo que significa

Indudablemente esta serie de hechos en el terreno provocan conclusiones y acelera la toma de acciones, por lo que para clarificar deben ser presentadas progresivamente para ser entendidos en su totalidad:

  • En los dos frentes, Estados Unidos y sus aliados apuntan a fomentar de distintas maneras este escenario, incluso hay registros de planes neoconservadores y sionistas por crear un Medio Oriente Ampliado en el que se redibujen las fronteras de estos y otros países, como Arabia Saudita, donde el EI acaba de atacar mezquitas chiítas para fomentar una guerra sectaria. Esta es una agenda a largo plazo y el EI es funcional a esta estrategia por redibujar fronteras, debilitar a los países soberanos, hacer que se perpetúe el choque entre países y, por ende, sostener un permanente caos que atente contra la estabilización y su consecuente cuestionamiento al gendarme regional: Israel.
  • Toda esta situación, Irak en asedio y Siria con yihadistas a pasos de Damasco, impacta primero en Irán, quien ve como dos países aliados, uno incluso fronterizo; están cerca del abismo y no le queda de otra que aumentar su presencia con 20 mil efectivos en Siria y reforzar la ayuda en Irak. Mientras que Rusia, a quien en dos ocasiones le atacaron su embajada en Damasco, rápidamente anuncia que venderá armas a Bagdad justo cuando ésta denunciaba la falta del armamento enviado por Occidente, mientras reafirma su apoyo a Damasco como uno de sus principales aliados.
  • Sin embargo, es notorio que la cercanía de los yihadistas a la base de Tartus tiene una finalidad: arrastrar a Rusia al conflicto y desgastarlo lo máximo posible en un momento en el que Estados Unidos apunta a abrirle todos los frentes existentes y a debilitar o dividir a los países integrantes de los Brics y aliados a China, entre los que se incluye Irán (donde no son casuales las negociaciones nucleares para intentar cooptarlo y sacarlo del mundo alternativo). El EI, además, se convierte claramente en un "vale todo" listo a saltar hacia otros lugares neurálgicos del mundo alternativo en plena construcción, como lo son las vías energéticas o las Nuevas Rutas de la Seda previstas por China.

Esta sincronía, además, no se explica linealmente si no se entiende la evolución del yihadismo en el mundo árabe-musulmán, cuyo punto alto en su principio ocurrió en Afganistán en los 80 cuando, en el marco de Guerra Fría, Estados Unidos y uno de sus principales aliados en la región, Arabia Saudita, fomentaron el wahabismo y el salafismo, dos ramas conservadoras del islamismo suní, y luego usaron a Pakistán para crear organizaciones armadas devenidas de esta ideología para enfrentarse al gobierno aliado de la Unión Soviética, Afganistán (fronterizo con Pakistán), e involucrar a Moscú en una guerra de desgaste en función de una estrategia general para quebrar a los soviéticos.

Es por eso que el EI se convierte en una evolución de la estrategia intervencionista en la región, convenientemente llamada "daño colateral" por el Pentágono, y la Guerra Global contra el Terror en su esencia. 

Notas relacionadas