El despliegue ruso: herencia política y militar de la URSS

No es casualidad que el presidente Putin haya usado la infraestructura común de la Unión Soviética para intervenir militarmente en Siria contra los terroristas destituyentes. Asimismo, esa misma infraestructura ha sido sometida a otros escenarios bélicos en plena Guerra Fría.

Antes de que el imperialismo británico y su primo fastidioso de entonces, Francia, desordenaran cual rompecabezas las regiones geopolíticas del Magreb, el Machreq (también conocido como el Levante), el Golfo pérsico y el subcontinente indio para reordenarlos en Estados a su antojo, la zona hoy llamada Oriente Medio funcionaba como un todo diverso de culturas intrínsecas, usos y costumbres propias en su desenvolvimiento político y económico.

Entre aquel amasijo de culturas luego atornilladas por el capitalismo en su fase imperial, lo que fue conocido como la Grande Siria o País de Sham en el Levante mediterráneo fue "balcanizado" según la lógica del momento luego del reorden mundial vomitado por la Primera Guerra Mundial. Los cartógrafos empezaron a tener chamba, las corporaciones petroleras planificaron su crudo agosto y los ejércitos europeos volvían a cargar sus municiones luego de la asunción del fascismo y el nazismo financiados por grandes industriales de Occidente. Las culturas árabes, de la noche a la mañana, empezaron a tener conflictos que beneficiaron a los azuzadores y el sionismo comenzó a ganar terreno (literalmente).

Al término de la victoria soviética en 1945, la diplomacia de la Guerra Fría tomó la batuta en los frentes del Levante. La Rusia gobernada por Stalin trazaba un "hasta aquí" a la pretensión occidental de adueñarse de todo el globo con el Bloque del Este y el apoyo político de algunas naciones árabes que sentían afinidad por el socialismo.

Sin embargo, la efectividad de la diplomacia soviética tuvo su auge durante las décadas de 1960 y 1970. La formación de alianzas con el Egipto de Gamal Abder Nasser y la Argelia de Ben Bella, éste último enlace con los grupos marxistas de la Organización de Liberación Palestina liderada por Yasir Arafat, Yemen del Sur (primer Estado socialista de la región), Irak y, por supuesto, Siria hicieron que la Unión Soviética (URSS) forjara infraestructuras política, económica, científica y militar en las entrañas del Mediterráneo, el Mar Negro y el Mar Rojo, oleajes históricos por tratarse de escenarios bélicos y rutas comerciales nunca ignorados.

Esta puerta entre los hemisferios occidental y oriental del mundo fue debatida intensamente durante la Guerra Fría hasta la disolución de la Unión Soviética en 1992, en la que Israel fue el pivote principal de los conflictos en la región. Junto a este cuartel sionista hecho Estado, la institución de petroestados fundamentalistas como la Arabia de los Saud, Qatar y el reino de Jordania se fortaleció con el aval de Washington para contrarrestar la insurgencia árabe. Lo que antes era un solo territorio se fragmentó en fronteras vitales para los diversos intereses de los principales contendientes.

El internacionalismo proletario y la coexistencia pacífica con ciertos países del eje imperial fueron las divisas diplomáticas soviéticas durante toda la Guerra Fría. A menos que una guerra directa estuviera a punto de robar las llaves de la puerta que separaba ambos hemisferios y aseguraba los fortines conquistados.

La petición de Siria a Rusia para que interviniera en su territorio es análoga con la de Afganistán a la Unión Soviética en 1978

Penetración militar y excepcionalismo fundamentalista

Habría que hacerse el incauto para no entender que la Rusia de Putin ha revitalizado la antigua diplomacia soviética en Oriente Medio. Acción que no significa imitación de políticas anteriores, sino la actualización dinámica enmarcada en este desarrollo histórico.

La petición de Siria a Rusia para que interviniera militarmente en su territorio es análoga con la de Afganistán a la Unión Soviética en 1978. Lo que la mediática occidental llamó "revolución de los muyahidines", supuestamente cansados del régimen socialista que se había instaurado debido a la Revolución de Saur, hoy le llama "rebelión moderada".

La "Operación Ciclón" del Pentágono tuvo como arquitecto al entonces consejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter Zbigniew Brzezinski, hijo político de Henry Kissinger. El gringo-polaco hizo sucesivos viajes hacia la Arabia Saudí, Pakistán y Afganistán para reclutar takfiris yijadistas dispuestos a derrocar a los "infieles comunistas". Un ejército de fundamentalistas se unificaría bajo el mando de un soldado especial con mucho dinero acumulado por su familia: Osama Bin Laden. El surgimiento de Al-Qaeda estaría íntimamente ligado a la pretensión imperial de penetrar territorios sin izar la bandera estadounidense. Ingentes cantidades de recursos como armas y dinero fueron suministradas a este grupo con "Dios de su lado".

Así, lo que parecía "descontento popular" realmente era penetración militar por parte de Estados Unidos y Al-Qaeda, primer músculo histórico del excepcionalismo fundamentalista. El Partido Democrático Popular de Afganistán hizo la soberana petición de pedirle ayuda militar a la Unión Soviética, lo que concluyó en una guerra de posiciones, construcción de infraestructuras militares por varias zonas de la región y un conflicto que acabó con la disolución del bloque soviético en 1992.

El ejemplo de Al-Qaeda hizo que la composición de esa estructura mutara en varias organizaciones terroristas a nivel global, con toda la prerrogativa excepcionalista de que se invisten. Las más conocidas actualmente son el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra, bombardeadas en estos momentos por la Aviación rusa y combatidas en el terreno desde 2011 por el Ejército Árabe Sirio, el brazo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) denominado Fuerzas de Defensa Popular, los guerrilleros de Hezbolá y otras milicias aliadas chiís y suníes de Irak, el Líbano y Siria.

Cabe acotar que estas entidades yijadistas que están siendo combatidas en territorio sirio fueron creadas, al igual que Al-Qaeda y no por casualidad, durante el período de asesoría de Seguridad Nacional y de Política Exterior del mismo Zbigniew Brzezinski.

Estos grupos yijadistas tienen una deformación doctrinaria basada en una falaz y antigua lectura de los escritos de Mahoma. Según el libanés Ghassan Kadi, el Estado Islámico "se nutre de una mala interpretación del Santo Corán, que se basa en conferir una predominante perspectiva militar a conceptos como 'Jihad', 'Fateh' y 'Shahada'", para así crear un ejército de "psicópatas y sociópatas" islamistas.

La vital infraestructura común

Sin esta infraestructura común de la que habla Putin sería imposible pensar un despliegue de tal magnitudEn una entrevista reciente, Vladimir Putin manifestó que la Federación Rusa intenta aprovechar las ventajas heredadas de la Unión Soviética para solucionar algunos problemas que surgieron con la disolución de ésta en la década de 1990. "¿Cuáles son estas ventajas? Una infraestructura común, el transporte ferroviario común, autopistas, el sistema enérgetico y finalmente el idioma ruso que aúna a toda las antiguas repúblicas soviéticas proporcionando obvias ventajas de competitividad en la promoción de diversos proyectos de integración en el espacio postsoviético". En el caso de la infraestructura común, el caso de Siria, aliado histórico de la Rusia soviética de entonces y la actual, es paradigmático.

Sin esta infraestructura común de la que habla Putin sería imposible pensar un despliegue de tal magnitud por parte de la coalición Irán-Rusia para combatir a los yijadistas fundamentalistas.

Sin esta infraestructura común de la que habla Putin sería imposible pensar un despliegue de tal magnitud

Desde que el partido Baath llegó al poder en 1963, las relaciones diplomáticas entre Siria y la Unión Soviética fueron estrechas, sobre todo con la llegada al poder de Hafez Al-Asad en 1970. La formación de cuadros políticos del Baath y de técnicos y militares sirios en la URSS formó parte del intercambio inter-nacional. A principios de 1970 se creó en Damasco el Instituto de Ciencias Sociales bajo el mismo perfil socialista pero con las distinciones intrínsecas de la autonomía cultural siria. Las relaciones económicas se expresaron en la culminación de la primera etapa del nudo hidroenergético que pasa por el Éufrates en 1973.

En el campo militar, hoy de suma importancia para el despliegue de la aviación y la náutica rusa, se hizo un trabajo de infraestructura vital. Gracias a esto, y con el apoyo de los aliados soviéticos en la región, se impidió la instalación de varias bases militares norteamericanas cerca de las fronteras meridionales de Rusia. Asimismo, la alianza consiguió bases navales en el Mediterráneo para contraponer el peso de la Sexta Flota del Pentágono. Las bases soviéticas con la presencia de azores y especialistas militares se encontraban casi por todo el perímetro del mundo árabe: Argelia, Adén (Yemen), Túnez, Alejandría (Egipto, hasta 1974) y Trípoli (Libia, hasta 2011).

Las bases navales de Rusia, actualmente en proceso de modernización, se encuentran en las costas de Tartús (donde atracó hace pocos días un portaaviones junto a un buque de misiles teledirigidos y cierto número de tropas de la Armada de China) y de Latakia, esta última la más importante. Como dato de color, Latakia es la localidad de donde proviene la familia Asad.

Repliegue y cambio de estrategia del enemigo

Desde que el lobby neocon con el Proyecto Para Un Nuevo Siglo Norteamericano quiso trazar una línea propia en territorios ajenos, la penetración excepcionalista en Afganistán (2001) y Irak (2002), la invasión sionista por parte de Israel en el Líbano (2006), el comienzo de la "Primavera árabe" (revoluciones de color en distintos países de la región) en el Sahara Occidental (2010), la destrucción de Libia (2011) y la invasión terrorista en Siria (2011) son puntos comunes de un mismo plan.

Uno del que pocos tienen cuenta, como lo manifestó el para nada inocente (en doble sentido) general Wesley Clark en 2007. ¿Cómo un militar de alto rango, retirado Comandante Supremo de la OTAN que dirigió los bombardeos Kosovo y el resto de la balcanizada Yugoslavia en 1999, no conoce un plan militar, geopolítico y estratégico, que se viene urdiendo desde la década de 1990?

El actual presidente de la Comisión del Senado estadounidense a cargo de las Fuerzas Armadas, John McCain declaró hace pocos días que Estados Unidos debe equipar Ejército Sirio Libre (otro de los grupos terroristas calificado según la falsimedia occidental de "oposición moderada") con armas similares a las usadas por Al-Qaeda en Afganistán contra los helicópteros soviéticos para neutralizar la actual Aviación rusa.

Pero estas medidas serían en vano. La apertura del mundo multipolar es un grito diáfano, demostrado con la intervención requerida por Siria a la Rusia de Putin. Es tan claro como la luna que el Pentágono debe cambiar definitivamente su "estrategia del caos" en el Levante. De lo contrario, seguirá escupiendo estratégicamente para arriba.

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