El creador del Plan Cóndor es el cerebro geopolítico de Trump

Henry Kissinger, un conocido criminal de guerra, trabaja detrás de las sombras del nuevo presidente norteamericano.

Ampliamente conocido como ficha de Nelson Rockefeller en el gobierno estadounidense, Henry Kissinger fungió como secretario de Estado de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford. Llegó a liderar la explosiva diplomacia y los planes en asuntos internacionales de los Estados Unidos, y luego pasó a ser una figura importante para el establishment gringo como uno de los asiduos consejeros de la Casa Blanca en política exterior.

Con porte de intelectual, ha publicado en los últimos años libros que muestran una gran erudición histórica y análisis diplomático exhaustivo. En 2011 publicó China, donde propone cómo debe Estados Unidos orientarse en relación a China en el siglo XXI.

Al parecer, los asesores de Donald Trump y el mismo magnate ahora presidente leyeron o escucharon a Kissinger, pues lo que tenía que decir en materia de diplomacia es básicamente lo que hizo en el terreno en los años 70 con la política de distensión y el acercamiento a la China de Mao Tse-Tung.

La estrategia de Kissinger es una combinación de sus pregonados "balance del poder" y "divide y vencerás". Consiste en seducir a Rusia para alejarla de su socia estratégica: China; manteniendo a los chinos en una especie de alerta roja; apuntando al Daesh/Estado Islámico mientras mantiene la política de hostigamiento contra Irán.

Miembro del club Bilderberg y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1973, es el gurú en política exterior de Trump. En esta nota Pepe Escobar explica el papel de Kissinger en la nueva administración.

Ideólogo de masacres

Hablaba de que el poder es afrodisíaco, y su tesis de un equilibrio de poderes a nivel global era la forma correcta de llevar la diplomacia. Claro, con los EEUU como líder y hegemón de esa estrategia. Kissinger es uno de los alumnos aventajados del Destino Manifiesto estadounidense.

Por ello, con plenas facultades para hacerlo, organizó el bombardeo a Camboya durante la Guerra de Vietnam para "darle un mensaje" al Vietcong. Además de otros crímenes de guerra que el fallecido periodista británico Christopher Hitchens denunció con su famoso libro "Juicio a Henry Kissinger".

Con relación a Latinoamérica, las labores de Kissinger fueron más que evidentes. El retrato público junto a dictadores militares del Cono Sur durante los años en que trabajó como Secretario de Estado corroboran lo que afirman archivos desclasificados por el Gobierno de los EEUU: que Henry Kissinger fue el ideólogo de la llamada Operación Cóndor.

Los documentos desclasificados muestran que Kissinger y otros altos responsables norteamericanos dieron luz verde a los jefes de la junta militar argentina para que llevaran a cabo sus crímenes y estuvieron en todo momento bien informados acerca de ellos. Esta foto del gurú en política exterior del presidente Trump junto con Jorge Videla muestra la camaradería anticomunista que veló los crímenes de guerra en el marco del Plan Cóndor.

Asimismo, Kissinger declaró que, ante el gobierno socialista de Salvador Allende, "no veo por qué tenemos que esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo", por lo que agencias estadounidenses comenzaron a realizar operaciones encubiertas y de sabotaje económico que prepararon la asunción -vía golpe de Estado - de Augusto Pinochet como dictador de Chile con la connivencia de los altos cargos gubernamentales en Washington.

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Kissinger felicita a Pinochet

La Operación Cóndor, lanzada desde los EEUU, fue una red de cooperación organizada entre las policías secretas y los altos mandos militares de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia que permitía la captura y ejecución de opositores políticos por parte de los aparatos represores correspondientes. Los regímenes militares que gobernaban todos estos países alcanzaron el poder tras derrocar a gobiernos elegidos democráticamente, para lo cual contaron con la colaboración de la CIA y el Departamento de Estado gringo.

Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".

Este plan permitió secuestrar y hacer "desaparecer" a políticos (y personas de a pie, llamadas daños colaterales) mediante operaciones transnacionales, que incluyeron la utilización de "escuadrones de la muerte" en cualquier lugar del mundo. Uno de los más famosos crímenes en el marco de esta operación tuvo lugar en las calles de Washington DC, donde un coche bomba mató al antiguo ministro de Exteriores de Allende, Orlando Letelier, en septiembre de 1976.

La supervisión de la Operación Cóndor por parte de Henry Kissinger tuvo lugar desde sus inicios hasta que el final de su cargo como secretario de Estado bajo la administración de Gerald Ford.

Los planes de represión considerados antecedentes de la Operación Cóndor surgieron en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, a través de las cuales EEUU patrocinaba acciones "preventivas" en la región.

Kissinger estuvo detrás de las sombras en esta operación de masacres en los años 70 y 80 del siglo XX, justo como ahora juega para el gobierno de Donald Trump en pleno siglo XXI.

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