Los bombardeos de EEUU a Yemen no son nuevos

Empezaron en marzo de 2015. 

Ha causado mucha indignación a través de las redes sociales el primer bombardeo aprobado por Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

El primer objetivo del Pentágono bajo su mandato ha sido Yemen, país asediado por una coalición que lidera Arabia Saudí y que conforma los países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo y la Liga Árabe, y respaldado por EEUU, el Reino Unido y Turquía.

Las bombas son lo común en ese país desde marzo de 2015, cuando comenzó la intervención militar en Yemen debido a la crisis política a lo interno de Yemen, con el ex presidente Mohammed Basindawa y sus partidarios contra los hutíes, cuya rebelión armada fue una consecuencia de los gobiernos apoyados por Arabia Saudí y sus aliados. Sin embargo, la indignación posterior al bombardeo no es casual o improvisada, sino que perfilada y estimulada por grandes medios de comunicación, quienes en última instancia imponen la opinión a ser consumida.

Como es el caso de la influyente Agencia de Prensa Francesa (AFP, por sus siglas en francés), que coloca el bombardeo aprobado por la Administración Trump como un suceso novedoso, desinformando sus orígenes y sus actores principales en el terreno, tal cual hicieran durante la saliente Administración Obama. Como si fuera algo nuevo la muerte de yemeníes producto de la guerra. Ahora parece sí ser rentable "informar" sobre lo que sucede en ese país. 

Desde el principio

Diferentes grupos políticos, dirigentes, grupos armados y tribales, gobiernos foráneos, todos han participado en Yemen y han aportado su grano de arena en la guerra.

Apenas comenzó la intervención en ese país cuando analistas y políticos denunciaron que, en la invasión a Yemen, la OTAN y EEUU tenían un papel preponderante debido a su enérgica participación.

EEUU, por su parte, ha operado en Yemen de la forma no convencional como lo hizo recientemente la Administración Trump, es decir, a través de ataques por medio de drones y helicópteros, e inyectando de recursos de inteligencia y de armas a Arabia Saudí.

Lo último presume una cifra récord en 71 años: EEUU ha ganado, sólo durante la presidencia de Barack Obama, más 115 mil millones de dólares por ventas de armas a Arabia Saudí, muchos de esos negocios con Hillary Clinton de por medio como secretaria de Estado.

Por otro lado, Yemen ha sido uno de los países más atacados por drones estadounidenses en el Cuerno de África y Medio Oriente, junto a Pakistán y Somalia, con más 390 ataques aprobados por el expresidente Obama, lo que ha matado a más de 2 mil 400 personas, cientos de ellas civiles llamadas "daños colaterales".

Misión Verdad ha cubierto parte de esta guerra con una recomendada columna de Catherine Shakdam y una galería que muestra los rostros de aquellos quienes son objetivo militar de los EEUU y aliados en Yemen desde hace casi dos años.

Esta guerra no es nueva ni la Administración Trump está haciendo algo distinto a la de Obama, que es básicamente sostener en Yemen una demanda ilimitada de suministros militares para incrementar las ganancias del complejo militar-industrial de Estados Unidos. Una cuestión de negocios. 

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