Davos 2018: una buena cara ante un negocio lamentable

Si tuviera que describir la atmósfera en el Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos en una sola frase, diría: "Una buena cara ante un negocio lamentable".

La expresión primero ganó popularidad entre los jugadores de cartas, pero no son éstos los únicos que son maestros en pretender, sino también los financistas, banqueros y políticos. Y son los mejores en recolectar buenas caras en el foro de Favos cada enero.

Desde hace 40 años hasta los momentos, la economía global entera ha sido como un enorme casino. Comenzó en la década de 1970, cuando el patrón oro fue reemplazado por dólares de papel y se hizo posible convertir directamente el papel impreso por los bancos centrales en riqueza material. Desde hace 40 años hasta ahora, la creación de riqueza material se ha deteriorado en el mundo porque todos hicieron una loca apuesta por los mercados financieros. Incluso aquellos que se mantuvieron en economía real empezaron a apostar en los mercados de acciones, de divisas y dinerarios. Desde hace 40 años al día de hoy, la riqueza creada y acumulada en los siglos anteriores se ha dividido y redividido. La producción y el trabajo ha sido reemplazado por la apuesta y el júbilo de ganar. Pero apostar se está volviendo de manera creciente cada más difícil y riesgoso. El ganador siempre es el que tiene la impresora de papel (el dueño del casino), o los más cercanos a su imprenta (los asistentes del casino). Todos los demás simplemente pierden y se empobrecen, incluso quienes no están técnicamente envueltos en la apuesta. Los "dueños del dinero" sacan la lotería cuando las pirámides de deuda colapsan y la burbuja del mercado de acciones explota.

Para aquellos que no son dueños del dinero ni forman parte del staff, el juego siempre es una mala opción desde que todo termina en pérdida. Los perdedores son el 99% de la población, y los dueños del dinero se refieren a éstos como "ignorantes", "ovejas", y dicen cosas peores. Pero el juego se pone realmente malo justo antes de que la pirámide colapsa o la burbuja explota, porque, en su salvaje excitación, los "ignorantes" dejan lo que tienen en el altar del juego. Y cuando ellos (los "ignorantes") son dejados sin absolutamente nada y sin nada más que tener, los dueños del dinero terminan el juego al tirar abajo la pirámide y sacudir el cajero.

Acabo de describir brevemente de cómo funciona el casino global, el cual es llamado como "economía financiera" en los textos de economía. Ahora retornemos al tema de Davos 2018.

Todo el año pasado con la tensa anticipación de una segunda ola de la crisis financiera global. La primera ola tuvo lugar entre 2007 y 2009 y su epicentro fue el mercado estadounidense de valores respaldados por hipotecas. Analistas serios han continuamente acentuado que las burbujas se han venido formando en los mercados financieros globales desde que son tan grandes como las que se hicieron en el mercado financiero estadounidense en el verano de 2007. Exactamente lo mismo puede decirse de las pirámides de deuda: como la torre de Babilonia, están tocando el cielo. Al principio del año pasado, la deuda total de Estados Unidos (incluyendo su deuda soberana, las deudas de los bancos y las instituciones no financieras, y la deuda doméstica) se mantuvo entre un 300% y un 350% del Producto Interno Bruto (PIB). Es un más grande nivel de deuda que en 2007. De acuerdo a los expertos, la Unión Europea y China tienen aproximadamente el mismo nivel del relativo total de deuda que EEUU, aunque la situación en China es probablemente más crítica aún. Debido a la banca en la sombra de China, la deuda total del país podría ser tanto como el 650% de su PIB. Conclusión: la segunda ola de la crisis podría empezar en cualquier momento y su epicentro podría ser en EEUU, la Unión Europea o China.

Pareciera que el tema central en Davos 2018 podría ser la amenaza de la segunda ola de la crisis financiera global y las consideraciones para prevenirla (o mitigar su impacto). Pero ¡ay! Está claro, por la agenda del foro, que hay tres temas principales de la reunión: las amenazas medioambientales por climas y temperaturas extremos, la inequidad económica y los ciberataques.

Si crees en los reportes de noticias que vienen de Davos, entonces el lugar se colma de euforia. Christine Lagarde del Fondo Monetario Internacional (FMI) encantó a todo el mundo con su pronóstico sobre el desarrollo económico global para los años finales de esta década, y los titulares de los primeros días del foro están embasurados con frases como "el crecimiento de la economía global", "pronóstico de mejoras en las actuaciones económicas de EEUU, China y Europa", y así por el estilo. En beneficio de las apariencias, el FMI degradó el pronóstico a un solo país, Gran Bretaña, citando el Brexit.

Sin sorpresa: a la élite no le importa una segunda ola de la crisis financiera

Así que "todo está bien" en la economía global. No ha habido ni una palabra sobre la amenaza de una segunda ola de la crisis financiera. al menos en nada de lo que ha producido el foro; tal vez haya sido hablado en los márgenes. Y siendo ese el caso, pueden consagrar su tiempo en otras cosas. El medio ambiente, por ejemplo, o la ciberseguridad. Aunque no está claro qué decisiones se pueden tomar sobre el medio ambiente y el clima, dado que EEUU decidió retirarse del acuerdo climático firmado en París en 2015. Y sin EEUU, que emite la mayoría del dióxido de carbono y otros gases invernaderos en el planeta, el acuerdo de París pierde todo el sentido.

Nadie dispusta sobre el hecho de que los tres temas impuestos en la agenda son amenazas al mundo. Pero los temas medioambientales y climáticos, así como la pobreza y la polarización de la sociedad y el mundo, han sido incluidos en la agenda de las reuniones de Davos durante sus 48 años. Y los problemas sigue allí: el medio ambiente sigue deteriorándose y la inequidad económica se pone peor. La bien conocida organización no gubernamental Oxfam preparó su último reporte a tiempo para el inicio del foro de Davos 2018, que muestra el incremento de la inquedidad global en el pasado año. Hoy, sólo el 1% de la población mundial es dueño del 82% de la riqueza del planeta. Desde 2010, la riqueza total de los milmillonarios del mundo incrementó 13%. De hecho, su riqueza ha aumentado seis veces más rápido que los salarios de los trabajadores. Los autores del reporte también aseguran que esos milmillonarios se han enriquecido a expensas de las deterioradas condiciones de los trabajadores, además de otras cosas.

Y en cuanto a las cuestiones de los ciberataques y la ciberseguridad, una seria discusión sería imposible en Davos. Necesitaría una plataforma separada que involucrara principalmente a los profesionales y especialistas de las tecnologías de la información en vez de banqueros y políticos. Debería recordarse de que Davos es una plataforma para las reuniones del Foro Económico Mundial, con énfasis en la palabra "económico".

Considerándolo todo, está claro que el foro comenzó a perder credibilidad e influencia. Ya no puede seguir llamándose un foro "mundial". Una economía mundial sin China y EEUU es un completo sinsentido. Y Davos ha tensado las relaciones con ambos. El año pasado fue visitado por el más grande comunista del planeta: Xi Jinping. Y pareció decir cosas que se comparten y son comprendidas por aquellos que regularmente visitan las reuniones alpinas. Habló de globalización, el mercado global, y la necesidad de continuar la liberalización del comercio global y monetario y las relaciones financieras. Me parece que el secretario general Xi Jinping también intentó aliviar los temores de los europeos, quienes estuvieron desconcertados por las declaraciones del presidente Trump de que no necesita la globalización. Xi Jinping incluso prometió que China estaba lista para convertirse en un "motor de la globalización". Y parecer que el líder chino dijo las cosas correctas (desde el punto de vista de los globalistas liberales), pero los asistentes regulares de Davos estuvieron recelosos. No tienen mucho tiempo en realidad para una globalización con características chinas.


Valentin Katasonov es economista y profesor ruso, doctor en Filosofía y miembro asociado de la Academia Rusa de Ciencias Económicas y Empresariales.

Este artículo fue publicado en inglés en el portal Strategic Culture, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Ernesto Cazal.

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