La "amenaza rusa": una excusa para el negocio armamentístico de EEUU

El comercio de armas es el más grande desde el fin de la Guerra Fría, según el estudio del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri).

De acuerdo al Sipri, el volumen de transferencias internacionales de grandes armas ha crecido de forma continúa desde 2004, y subido en un 8,4% entre 2007 y 2016.

Los principales flujos de transferencias fueron hacia Asia, Oceanía y Medio Oriente:

  • En los primeros dos se desarrolla una feroz carrera armamentística por el control de la región más poblada y con mayor recursos naturales del mundo. Posicionándose la India y Vietnam como los mayores importadores. 
  • Y el último por su creciente conflictividad generada con las guerras en Irak y Siria, y el surgimiento del Estado Islámico. Siendo precisamente Arabia Saudí y Qatar dos de los países que más han alimentado estas guerras, como los principales importadores de armas desde Estados Unidos y Europa.

Mientras que ese flujo de dinero disminuyó en Europa, África y América Latina, con Colombia y Venezuela disminuyendo sus importaciones, y México aumentándolas drásticamente en un 182% entre 2007 y 2016.

Los exportadores y las oportunidades de negocios de una guerra con Rusia

Los principales vendedores de armas son Estados Unidos con un 33% de las exportaciones, la mitad enfocada en Medio Oriente, y Rusia con un 23% y el 70% de sus ventas dirigidas a India, Vietnam, China y Argelia. Mucho más atrás están China, Francia y Alemania con un 6% de las exportaciones totales cada uno.

A esto hay que sumarle el hecho de que los principales contratistas militares de Estados Unidos identifican este momento como "una oportunidad histórica" para vender armas, según el general Richard Cody, vicepresidente de la L-3 Communications, la séptima contratista militar del país.

Así grandes corporaciones como Lockeed Martin consideran que la retórica anti-Rusia los beneficia, ya que se prevé un rearme de los países de Europa para adecuarse al 2% de su PBI que deben destinar a la OTAN, tal como la semana pasada reclamó el jefe del Pentágono, James Mattis.

Justamente esta matriz de opinión ha sido debidamente colocada en los medios y los tanques de pensamiento para instalar que la guerra con Rusia ya es un hecho.

Rusia como ejemplo para entender el funcionamiento del complejo militar-industrial

El crecimiento de la venta de armas va acompañado de conflictos, pero también de la fina creación de amenazas a la seguridad de los Estados Unidos. No hay mejor argumento para vender que el miedo.

En ese sentido, la "amenaza rusa", como lo fue la Guerra contra el Terrorismo, tiene especial énfasis en la cobertura de noticias de los grandes medios.

Bien valen algunos datos para comprender la conectividad entre el aparato financiero, cultural, industrial y militar:

  • Lockeed Martin es una de las mayores corporaciones mundiales de la industria miliar. Sus principales accionistas son State Street Corporation,  Vanguard Group y Bank Of America.
  • Las primeras, por ejemplo, también tienen una importante cuota de representación en la junta de accionistas de Time Warner, que es una de las principales corporaciones culturales del mundo y propietaria de CNN.
  • La presidenta de Lockeed Martin es Marylyn Hewson, cuyo historial laboral está relacionada con DuPont, una de las principales corporaciones de fertilizantes y agroquímicos del mundo.
  • Otra cuestión que la destaca es ser integrante de la junta ejecutiva del tanque de pensamiento Consejo del Atlántico, que reiteradas veces es usado como fuente por los grandes medios para hablar de una guerra con Rusia y realiza frecuentes reuniones con presidentes y altos cargos mundiales.

Así podemos ver cómo es ese círculo de compra-venta de armas, que tiene al mundo dirigido como una bola de fuego hacia una gran guerra global prolongada, y al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al borde un impeachment por intentar acercarse "en son de paz" a Rusia.  

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