Ataque en Bruselas: las verdaderas implicaciones del Estado Islámico

Apenas a días del arresto de Salah Abdeslam, ciudadano belga nacido en Francia, en Bruselas, un coordinado ataque terrorista se desplegó en la misma ciudad, matando a mínimo 28 e hiriendo a muchos más.

La NBC News ya anunció que las autoridades europeas están vinculando el ataque al Isis, aunque no está claro si la red de Abdeslam -que llevó a cabo el ataque terrorista en París en noviembre 2015- está directamente involucrada.

El "anillo terrorista" de Abdeslam

La policía en Bruselas todavía permanece a la caza de varios otros presuntos cómplices de Abdeslam, incluyendo a Najim Laacraui y Mohamed Abrini.

Laacraui y Abrini, como cualquier otro sospechoso involucrado en una cadena de ataques terroristas a lo largo de Norteamérica, Europa y Australia, eran bien conocidos para las agencias de seguridad occidentales, habiendo documentado el haber viajado a Siria para pelear contra Damasco bajo la bandera del Isis, con Abrini habiendo sido arrestado y encarcelado varias veces en el pasado, y Laacraui ya teniendo una orden de detención internacional desde 2014, emitida a raíz de sus conexiones con un juicio en el que se involucra el reclutamiento de europeos que se incorporan a la lucha del Estado Islámico.

El Internatonal Business Times reportaría en su artículo "Cacería por los últimos fugitivos del ataque perpetrado por Isis en París: ¿quiénes son Najim Lacraui y Mohamed Abrini?" que:

"Mohamed Abrini, 31, está entre los fugitivos más buscados de Europa desde que fue filmado con Abdeslam en una bomba de gasolina en la autopista de París, el 11 de noviembre, a bordo de un Renault Clio que fue usado en el ataque dos días después. Descrito como 'armado y peligroso' en una orden de arresto, se cree que el belga-marroquí habría viajado a Siria luego de servir tiempo de prisión por pequeños intervalos, acusado de robos y crímenes menores".

The Independent informaría, en un artículo titulado "Najim Lacraui: policía belga lanza cacería contra sospechoso que podía haber armado los cinturones suicidas para los ataques en París" que:

"Se cree que Lacraui estudió ingeniería electro-mecánica en una secundaria católica en Schaerbeek, el Institut de la Sainte-Famille d'Helmet, graduándose en 2012. Para el momento ya se sabía que estuvo en Siria en 2013, y que fuera sujeto de una orden internacional de arresto en 2014".

Lo de Bruselas en el mejor de los casos señala negligencia criminal, complicidad en el peor

Y porque se alega que se ha encontrado ADN de Lacraui en varias de las escenas vinculadas a la red terrorista, parece que él también debió haber estado detenido al menos la suficiente cantidad de tiempo para proveer una muestra de ADN como referencia que ahora se hace compatible con la evidencia recolectada tras los ataques de París de 2015.

E incluso con relación al mismo Abdeslam, la BBC diría en su artículo "Ataques de París: ¿Quiénes son los atacantes?" que:

"Algunos reportes dicen que pasó tiempo en prisión por robo, donde conoció al que se sospecha líder del anillo terrorista, Abdelhamid Abaud. Antes ya había sido despedido del sistema de tranvía de Bruselas, por inasistencias al trabajo. La policía holandesa dijo que detuvo brevemente a Salah Abdeslam en febrero, multándolo con 70 euros por posesión de marihuana".

En otras palabras, todos los sospechosos estuvieron siempre bajo las narices, en el radar, y en las prisiones de las agencias de seguridad occidentales entrando y saliendo de sus prisiones por años, y aún así fueron capaces de llevar a cabo un ataque terrorista de alto perfil. Apenas a días del arresto de Salah Abdeslam, ciudadano belga nacido en Francia, en Bruselas, un coordinado ataque terrorista se desplegó en la misma ciudad, matando a mínimo 28 e hiriendo a muchos más posiblemente -y con la mayoría de los sospechosos involucrados viajando a Siria a pelear junto al Isis antes de inexplicablemente permitírseles reingresar a Europa y reunirse a la sociedad sin consecuencias- como si los invitaran a llevar su extremismo a otro nivel. En la pieza del The Guardian "Ataques de Bruselas: ¿venganza por el arresto de Abdeslam?", intentó vincular las bombas en Bruselas con el arresto de Abdeslam y la red que atacó a París. El artículo de opinión reconoce que estos ataques terroristas fueron llevados a cabo por locales -europeos- usando recursos locales.

De vincularse los ataques de Bruselas a la misma red terrorista, complicaría grandiosamente los esfuerzos de algunos para apalancar esta tragedia para profundizar sus agendas contra refugiados e incluso para cambiar la dinámica interna de Siria.

Los europeos están siendo claramente radicalizados y luego partiendo para Siria para pelear junto al Isis y regresar; en vez de un torrente de extranjeros fluyendo desde el exterior trayendo violencia contra objetivos europeos.

De resultar los ataques en Bruselas el trabajo de un grupo terrorista vinculado al Isis, y considerando la familiarización que ya tenían las agencias de seguridad europeas de todos los sospechosos mucho antes de los ataques de París, 2015, en el mejor de los casos señala negligencia criminal, complicidad en el peor.

Pero incluso si los ataques fueron trabajo de militantes extranjeros del Estado Islámico, uno debería considerar el admitido papel de Occidente en la creación y perpetuación del Estado Islámico en primer lugar.

El Isis le sirve más a Occidente que a cualquier otro

Occidente creó el Estado Islámico como arma de cohesión geopolítica

La presunta agenda propia del Isis de transformar el mundo en un "califato" es absurda y caricaturesca. En realidad, queda claro que el Estado Islámico demuestra y ejerce la fuerza en regiones del mundo en las que Estados Unidos no puede intervenir directamente. Esto incluye el norte de África, el Medio Oriente, e incluso tan lejos como Asia.

Lejos de una "teoría de la conspiración", sería la propia Agencia de Defensa en Inteligencia (DIA, por sus siglas en inglés) la que admitiría en un informe filtrado de 2012 (pdf), donde manifiesta:

Si la situación se desenvuelve ahí existe la posibilidad de establecer un principado salafista, declarado o no, al este de Siria (Hasaka y Deir Zor), y esto es lo que los poderes que apoyan a la oposición desean, para poder aislar al régimen sirio, que se considera como el punto de profundidad estratégica de la expansión chiíta (Irak e Irán).

Aclarando cuáles son estos "poderes que apoyan" y buscaban la creación de un "Estado-principado (islámico) salafista", el informe de la DIA explica:

"Occidente, los países del Golfo (Pérsico), y Turquía apoyan a la oposición; mientras que Rusia, China e Irán apoyan al régimen".

Entre este reconocimiento, y una filtración previa de 2007 en la pieza del periodista veterano Seymour Hersh del New Yorker, titulada "La redirección" donde los planes estadounidenses y sauditas que pensaban usar a Al Qaeda para tener una guerra de proximidad contra Irán y Siria se revelaron, quedó claro que tanto Al Qaeda como Isis están siendo usados por Occidente para librar la guerra contra Damasco, Bagdad, Teherán, e incluso Moscú.

Claramente, las líneas de suministro, reconocidas, incluso abiertamente, operando desde territorio de la Otan en Turquía, ahí donde EEUU y sus aliados regionales fallaron categóricamente en interceder incluso custodiando el flujo de hombres y materiales hacia territorio controlado por el Estado Islámico en Siria e Irak. Estas líneas de suministro son las que permitieron la presión continua sobre Damasco y sus aliados en los úlitmos cinco años en las formas en las que no podían lograrlo los "rebeldes moderados".

En Indonesia, mientas Jakarta comenzó a orientarse hacia Beijing, el Isis llevó a cabo sus primeros ataques mortales. El re-equilibrio tailandés tambien estimuló amenazas de EEUU de un "ataque inminente de Isis". En Europa, ahí donde las llamas del "choque de civilizaciones" están furiosas e intensionadamente avivadas, el Estado Islámico funciona como un implemento constante para empoderar a los extremistas de ambos bandos, mientras se ahogan las voces de unidad, moderación y paz entre los extremos. Algo que permite el crecimiento de un Estado policial con tendencias xenofóbicas que florecen en casa, mientras continúan justificándose fuera de ella.

Mientras algunos periódicos occidentales ya tratan de enmarcar los ataques en Bruselas como un caso de "incompetencia" de las agencias de seguridad europeas, debe existir una mejor explicación al por qué esta guerra contra el Isis debe continuar, cuando la fuente de la capacidad de combate del Estado Islámico parece estar mejor dicha en Occidente; y ayudando más que haciéndole oposición a los intereses especiales de Occidente.


Tomado de New Eastern Outlook, la tradución para Misión Verdad la realizó Diego Sequera

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