Amnistía Internacional y la propaganda de guerra

Para no perder la costumbre, Amnistía Internacional (AI) vuelve a sacar un informe sobre la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en Siria por parte del gobierno liderado por Bashar Al-Assad. Allí "informan" que en la prisión militar de Sednaya, cerca de Damasco, se ejecutaron "de 5 a 13 mil presos".

Apenas publicado el reporte, el presidente de la República Árabe Siria contestó: "Esto no es verdad, cualquier cosa en la era actual de noticias falsas se puede fabricar".

Este nuevo informe de AI sobre Siria aparece luego de un silencio (por derrota) respecto a la batalla de Alepo, donde lograron prevalecer las fuerzas conjuntas del Ejército Árabe Sirio con los aliados rusos, iraníes, libaneses e iraquíes sobre los terroristas que sitiaron la ciudad durante cuatro años.

Ciertamente el reporte fue lanzado convenientemente dos semanas antes de que se instalara las mesas de diálogo en Suiza entre el gobierno sirio y la así llamada oposición. No es un accidente, menos si se pretende insertar este informe trucho en la agenda de las mesas de negociación para precisamente torpedearla.

Bases de un informe trucho

Lo que se puede asegurar, una vez más, es que la publicación de este informe trucho de AI es una acción de propaganda, así lo certifica la "rigurosidad" del informe.

Los distintos pero unívocos tentáculos de la mediocracia global lanzaron el bulo de que el gobierno de Al-Assad había ejecutado "en el más absoluto de los secretos" -dice AI- "de 5 mil a 13 mil presos", una cantidad tan inexacta como maleable.

Las fuentes son supuestos ex trabajadores de la prisión militar Sednaya, antiguos prisioneros, jueces y abogados sirios, miembros familiares de ex prisioneros, en fin, una vasta lista de fuentes anónimas, todas resbalosas que no sólo son contradictorias, difusas, con el agregado de que la mayoría de las presuntas entrevistas fueron hechas todas fuera de Siria (sobre todo en Turquía, Líbano, Jordania y en otros países europeos y los EEUU). 84 en total.

De hecho, muchos de los testigos son identificados como figuras de oposición y "antiguos oficiales" que ya no viven en Siria.

Además, entre las fuentes consultadas se encuentra la acostumbrada red de contactos de ONGs de "derechos humanos" de Siria (sin incluir al muy famoso y ubicado en Londres Observatorio Sirio de DDHH), entre ellas la Urnammu para la Justicia y los DDHH, la Red Siria de DDHH y el Intituto Sirio para la Justicia y la Responsabilidad, todas financiadas -como AI- por grupos opositores al gobierno de Al-Assad a nivel internacional.

El mismo informe ofrece sus propias limitaciones de legitimidad.

Algunos trucos de propaganda tendenciosa

Quizás el más detallado desmonte del informe trucho de AI sobre Siria se encuentre en el blog Moon of Alabama. Entre muchas cosas, Bernhard, analista alemán que mantiene el sitio web, detalla que "los números que provee AI están en una amplia escala. Ninguno está documentado en listas o pruebas documentales. Están basados en el chisme y en conjeturas de dos testigos". Las imprecisiones cuando se abultan, para esta ONG del Departamento de Estado, muestran una fachada de verosimilitud que poco tiene que ver con rigor y la minería de datos.

Uno de los objetivos del informe era divulgar los acontecimientos en Sednaya, que van supuestamente de los ahorcamientos sistemáticos de miles de prisioneros ("políticos", por supuesto, y no terroristas comprobados como lo afirma la periodista libanesa Marwa Osman) hasta las torturas "más inimaginables" que han hecho de Siria un laboratorio de crímenes de lesa humanidad por parte del gobierno de Al-Assad, nunca por parte de los terroristas aupados por Occidente y su maquinaria de propaganda global.

En la página 25, aclara Bernhard, es donde se describen las ejecuciones en la prisión por parte de un supuesto antiguo guardia que trabajó allí y un juez, y "por la redacción de las declaraciones no queda claro si habían atestiguado por ellos mismos algún ahorcamiento o sólo describieron lo que le habían contado por terceros".

Otras inconsistencias son reseñadas por Bernhard, como el número de ejecutados en Sednaya. AI reporta que 95 "pudieron haber" sido ejecutados, o que lo relatado por los testigos "podrían sugerir" una cantidad de ahorcados, que a fin de cuentas son pocos si tomamos en cuenta que la ONG reclama "de 5 mil y 13 mil" ahorcados. Incluso, dice el analista alemán, "AI admite que estos números son falaces", y cita el informe en su página 40: "El número exacto de muertos en Sednaya es imposible de especificar".

En un informe de esta ascendencia, de denuncia de DDHH y de crímenes de lesa humanidad, las suposiciones, los "quizás", las imprecisiones e inconsistencias, además de las fuentes anónimas y dispersas con claros signos partidistas en oposición a los agentes generadores de esos supuestos crímenes en que se basa, muestra a todas luces, como concluye Bernhard, que "el reporte ni siquiera se encuentra en la más baja escala de calificación de veracidad científica o legal. Es pura propaganda tendenciosa".

Un modelo de exportación oenegera

El informe de AI sobre la situación en la cárcel militar de Sednaya en Siria es un modelo de exportación oenegera para otros casos que se pudieran dar y que se están dando en un momento geopolítico de convulsión, donde aún se definen muchos escenarios tanto de guerra fáctica como de cambios de poder, porque funciona como un suavizante discursivo de otras acciones de guerra e injerencia. Allí debemos leer una de las claves del espejo sirio.

En este caso, en que informes falaces sobre las situaciones de DDHH en países no alineados a los EEUU, la intoxicación viene por el lado de lo que académicos y estudiosos de los mecanismos de diplomacia y guerra asimétrica llaman soft power o poder blando, porque supuestamente las organizaciones no gubernamentales como AI o Human Rights Watch se deben a la sociedad y no a ningún gobierno o sector político específico, aunque todos sabemos de antemano que aquellas se estructuran y funcionan a partir del financiamiento por parte de entes públicos y privados de los EEUU y aliados. El poder blando no busca la confrontación directa sino a través de otros mecanismos que pertenecen al terreno de lo cívico y oenegero, por lo tanto jurídico y propagandístico.

En un momento de estancamiento programático para la oposición venezolana, no sería descartable una ayuda de AI de este orden para la MUD, cuyos principales voceros han recorrido los pasillos de las oficinas gubernamentales de Washington como hace unos días lo hiciera el secretario general de Voluntad Popular, Freddy Guevara, y más recientemente Lilian Tintori en su visita a la Casa Blanca, precisamente para tratar de hacer un lobby a través de Marco Rubio y congraciarse con la nueva administración a cargo de Donald Trump. El objetivo es el mismo: el "cambio de régimen" propalado por las anteriores administraciones de Obama y Bush jr.

No es la primera vez AI se decanta por informes amañados. El mismo modelo sobre Siria se ha usado asimismo contra Venezuela, Rusia y Ucrania, por poner los ejemplos más mediatizados. Sin embargo, no ha alcanzado aún las dimensiones del presente reporte reseñado, paradigmático por ser una esquela aplicable a todo el mundo.

Ese poder que expresan las ONGs transnacionales como AI con cierta musculatura mediática e impronta jurídica que se abrogan, se integra a una combinación ofensiva de sanciones como la recién impuesta sobre el vicepresidente Tareck El Aissami y antes el Decreto Obama, bloqueos comerciales y financieros, campañas de desinformación e intoxicación mediática, etc. Forman parte del mismo proceso de agresión e injerencia. 

En marzo de 2016 escribíamos sobre la última gran ofensiva de AI contra Venezuela, en un momento político en los escenarios nacionales e internacionales muy distintos a los actuales. Fue la campaña Acción Mundial Urgente. El documento piloto de la campaña dicta acciones, una especie de qué hacer para ONGs, en específico sobre el caso Tumeremo, pero que en general se puede leer como una operación de propaganda de guerra con rostro "ciudadano" contra Venezuela, tal como se comportan estos recursos asimétricos llamados ONGs en zonas estratégicas para la élite financiera de Estados Unidos. 

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