País adentro

La ilusión y la tradición nos mantendrán esclavos

Estos tiempos inestables que nos impone el poder de las grandes familias transnacionales nos obligan a trabajar siempre en dos sentidos: el de la creación, diseño y construcción del pensamiento, así como su experimentación para crear la cultura de lo colectivo, de la participación protagónica tan

Florentino y El Diablo o cómo será eso de aplicar el marxismo

Desde que comenzó esta revolución, una coñacera de claves y códigos se nos han venido encima, la mayoría incomprensibles para la llamada izquierda y en total para la derecha.

¿Ser chavista es sólo una pose?

En toda la historia la gente ha hecho obras y ha dicho cosas que trascienden su presente y eso ha generado seguidores.

Superar la trampa del tercermundismo y el subdesarrollo

A los venezolanos se nos ha dicho, nos hemos dicho, durante décadas, algo que somos pero que no somos. Hemos creído eso que nos han dicho que somos. En algún momento en nuestra reflexión colectiva como país caímos en la trampa y en los dilemas del "subdesarrollo".

Editorial: El tiempo de la reinvención frente al precipicio

Esto que hoy somos, culturalmente hablando, es una larga lista de dolorosas costumbres heredadas por el ejercicio del más brutal individualismo que se instaló en la Venezuela de principios del siglo XX con la llegada de Gómez y la traición impuesta como molde y modelo político cultural.

La Chigüira: experimento para la vida

En La Chigüira se siembra sin elementos tóxicos, se considera a la maleza (el monte), los animales y la tierra como complementos del ser humano y no como estorbos que es preciso sustituir por cemento.

El ejemplo vivo en el cuerpo: texto compartido en el III Congreso Nacional de Cultura

A partir de 1989 descubrimos que no éramos un país; que a pesar de tener una constitución, un himno, un escudo y una bandera, sólo habíamos sido una mina conectada a la historia de Europa primero y a Estados Unidos después.

Estallan los esfínteres sociales

En una revolución somos luchadores que defendemos intereses, conceptos, posiciones, que pueden ser históricas o circunstanciales, de clases o gremiales.

Testimonio de Benito Briceño Manzanilla, campesino trujillano

Del sudor amargo de la tierra

Benito Briceño Manzanilla, de 79 años de edad, es de esos hombres que al contar su vida también cuentan la de un país; es la historia de una clase que acostumbra a hacer con las manos lo que una opulenta minoría disfruta; la historia que normalmente no sale en serie y de color rosa en los libros y almanaques de forma resumida y que desconocemos. Nacido en Monte Carmelo y desde chamo trabajador de la tierra en el Valle del Momboy, Benito, trujillano macerado, cronista oral de la zona, nos relata parte del siglo veinte venezolano que, con palabras de Enrique Bernardo Núñez, fue “presa o botín de los vencedores”. Aquí su testimonio con su verbo candelita: