El bachaqueo y la memoria

El chamo entró corriendo a la casa y dijo: "Llegó el camión de la Polar a la bodega, van a vender el combo en 1.750", y de una vez nos activamos y fuimos a la cola, compramos cuatro combos, en la casa somos muchos. Cuando revisamos la compra, son dos harinas, una margarina y un yogurt pequeño, y nos percatamos que era caro, que estábamos malbaratando el dinero, porque tenemos meses sin comer eso y no nos ha hecho falta, porque hemos hecho arepas de pira, auyama, topocho, yuca, ñame, plátano, cambur, jojoto, solas y ligadas, y decidimos vender los combos. Ahí se prendió esa.

Conocemos una señora que paga 1.500 por cada paquete de harina y te los arrebata de las manos, fulana compra a mil y pico la margarina. Aquí tenemos un realero. En la discusión descubrimos que éramos tan bachaqueros como Lorenzo Mendoza o la proterengamble o magdonal o cualquiera de estos ladrones tradicionales. Al final varios vecinos se quedaron sin el combo-robo y se los vendimos por lo mismo que lo habíamos comprado.

Descubrimos, por ese detalle, la importancia que tiene la memoria en la conducta de la clase. Generar memoria para fortalecer la idea de no ser una clase esclava, sino ser una clase que entiende su papel en este tiempo histórico, una clase que le toca realizar la historia: para eso necesitamos crear memoria.

La burguesía creó su propia memoria, la creó a través de la familia, escuela, métodos de trabajo, museos, plazas, avenidas, libros, formas orgánicas de todo tipo, y eso los guía, porque nosotros somos animales sin memoria. La de los animales es corta, es rutinaria, por eso a los animales nos cazan velaos, nos agarran en la rutina, porque todos los días vamos al mismo lado.

Nosotros somos gente de costumbres, de hábitos. Somos animales y hasta ahí nos llega la memoria. ¿Cómo se ha perpetuado la burguesía? Porque nos ha domesticado, nos ha creado la memoria del trabajo esclavo, la ética del trabajo esclavo, pero sobre todo nos han creado en la memoria la ilusión de que algún día seremos como ellos. A su vez la burguesía ha creado su propia memoria en donde no se mira ni nos mira ideológicamente, sino que se ve mandando, dirigiendo, imponiendo destinos, creando futuros; se ve orgullosa, con una tradición, un legado, unos símbolos, unos signos, unas claves, todo ello expresado en instituciones de todo tipo, en estructuras, llámense fábricas o cuarteles o escuelas, museos, universidades, plazas, avenidas, poesía, arte, música, internet, tv, prensa, teatro, todo lo que conocemos; el pensamiento, el conocimiento, en todas sus formas y variantes: científico, empírico, idealista, está al servicio de la clase burguesa y ella lo sabe, no tiene duda al proteger sus intereses, prepara a los suyos. Los centros donde adquieren conocimientos los burgueses no son iguales a los de los pobres, porque están claramente delimitados, unos son para aprender a mandar y otros para ser mandados. Tienen claro su papel de dueños. Además, tienen un arreo de intelectuales, políticos profesionales, tecnócratas, que se dicen niní, de izquierdas y derechas o chavistas que se babean y dan la vida por defender cada una de estas instituciones y conceptos.

Aparte de la acumulación de la riqueza y sus mecanismos de perpetuación, los dueños han desarrollado al infinito grandes industrias o fábricas, las drogas que consumimos permanentemente -sean legales o ilegales-, la de las armas y la política, la de la educación desde el nacimiento hasta la muerte y, sobre todo, han desarrollado al extremo la industria de la información y el espectáculo. Cada una de estas industrias, a su vez, tienen sus propias memorias, que nos las remachan a diario, a cada segundo nos recuerdan que están ahí y que sin ellas no podemos vivir, cada una con sus iconos, sus héroes, sus películas, sus libros, sus gremios, sus claves, sus símbolos y sus variantes del dominio.

Los pobres no hemos podido constituirnos en una cultura porque no hemos creado una memoria

La memoria es la clave. Mantenernos en rutina todo el día trabajando y consumiendo hasta la muerte, sin abandonar nunca el ron y el circo. Todo el día la publicidad y el espectáculo nos recuerdan lo felices que podemos ser si trabajamos que jode. Eso les ha permitido perpetuarse en el poder permanentemente, más allá del aparataje militar.

Los pobres no hemos podido constituirnos en una cultura porque no hemos creado una memoria, y el que no crea memoria de su existencia no puede sustituir a otra memoria. Una memoria se sustituye por otra.

Por eso es que nosotros hablamos, hablamos y hablamos sobre el capitalismo, el capitalismo, el capitalismo, pero andamos comprando y vendiendo como cualquier otro, porque nuestra memoria es comprar y vender, porque no conocemos otra, no hay manera de que pensemos de otra forma. Veamos un ejemplo. Toda la gente que dice que estamos aquí sembrando para vender más barato, para vender más solidario, para vender, para vender, para vender... es la única memoria que tenemos. Nadie dice que estamos aquí sembrando porque vamos a compartir o porque vamos a comer, y esto es una forma de vivir distinta al capitalismo, porque el plan es crear otra cultura radicalmente distinta a la del humanismo.

Nosotros estamos obligados a crear memoria, la memoria del proletariado, la memoria del pobre. ¿Cómo será el hacer, a través de cuál método de trabajo? ¿Cuáles son los libros de la memoria? ¿Cuáles son los videos de esa memoria? ¿Cuál el cine de esa memoria? ¿Cuál el teatro de esa memoria? ¿Cuál la poesía, la canción de esa memoria?

Nosotros no podemos seguir teniendo como memoria ese llantén religioso de la izquierda, "que nos masacraron, nos mataron, nos asesinaron, nos martirizaron", todo es un sacrificio, un mártir. ¿Hasta cuándo esa quejadera, pidiéndole al capitalismo que no siga cayéndonos a coñazos? Vamos a generar lo que tenemos que generar para no seguir siendo esclavos. Organizarse para asesinar o destruir o cambiar o eliminar al humanismo y su aparato de producción el capitalismo es tiempo perdido. Ya millones de pobres en el planeta, organizados en miles de formas orgánicas ideológicas, gremiales, militares, políticas, políticasmilitaresideológicasradicalesultrarradicales dederechaizqueirdamoderadacentroultraarrechamodosita, lo hemos intentado, y no de palabra sino de hecho y los resultados es de todos conocidos, pero la ausencia de memoria, de balance, de estudio serio, no ha permitido comprenderlo.

Aquí tenemos el ejemplo práctico. No vamos a nombrar soviéticos, chinos, cubanos, vietnamitas, vamos a nombrar los 17 años vividos en gobierno revolucionario. Después de darle casa a la gente, estudio, carro, arreglo de vías, empleo, reducción a su mínima expresión de la pobreza extrema, la gente está en contra del gobierno. Y se ha hablado que jode de socialismo, y de comunismo, y de la democracia participativa y protagónica, se han creado medios para que se transmita el socialismo y el comunismo y el chavismo, pero ¿por qué seguimos pidiendo y maldiciendo al que nos ha quitado el látigo del lomo? ¿Por qué? Porque no hemos sido capaces de crear memoria, porque no hemos sido capaces de profundizar sobre qué idea, sobre qué concepto vivimos, eso no ha sido posible. De dónde salimos, qué nos creó, qué nos generó, qué nos soñó a nosotros, para poder diseñar el otro sueño.

Los pobres nunca, a pesar de ser una clase en relación con el aparato productivo y que en nuestro nombre se toma el Estado, jamás hemos sido una clase con conocimiento histórico de existencia. En la vida hemos creado un pensamiento, nunca hemos concebido un futuro, un destino. Tampoco hemos creado, diseñado, planificado, una manera de vivir. Jamás hemos elaborado una política, planes, en los que nos podamos basar para ser gente fuera del sistema, sin el sistema, en otro sistema. De ninguna manera hemos tenido vocación histórica, menos aún hemos construido una memoria colectiva que nos haga valoración, orgullo, pertenencia.

Todas las filosofías, los conceptos o pensamientos emitidos a favor nuestro jamás los hemos pensado

En nuestro nombre han existido todos los tipos de gobiernos, surgidos de las más dolorosas revoluciones, antes aun, incluso, de la llamada revolución francesa o todas las llamadas proletarias, populares, comunistas, socialistas, ciudadanas, nacionalistas, internacionalistas o las hoy llamadas de primavera, de colores, de olores, religiosas (estas últimas inventadas por las corporaciones y promovidas por sus medios para logar sus botines) o cualquier otro nombre. Lamentablemente, para nosotros los resultados están a la vista: los pobres seguimos siendo los pobres después de 15 mil años, en cualquier país del planeta, en cualquier régimen de gobierno, con cualquier ideología.

Después de miles de sacrificios, martirios y heroísmos, llantos, sangre derramada, en nombre de nuestra liberación, millones de proletarios, pescadores, campesinos, de todos los géneros, hemos muerto sin obtener resultados tangibles en función de eliminar las condiciones materiales de la explotación.

Todos los análisis hechos por brillantes filósofos y luchadores sobre nuestra condición de explotados sólo han servido como insumos para el capitalismo, para generar mayor confusión entre nosotros, porque nos los han entregado como dogmas, recetas, panfletos, clichés, religiones, en claves, símbolos, signos en su mayoría incomprensibles, que en vez de esclarecer la situación por el contrario la oscurecen.

Todas las filosofías, conceptos o pensamientos emitidos a favor nuestro jamás los hemos pensado.

Somos nosotros mismos, con nuestras malas mañas, con nuestra robadera, con nuestro bachaqueo, los que tenemos que construir el otro mundo, prefigurarlo, crear el expediente del capitalismo. ¿Dónde nació, por qué nació, cuanta gente mató, por qué las mató, para qué las mató? ¿Por qué se robaron el agua, la energía, el hierro, el oro? ¿Por qué nos invadieron? Desmontar todo lo que es el capitalismo antes de constituir lo distinto. ¿Cuántas masacres ha producido el capitalismo? Todo el genocidio que se hizo en África, Asia, América, Oceanía, en Europa misma, para la acumulación primaria de capitales, desde hace miles de años; ese es el expediente, esa es la historia del humanismo. Esto es lo que realmente ocurrió y por eso esta universidad, este liceo, esta avenida, esta plaza, esta iglesia, esta fábrica, todo fue producto de crímenes y robos. ¿De dónde sacó el capitalismo la plata que tiene? Aquí están sus muertos, aquí están sus mares, sus ríos, sus lagos contaminados, aquí sus montañas depredadas, aquí sus selvas, sus sabanas, sus humedales, aquí todas sus matanzas, usted tiene que ir preso, este es su expediente, su prontuario. Esa es nuestra primera memoria. ¿De dónde venimos, qué tragedia nos parió? Eso hay que volverlo video, afiche, poema, teatro, música.

Porque hasta ahora el capitalismo ha existido como una vaina sin cuerpo, sin forma. Entonces hay que ponerle rostro, carne, hueso, desenmascarar, colocarlo en medio del sol, para ya no seguir culpando al chivo expiatorio de la corrupción, el Estado, para no seguir acusándonos del crimen que no hemos cometido. Que se sepa de una vez por todas que don fulano no es una honorable persona. Que todo don, de hecho, por herencia o por omisión, es un criminal, un ladrón, que todo don es modelo para que los demás roben y asesinen porque se sabe que así es como la gente se hace rica. Que la honestidad la rectitud y todo ese conjunto de valores en el capitalismo son máscaras, cortinas, velos, que ocultan la verdadera acción criminal que se práctica diariamente en el humanismo.

En esta revolución, la dirección tiene que tener claro que esta guerra no es posible ganarla sin la radicalidad del pensamiento, sin la audacia de la acción, sin el atrevimiento de intentar crear la cultura de lo distinto. Ninguna fórmula económica actual nos conducirá a superar la situación, invirtamos masivamente en conocimiento por crear. Aplicar lo ya conocido nos mantendrá anclado en el pasado.

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