Diosdado Cabello: Rondón

Rondón no ha peleado todavía

De Portuguesa y Cojedes a Bolívar para amanecer al día siguiente en Carabobo. En Guárico lo esperan mientras sale de Trujillo, Táchira, Barinas. Cuando pasa por Miranda ya hacía arreglos para estar en Monagas con su verbo encendido, latigueante, sobre la oposición para seguir hacia Anzoátegui, Vargas, Amazonas. En Yaracuy juramenta a los Clap, Ubechés, Consejos Comunales; los negros, campesinos, obreros y pueblo común: "juro" se escucha en las colmadas concentraciones rojas. En todas partes la consigna que deja el hijo de Felicia en labios de muchedumbres chavistas que gritan con venirse a Caracas si la oposición se lanza sobre Miraflores, es la misma: "Si se prende el peo con Maduro me resteo".

A su vez, Nicolás Maduro toma medidas radicales. Se moviliza, sacude el ánimo chavista adormecido, golpeado por una feroz guerra económica y sicológica. La contrarrevolución tratando de sembrar el pesimismo colectivo. Después de una histórica gira relámpago por los países OPEP y no alineados a esta se acuerdan estrategias petroleras que levantan el precio del petróleo. Logra sentar a la desgastada oposición en una mesa de diálogo que los pone a caerse a coñazos entre ellos. No cae en la trampa de disolver la Asamblea Nacional convertida en cueva de conspiradores y deja que esta se cocine en su propia salsa y se deslegitime. El escualidismo de a pie ya no cree en ellos. En una jugada sorpresiva, que nadie se esperaba (un Santa Inés económico, lo definiría Chávez), y firme Maduro saca de circulación el billete de a 100 bolívares, blanco de las mafias colombianas e internacionales. Toneladas y toneladas de estos billetes quedan sin efecto en manos de las pandillas que los extraían del país. Cierra la frontera. La medida es apoyada y aplaudida por los hijos de Chávez. La dupla es sólida, no hay quién pueda discutirlo.

El sábado 17 en la avenida Bolívar se verá a Rondón

Visto con reservas en algunos espacios mismos del chavismo, sobre todo clase media de izquierda, conjurado por curas y cardenales de la Iglesia católica, odiado y temido por todos en el antichavismo, tanto por sus dirigentes como por la burguesía al igual que por los desclasados que marchan al lado de sus patrones, el Diosdado Cabello Rondón, látigo de las elites políticas de derecha, reacomoda, reagrupa, une a la masa chavista, otrora fuertemente golpeada, dispersa electoralmente, el pasado 6 de diciembre, en las perdidas elecciones parlamentarias, alrededor de la defensa del proceso revolucionario y su presidente Nicolás Maduro. Le entrega de nuevo al pueblo común algo que defender: su dignidad.

Blanco de ataques brutales, que vienen desde todos los flancos de las fuerzas de la derecha, tanto nacional como internacional, los enemigos de la Revolución, en su afán por salir del monaguense del Furrial, lo acusan de toda suerte de delitos y esparcen estratégicamente cientos de rumores sobre su persona. Desde ser enemigo de Nicolás Maduro, estar en campaña electoral para unas próximas elecciones, ser dueño del país, hasta de haberse apoderado de la mitad de las empresas de Venezuela, de manejar el más inmenso cartel de narcotráfico mundial desde aquí. Las acusaciones de los operadores políticos de la contrarrevolución han traspasado las fronteras. Denuncias en cortes de Miami, pasando por las del Departamento de Estado norteamericano, la organización Human Rights Foundation y localmente con más de 20 denuncias ante la Fiscalía General de la República desde el año 2009.

La orden: darle coñazos a Diosdado Cabello, detenerlo, emboscarlo, sacarlo del juego personal y político para dañar a Nicolás Maduro y con ello desmoralizar al chavismo. Dos pájaros de un tiro, dirían los enemigos. Diosdado responde con una frase que inmortalizó Chávez: "Sancho, si los perros ladran es señal de que avanzamos", o su famoso y sarcástico análisis de defensa: "Si soy dueño de todas esas propiedades y empresas, entonces le doy permiso al pueblo de que las tomen".

El sábado 17 de diciembre en la avenida Bolívar es la vaina. Allí se verá a Rondón. Estos dos hombres han llamado a una gran movilización a defender el Chavismo. Es un reto descomunal en medio de un país asediado, bajo una guerra sin tregua, una maquinaria sicológica desmoralizante de masas que busca más allá del poder eliminar del cuerpo e imaginario del pueblo los términos Revolución, Chavismo, Socialismo. El sábado veremos. Como diría el mismo Diosdado: "¡Medio guarilei…!".

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