Sin salud no hay revolución

Hace algo más de seis años que escribí un articulo titulado "El muerto que vos habláis goza de buena salud". Allí comentaba la privatización de la OMS, ya por esa época había recibido de la fundación Gates colaboraciones económicas por dos años seguidos. Correlacionaba ese hecho con lo que anunciaba la señora Hillary Clinton en una entrevista que le hicieron en la revista Foreing Affairs, de noviembre-diciembre de 2010, el Nº 89, en sus páginas 13 a 24, donde explicaba una nueva visión de la diplomacia norteamericana para el "fortalecimiento del poder civil", en áreas como salud, agricultura, seguridad alimentaria y degradación ambiental, energía, cambio climático, drogas y crimen organizado. Más adelante decía que trabajaban intensamente en la diplomacia americana para fortalecer:

  1. Zonas en conflicto,
  2. Zonas post-conflicto y
  3. Estados frágiles.

Probablemente estos comentarios no suscitaron mayor interés, o al menos que yo supiese. Pero la privatización de la OMS siguió avanzando. Así en la 69na Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra todos los años en Ginebra, en la que asisten todos los países (y numerosos ministros de Salud), en el punto 11.3 del orden del día, 28 de mayo de 2016, se acuerda un "Marco para la colaboración con agentes no estatales", documento de 36 páginas que incluye, incluso, riesgos de la colaboración.

Así las cosas, en el mes de enero de este año se discutió en el comité ejecutivo de la OMS diversos temas, uno de ellos la interacción con los llamados "agentes no estatales". Parte de esta discusión incluía la solicitud de la fundación Gates a ser admitida como "organización en relación formal con la OMS", lo cual le da derecho a participar en las discusiones políticas.

La ignorancia política es la peor de todas

Esta inclusión tuvo lugar, a pesar de que varios grupos presentaron evidencias de que los fondos de la fundación se originan por medio de acciones en Coca-Cola, industrias de comida basura, consorcios de farmacias, venta de bebidas alcohólicas, etc., cuyos productos están relacionados con enfermedades como la obesidad, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Puede leerse: "Open letter to the Board of the World Health Organization. January 2017". Documento preparado y presentado por diferentes grupos de opinión de varios países, donde con pruebas bien fundamentadas muestran la contradicción de intereses entre las colaboraciones de la fundación Gates y los fines y propósitos de la OMS. Esta discusión se da con la presencia de los representantes permanentes de muchos países (incluyendo la República Bolivariana de Venezuela) y esto, que yo califico de locura, se aprueba sin que nadie objetara nada. A pesar de la carta abierta llevada por los grupos de opinión. Y pasamos agachados al lado de las politícas imperiales... ¿por ignorancia o por complicidad?

Lo cierto es que la ignorancia es una maldición que nos esclaviza. Y la ignorancia política es la peor de todas.

Por ello cuando en Conamed (Colectivo Nacional de Médicas y Médicos por Venezuela) decíamos que sin salud no hay revolución, es porque la salud, como pilar fundamental del derecho a la vida, junto con el derecho al conocimiento y la cultura, son banderas esenciales de la lucha de clases. Una clara política de salud como patrimonio de todos y no privilegio de algunos es lo que caracteriza nuestra Revolución Bolivariana y chavista.

El próximo mes de mayo hay una nueva reunión mundial de la OMS en Ginebra. Ojalá defendamos las banderas de Bolívar y Chávez.

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