Quiero casa y carro

Hablemos de carros

En esta sociedad, tal y como está planteada actualmente, todos anhelan tener un carro particular. El sueño de la emancipación está basado en la casa y el carro.

El carro individual, en el que puedas ir a dónde quieras y cuando quieras, pero que usarás el 90% del tiempo para ir al trabajo que te permite comprarlo y mantenerlo.

No importa que cada vez haya más tráfico, que cada vez se consuma más gasolina y aceite a costa de asesinar nuestros ríos y mares, no importa incluso que 1 de cada 3 personas que conozcamos sea asmática por tanta contaminación, todos queremos un carro para cada uno.

Si nuestro sueño es el desarrollo y el progreso, se debe aspirar a que todos logremos tener el carro que deseamos. Sin pensar en que eso convertirá a nuestro país en un apestoso y contaminado estacionamiento gigante, sólo basta sacar un par de cuentas para llegar a esa conclusión.

Debemos pensarnos como colectivo, como futuro. Hacer conciencia de que cada una de nuestras decisiones individuales de hoy sumadas, será el futuro colectivo. El carro individual como solución al transporte es una receta para el desastre del mañana, y aunque no estés dispuesto a admitirlo por no querer renunciar a ninguna comodidad individual, el desastre sigue su marcha; aunque encuentres mil formas de justificarlo, aunque digas que pensar esto significa que un gobierno comunista te va a quitar el carro, estamos en la obligación de quitárnoslo nosotros mismos, tal vez no ahora, pero necesario es eliminar el carro del pensamiento colectivo de progreso e independencia.

Si de verdad queremos desarrollo y progreso, estamos obligados a pensar en cómo solucionar el transporte de una forma que nos permita seguir viviendo como especie. Los tiempos de las soluciones individuales se están acabando, somos muchos y los inventos hasta ahora conocidos no han sido pensados para ser colectivizados, no han sido pensados para el futuro, al menos no para un futuro en el que se pueda respirar.

Plantear que el carro no sirve como solución al transporte, no significa “¡Salgan todos y boten sus carros, a partir de mañana andaremos todos a pie!". Significa unirse a una discusión en la que se planifique el futuro, desde nosotros como humanidad, desde el legítimo deseo de progresar y acabar con la miseria y el hambre.

La miserable casa

La casa, el otro ícono de la emancipación del hombre y la mujer.

Es innegable la necesidad de todo animal vulnerable al frío de tener un lugar donde dormir.

En esta sociedad, tener ese lugar donde vivir, ha sido causa de interminables sufrimientos para nosotros los pobres: alquilar, perder la vida pagando un crédito, vivir arrimao, invadir, construir al lado de una quebrada y que una lluvia se la lleve, los huecos en el techo, la letrina, la cloaca tapada, la luz que se va, el cortocircuito, tener que construir las casas de los ricos, etcétera.

También ha sido causa de interminables sufrimientos para el planeta: la minería para obtener los metales necesarios destruye los ríos y obliga la expulsión de comunidades de su sitio de origen, la extracción del cemento de su lugar natural contamina el ambiente, el uso de derivados de petróleo en la construcción de viviendas contamina los ríos, lagos y mares, el uso ineficiente del agua limpia hace que cada vez sea más escasa, etcétera.

Si usted se piensa como individuo, evidentemente le va a saber a casabe todo el daño que sea para el planeta y la humanidad la casa tal y como está planteada hoy en día, con tal y usted logre tener una bien de pinga, grande y cómoda.

El problema es que con las condiciones dadas hoy en día, en el mundo y en nuestro país, lo más probable es que tu que estás leyendo esto nunca logres la casa de tus sueños. No es por ser pesimista ni que no crea en los sueños. Es simple matemática. A menos que te conviertas en ladrón, bien sea de dinero (atracador o raspa cupos) o de trabajo (en explotador pues), o estés dispuesto a pasar toda tu vida siendo esclavo del banco que te preste el dinero, no podrás tener la casa cómoda que la televisión te dice que mereces tener.

Probablemente escuches historias antiguas de cómo gente logró tener unos caseríos gigantes sin tener que robar ni explotar a nadie, eso fue hasta que llegó la ciudad capitalista a decirnos que tenemos que vivir unos arriba de otros todos pegaditos para que así no estemos tan lejos de la fábrica (de juguetes o de ideas cuadradas).

Ahora tienes dos opciones: caerle a piedras al gobierno, acusándolo de ser el culpable de que no tengas casa, o jalarle bolas para que te regale una. Ninguna de las dos opciones soluciona el problema.

Si de verdad te interesa el desarrollo y el progreso de nosotros como especie, o al menos estás interesado en que no desaparezcamos, urgente es que discutamos la posibilidad de otra manera de vivir, en una casa que no solucione por un lado, y dañe por otro. Necesario es pensar la posibilidad de tener un lugar donde estar a salvo del frío, la lluvia y el sol, que no prive a otros, ni al planeta.

Despidiendo

Esto no es un llamado a abandonarlo todo, mas bien es una invitación a abordarlo todo. Todo debe ser discutido y cuestionado. En Venezuela estamos viviendo un proceso llamado revolución, que nos está dando la oportunidad de discutir, pensar, planificar, crear, sin apuros ni presiones, sin dueños. La sociedad nueva no la va a decidir el presidente ni sus ministros, por primera vez en la historia se nos está dando el chance de crearla nosotros. Para eso hay 335 radios comunitarias, otro numero de televisoras y periódicos comunitarios, salas de cine, salas de foros, infocentros, y un sinnúmero de espacios dispuestos para que nosotros los pobres, desde la conciencia y no al borde del desastre, pensemos otra cultura que no sea un callejón sin salida.

Los guarimberos y su ignoracia de creer que el socialismo tiene la culpa de que sus miserias sean insaciables.

Notas relacionadas