Maduro y el juego de las negras

El ajedrez es una representación de la guerra y la política. La política no es un juego. Tres palabras del mundo del ajedrez nos servirán como claves de la seria situación actual: "iniciativa", "gambito" y "zugzwang".

El jugador que tiene la iniciativa es el que impone el ritmo al juego: ataca y el otro se defiende. Conduce a la victoria, pero se puede perder la iniciativa si se incurre en error, o luego de un gambito. El gobierno parece haber perdido la iniciativa antes de los resultados del 6D. Luego de la exitosa elección interna del Psuv, la guerra económica y psicológica erosiona aceleradamente su base electoral. Un mes después a los simulacros convocados por el partido apenas asiste su misma estructura. El 1 x 10 y el clientelismo aprendidos de los adversarios prefiguraban la elección: la amenaza de la derrota es más terrible que la derrota misma (Karpov).

Finalmente los adecos, conservando su votación, ganan la Asamblea Nacional, uno de los poderes del Estado. Pero la forma como se apertura la "nueva" Asamblea puede devolver la iniciativa al gobierno: la llegada en el carro de la embajada de USA, aplausos del ex-presidente colombiano en la barra de la oposición, enfrentamiento de entrada con el TSJ, al Ejecutivo dan plazo de seis meses, irrespeto al director de debates ("el viejo"), la auto-juramentación a la manera de Carmona, violaciones al reglamento, incorporación de tres diputados impugnados, y echar a la basura los retratos de Simón Bolívar, por instrucciones del nuevo presidente de la Asamblea en el rol de decorador de interiores. Son todos malos movimientos. ¿Falta de reflexión? En el ajedrez el papel del azar está minimizado, menos que en la política. Capablanca advierte: el buen jugador siempre tiene suerte.

Es el momento del gambito de Maduro

Jugando ambos bien, puede cambiar la iniciativa por un gambito: el sacrificio de una pieza para ganar tiempo o mejor posición. El riesgo es mutuo. Ejemplo, el gambito de Chávez: se entrega él mismo a los golpistas y les da jaque mate en dos días, era el Idus de Abril. En otra ocasión aceptará Chávez el peón envenenado (gambito opositor) del referéndum revocatorio, y con mejor posición se reelegitima ganando la partida, aún después de muerto.

La tercera palabra clave es menos conocida. Se dice que un jugador está en zugzwang cuando se ve obligado a realizar jugadas que le perjudican: cualquier movimiento permitido empeora la situación y finalmente conduce a la pérdida. Saliendo del ajedrez y entrando a la economía de 2016, al zugzwang conducirían los siguientes números de la Ecuación Rentista: 3.000.000x(30-20)x365. Hay que actuar rápido. Obligado a mover es peor que salir bloqueado. No descuidemos la teoría revolucionaria, las experiencias previas (Chile, Nicaragua), los  paralelos de Bolivia y Ecuador, Brasil, derrota en Argentina, de los trabajadores, oír al poder popular. Hay que conocer las distintas aperturas y defensas. Para Tartakover, los siete pecados capitales del ajedrez son: superficialidad, voracidad, pusilanimidad, incongruencia, dilapidación del tiempo, excesivo amor a la paz, bloqueo. Son también pecados de cualquier gobierno revolucionario.

Lenin jugaba ajedrez con Tristán Tzara en 1916 -hace cien años- en el Cabaret Voltaire donde se inició la revolución dadaísta. Un año después el "fantasma del comunismo" recorre Rusia. Ejemplo del gambito de Lenin es la NEP (novaya ekonomicheskaya politika) permitiendo desde 1921 el establecimiento de empresas privadas, mientras el Estado seguía controlando el comercio exterior, la banca y las industrias pesadas: un paso hacia atrás, dos pasos hacia delante. ¿Qué hacer?, es una pregunta común en el ajedrez y en la política. A diferencia de aquella partida del Séptimo Sello, en la película de Bergman de conclusión inevitable, en esta que se juega el futuro de los venezolanos terminará en contrarrevolución, o en revolución. Unos quieren un desenlace rápido; otros apuntan a un juego posicional. Ganará el que imponga su tipo de juego: abierto (romántico) o cerrado. A esta revolución le conviene un final de peones. Es el momento del gambito de Maduro. Juegan las negras.

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