Los cinco héroes cubanos y los de papel tualé

Muchos hemos oído en diferentes ambientes (no sólo de encopetadas damas de urbanización sino de boca de gente humilde) expresiones como: “No hay papel tualé, pero tenemos patria”, y una sonrisita irónica, “no hay baterías, pero tenemos patria”, con voz sobre modulada y arrecha. Quizás sobre un centenar de objetos de uso frecuente del venezolano se repiten expresiones similares.

Algunos las acompañan, más que con una opinión, con alguna barbaridad. La mayoría de ellos o todos son víctimas de la brutal guerra mediática, embrutecedora, disociante y alienante, que nos ha resultado difícil de combatir exitosamente. Lo peor, o lo más criminal, es que ese pensamiento ha penetrado en algunos sectores del pueblo sencillo, trabajador.

En este combate cotidiano, los cuadros revolucionarios quizás saben bastante de materialismo histórico, de dialéctica, de las enseñanzas de Gramsci, de Rosa Luxemburgo, Lukács y otros eurocéntricos, pero en la aguda comprensión de los términos de esta guerra, no manejan los argumentos necesarios, ni en el “combate cuerpo a cuerpo” ni en los medios de comunicación a nuestro alcance. Todavía en todo nuestro proceso educativo la presencia de la derecha fascista es significativa. El viejo Estado y el viejo bloque de poder dominante están intacto. Todavía cuando hablo de combate hay quienes piensan que se trata de empuñar un fusil. Y hablo de la guerra de las ideas, para la cual la preparación de los combatientes es mucho más complicada que el simple halar del gatillo. La preparación intelectual es sustancialmente mucho más ardua, pero también es indispensable la firme creencia en el pueblo y en nuestra dirección. Sé que se están realizando esfuerzos para avanzar.

Las torturas no fueron físicas, fueron peores, crueles, con todo tipo de tentaciones. Pero ellos resistieron alrededor de catorce años, con una firmeza que sorprendió a los carceleros y al mundo

Uno de los héroes Cubanos es aviador militar. Estuvo en Angola combatiendo, no sé si participó en la defensa de Cangamba, cuando regresó a Cuba trabajaba en el entrenamiento de los jóvenes aviadores. Militante del PCC, casado con una mujer también militante del PCC, al igual que sus padres. Con una hijita pequeña. Un día de su cumpleaños invitó a su esposa a cenar a las ocho de la noche. Salió más temprano que de costumbre a su trabajo, participó que iba al médico y se fue a una playa, donde comenzó a nadar unos diez kilómetros en dirección norte, hasta que lo “rescató” una lancha de gusanos mayameros. Esa noche su esposa se quedó esperando, primero angustiada, luego llorando, llamó a los suegros, al trabajo y nadie sabía nada. Al día siguiente, fue una vecina la que le dijo: “Deja de llorar y oye radio Martí, para que oigas a tu maridito”. Así lo hizo, y lo que oyó de boca de su marido fue pestes contra el régimen cubano y contra Fidel. Por supuesto fue una conmoción familiar. Luego el aviador Cubano se incorporó a un grupo de conspiradores gusanos, volando en avionetas para ubicar a lancheros que se iban de Cuba para Florida. Por supuesto realizaba su labor de inteligencia. Otro tanto ocurrió con los otros cuatro héroes. Hasta que los descubrieron. Pero habían conseguido información valiosa del terrorismo que adelantan la mafia cubana y la CIA contra la Revolución Cubana. Y fueron presos con condenas hasta de dos cadenas perpetuas. Las torturas no fueron físicas, fueron peores, crueles, con todo tipo de tentaciones. Pero ellos resistieron alrededor de catorce años, con una firmeza que sorprendió a los carceleros y al mundo.

¿Pero firmeza por qué? Si estaban defendiendo un país donde faltan mucho más que el centenar de cosas que no se consiguen en Venezuela, donde la prensa que hoy conspira contra la Revolución Bolivariana dice que en Cuba no se respetan los derechos humanos, que no hay libertad, que hay pobreza y cualquier otra cantidad de mentiras.

Lo cierto es que hace unos trece años y medio el líder de la Revolución Cubana dijo: ellos volverán a Cuba. Y los cinco héroes creían y creen en Fidel.

La inmensa mayoría del pueblo cubano se movilizó por sus cinco héroes, y ellos creen en su pueblo.

Se desarrolló una campaña mundial desde todo el planeta demandando la libertad de los cinco. Asociaciones, círculos, partidos, parlamentos, intelectuales, artistas, políticos, y de manera permanente. Y los cinco sabían que la humanidad luchaba por su libertad.

El Gobierno cubano desarrolló una permanente labor de negociación, de lucha por la liberación de los cinco, que pacienzudamente logró después de catorce años de lucha. No como intentaron distorsionar los medios fascistas, chismeando que había sido sólo una llamadita telefónica entre Raúl y Obama, como de “panas”, lo que permitió, gracias a la bonhomía de Obama, la liberación de los cinco héroes. Sólo es posible ser un héroe de verdad cuando se tiene patria, y los cubanos gracias a Fidel, al Che, a Camilo, a Raúl, a Piñeiro, y muchos otros héroes, hoy tienen una patria extraordinaria. Por supuesto que no puede haber un “héroe” del papel tualé, ni de ninguno de la diarrea de productos que desaparecieron los fascistas que apuestan a la “salida” rápida, al atajo, al golpe parlamentario. La labor de todo chavista es consolidar y ampliar la patria que Bolívar nos dio y que Chávez rescató para todos nosotros. Hoy tenemos patria, que nadie se equivoque, la defenderemos a cualquier precio. Pero es necesario recordar quiénes fueron matando al padre Bolívar, y quienes lo traicionaron después de su muerte, porque si olvidamos la historia...

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