Lo que oculta el Comando Sur

El máximo funcionario militar de los Estados Unidos para América Latina presentó el pasado jueves 7 de abril de 2017 un informe al Senado advirtiendo que Venezuela podría ser un factor "desestabilizador" en la región.

La verdad es que EEUU ha sido históricamente -y sigue siendo hoy día- el principal factor de desestabilización de la región y del mundo. Y Venezuela ha sido y es el principal factor de estabilidad política, económica y energética de América del Sur.

No hablemos de la gesta independentista en la que Venezuela ofrendó, a cambio de gloria, la sangre de sus próceres para liberar lo que hoy son otras cinco naciones soberanas: Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y lo que hoy es Panamá.

Tampoco hablemos de que Venezuela no ha emprendido en toda su historia otra guerra que no sea la de la independencia. No hablemos del papel de paz y unión continental que ha jugado Venezuela durante toda su historia.

Venezuela ha incorporado en las últimas dos décadas a un contingente de desplazados por razones económicas y políticas -generadas por el imperialista Plan Colombia- estimado entre 6 y 8 millones de colombianos. De no haberlo hecho, un importante contingente de ellos estaría condenado a la mendicidad, la delincuencia, la trata de humanos o la eventual muerte por inanición.

Esto por no contar el contingente de decenas o centenas de miles de argentinos, chilenos, uruguayos, peruanos, bolivianos y hasta brasileños, centroamericanos y caribeños que recibimos al menos por varias décadas tras la bestial arremetida regional imperialista desatada durante el Plan Cóndor entre 1960 y 1990.

Por lo demás, el almirante Kurt Tidd afirmó recién que "Venezuela atraviesa un período de inestabilidad significativa el año en curso debido a la escasez generalizada de medicamentos y comida, una constante incertidumbre política y el empeoramiento de la situación económica".

La verdad es que la inestabilidad que atravesamos es generada principalmente por la fuerza de ocupación que despliega EEUU mediante el uso de sus corporaciones transnacionales, sus protocolos y acciones de inteligencia, la formación, el financiamiento y el entrenamiento de pseudo-políticos mercenarios, y el pago sistemático de centenares de medios masivos mercenarios de desinformación y alienación.

Lo cierto es que Venezuela está siendo sometida a la más bestial arremetida de guerra imperialista de VI Generación. Como lo aprecia el analista geopolítico Rosso Grimau, la guerra de VI Generación es "una Guerra Difusa, en la cual el imperialismo hace uso de todos los mecanismos de ataque posibles contra los pueblos del mundo que desea dominar a objeto de expoliar sus recursos".

La premisa geopolítica central de la hegemonía imperial ha sido siempre que toda colonización económica imperialista de un país o región viene precedida por el despliegue de una fuerza militar capaz de garantizar la permanencia en el tiempo de su esquema de sujeción.

Decía Bolívar que "la libertad del nuevo mundo, es la esperanza del universo"

Así las cosas, las relaciones promovidas por Rusia, China e Irán con los países de la región no suponen una amenaza para los intereses del país del norte. Lo que sí suponen es una cierta competencia que les exigiría optimar sus esquemas de competitividad, santo y seña del supuesto "libre mercado". Ni China ni Rusia ni Irán se plantean hoy desarrollar un socialismo ni un comunismo. Pero están jugando, y extraordinariamente, con las reglas del capitalismo.

Queda claro, sí, que lo que defiende EEUU es lo que considera su zona económica exclusiva: Latinoamérica. Por lo que busca tratar a toda posible competencia internacional, diferente de sus socios de la Unión Europea y Japón, como forasteros/enemigos.

Esta política económico-comercial expansionista pone la ofensiva de EEUU contra la región en un plano de antagonismo potencialmente militar con el resto del mundo, lo cual ha sido el antecedente de todas las guerras mundiales.

Razón tiene el Papa Francisco al decir que vivimos tiempos de III Guerra Mundial, pero por etapas.

En este contexto el pretexto político-discursivo de la intervención se basa en la crisis humanitaria por déficit de alimentos, medicinas y depauperación del salario real.

Resulta vital, por ende, acelerar la normalizacion de estas tres variables como estrategia de evitación de una invasión soportada en el pretexto de la crisis humanitaria.

De cara a una inminente recuperación sustancial de los precios del crudo y de las materias primas en el mercado internacional en los próximos dos años, lo cual significaría cierto oxígeno financiero para América Latina y, sobre todo, para Venezuela, sería sensato plantearse una política de moratoria del pago de los intereses de la deuda a fin de descomprimir la presión política y social.

Occidente está apelando a una política de asfixia económico-financiera y comercial de Venezuela a fin de colocar a las mayorías populares en una situación proclive a la desmoralización y la explosión social.

Resulta clave así redefinir el desplome del salario real y la carestía de bienes esenciales (alimentos, medicinas, productos de higiene personal) como estrategias capitalistas/imperialistas dirigidas a desmoronar nuestra moral rebelde y nuestra vía venezolana al progresismo/socialismo.

La señora en su cola para comprar pan o víveres, el niño en la casa alimentándose de sopa de costilla en lugar de carne de solomo, la muchacha haciendo jabones caseros o sembrando en el jardín de la casa en lugar de comprárselos a una transnacional, todos están construyendo la resistencia concreta en su ámbito local. Y es cardinal visibilizar y honrar esta lucha.

Asimismo, toda persona, funcionario o empresa que contribuya a ahondar la guerra económica contra el pueblo debe ser tratado y juzgado en este contexto como traidor a la patria.

Cerremos resonando, por ahora, con este par de frases iluminadas de nuestro Padre Bolívar:

"La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad".

"La libertad del nuevo mundo, es la esperanza del universo".

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