La obsesión teórica contra nuestra Revolución

Todo se ha hecho. Al parecer, ya todo se ha dicho, se sabe, se compuso, se le tiene respuesta, se construyó o está formulado y listo para ejecutarse. Dicen que ponerlo en duda sería el sacrilegio de negar el avance de la humanidad, pero bueno, no soy yo quien debe afirmar si todo está o no hecho en este respiro cronológico nuestro. Lo real es que vivimos para trabajar, para mantener necesidades reales y muchas otras impuestas (ficticias), y que no podemos trabajar para vivir gracias a pequeños grupos que no trabajan, pero cómo viven de nuestro trabajo. Y como no tenemos tiempo para vivir, el trabajo y la vida se funden en una esclavitud pintada de bellos colores y lindo marco llamado “superación personal” o “aspiraciones de vida”.

Otro aspecto real de la vida es la muerte, y a quienes la vida se nos va en trabajar, el tiempo es aún más intolerante, y la muerte aún más real. En la larga historia de la vida-mercancía (vamos a llamarlo así porque capitalismo se ha usado mucho, lo que no niega su existencia) los pobres hemos sido la muerte y los muertos, el trabajo y el esclavo, el no tiempo para los afectos, para el estudio, para el respiro; somos la estadística, el daño colateral, la masa para la tesis y para ser dirigida. Pero también somos los huracanes, los miedos que generan miedo, los creadores de todo vestigio grandioso de la humanidad, los forjadores de hombres y mujeres libertarios, los que damos forma a procesos revolucionarios, sean o no como lo dicen los libros. En fin, somos el motor de la historia, y llegamos a nuestra Venezuela del siglo veintiuno después de haber sobrevivido a un siglo veinte lleno de oro negro, empresarios parásitos, pactos reales, luchas guerrilleras, verdadera miseria y una cruda y cruel represión.

Pero sin aún finalizar ese siglo, los pobres fuimos tan indisciplinados, que decidimos salir un 89 a gritar que merecíamos vivir. “Sin dirigencia, sin claros objetivos, fue un expontaneismo”, caracterizado así por la obsesionada herramienta científica para analizar la realidad. Como si querer tener más tiempo para vivir no fuese un objetivo histórico y claro. Hicimos ese gol inesperado a los 90 minutos, y llegó Chávez, nuestra creación, y llegó el siglo veintiuno, nuestro siglo.

Más de una década ha transcurrido desde que decidimos volver a mostrar la cara junto a Chávez. Hoy, 2014, seguimos impertinentes en querer más tiempo para vivir, aunque ya no esté físicamente nuestro hermano de lucha, a quien creamos, quien nos habló claro y dejó la línea con el objetivo de separar la VIDA de la MERCANCÍA; y sí que hemos avanzado, aunque a la obsesionada herramienta no le parezca que ésta, nuestra revolución, no encaje en los estatutos históricos científicos para llamarse como tal. No me mal interprete, no se moleste, se que estudió y se formó, no estoy en contra del estudio científico pero sí de los estudiosos obsesionados que pretenden formarse para ver al pueblo como una "masa" que deben guiar, cuando se trata de comprender nuestros códigos y junto a nosotros (con contradicciones incluidas) aprender, desaprender y construir como un todo. Ya veremos si en el camino los pobres y explotados de siempre, les damos el chance a que nos representen como lo hizo Chávez, si es que siguen los tiempos de representatividad.

Toda acción que tenga como objetivo hegemonizar la cultura comunal, y desplazar la cultura de la vida-mercancía, es una acción legítima para la mayoría pobre y explotada, venga de chavistas, comunistas, feministas, anarquistas, trotskistas, religiocistas, ateístas, conuqueristas, jipistas, o llámese como se llame. Si bien es cierto, que andamos de grupito en grupito y que la manera de hacer las cosas nos divide, tenga en cuenta que para esos zamuros que viven de nuestro trabajo, todos, absolutamente todos los pobres/explotados que luchamos por más vida, somos el enemigo y por ello debemos trabajar en conjunto; si es necesario, anótelo en un papel y léalo todos los días, pues la “UNIDAD, lucha, batalla y victoria”, no será otra frase cliché de la moda izquierdista, es acción e idea viva, es nuestro socialismo del siglo XXI.

En los 80 y 90, no se hablaba (o se sabía) abiertamente en nuestras comunidades, de socialismo y comuna más allá de los grupos de izquierda que históricamente lucharon y han levantado esas banderas pero no lograron encontrar, a mi entender, el eslabón que Chávez tenía para conectarse con nosotros. Y ese eslabón es simple, Chávez nació de nosotros, con nosotros y para nosotros. Y así como el comanche, millones nacimos para hacer otra cultura, lo que históricamente hemos hecho. Hoy, en los barrios y campos se habla de comuna, de socialismo, se practica, quizás no comprendamos totalmente la teoría deseada, pero resulta que ese germen comunal siempre estuvo ahí, pero no lo sabíamos; la REVOLUCIÓN, logró que eso fuese visible, y entonces vinieron las conversas, las galleras para ponernos de acuerdo, las contradicciones, un golpe de Estado, paros petroleros y con eso también victorias colectivas, el aprendizaje, las experiencias reales de consejos comunales y comunas.

Nadie puede negar que este pueblo esté movilizándose y organizándose con sus dinámicas y grandes complejidades, recordemos, que el tiempo para nosotros nos cuesta la vida, que mas de 500 años de explotados y explotadores se soldaron en el imaginario colectivo y en el andar diario, cambiar eso no será soplar y hacer botellas; ya que, si para una persona existe un tiempo y proceso para formarse conscientemente (crecer, aprender, relacionarse y entender su entorno), imaginen el proceso que debemos pasar como colectivo. Ese proceso se llama REVOLUCIÓN, y la estamos transitando a nuestro modo, estoy seguro que llevará una que otra generación, lo cual, no puede ser traba para detenerse, este es nuestro siglo, y es nuestra responsabilidad como seres políticos que nuestr@s hij@s y niet@s tengan más VIDA que la nuestra.

No puedo evitar (pues se escapa de mis manos) que los obsesionados estudiosos califiquen esto como una "falsa revolución, debido a que el proletariado no ha tomado los medios de producción y no existe un partido de la revolución y mucho menos organización e ideologización; o que las relaciones de producción no han cambiado, o que Chávez y Maduro pactaron con la derecha"; lo hacen y seguiran haciendo, porque parten de una experiencia teórica estudiada, y cuando los pasos que demos no encajen en esas teorías obsesivamente adquiridas, la duda y el miedo harán su trabajo, como si no diera miedo no saber. Insisto, no se sienta aludido, si no es un obsesivo estudioso, esto no es con usted; para generar algo nuevo en colectivo, es necesario la duda, la experiencia viva, la ignorancia, el saber, el estudio (si, es contradictorio), pero sobre todo, la humildad y la unidad. Que la obsesión no nos quite ese motor que construimos junto a Chávez en esta primera década de nuestro siglo, si no lo entiende, vaya a una comuna y pierda su tiempo explicándole a nuestra gente, que esta REVOLUCIÓN, la que estamos haciendo, la que nos dejó Chávez, es una falsedad, y que solo con sus medidas obsesivas, se hará tal proceso.

De mi parte, yo, y mis contradicciones seguiremos en este largo camino de la Revolución, junto a los iguales, con Chávez, con Maduro, y con toda la gente necesaria para construir, unidos en estos momentos de guarimbas, mercenarios y asedios internacionales.

Notas relacionadas

El temor de Occidente

5 de Marzo de 2015

Los años 80

24 de Enero de 2015

Tiempo de navidad y victoria

20 de Diciembre de 2014

Convenio Cuba-Venezuela en salud

1 de Septiembre de 2014