La colitis

Bajaba en ascensor y una señora hablaba por su celular, aparentemente con su marido. No pude evitar oír que le decía: "Paciencia, haz tu cola, y ponlo full de gasolina para que me lleves esta tarde a pasear, mira que no hay gasolina en Aragua ni en Carabobo". Colgó. De intrépito le dije: "Mire señora, en realidad no hay ningún problema con la gasolina, sencillamente se produjo un retardo en su distribución de 95 porque el tanquero que trae el combustible al Palito se retardó unas 24 horas, pero mañana o pasado estarán todas las estaciones de gasolina funcionando normalmente".

Cambió rápidamente la expresión de su cara y me respondió: "¿Qué sabe éste de esta vaina?". Le dije: "Sí señora, porque tengo un hijo que trabaja ahí". Otras dos señoras que se enfurecieron con lo que yo había dicho me calificaron de ignorante, bruto. "¿No sabes que se jodió una planta y quién sabe cuándo la arreglaran esos incapaces?", dijo una. Se abrió la puerta del ascensor y antes de que pudiese siquiera dar una explicación, salieron raudas y veloces y una de ellas se volteó y con cara de asco me dijo: "No jodas, piazo e' loco" y se fueron entre carcajadas. 

Lo que les dije brevemente fue lo que ocurrió. Tres días después se había regularizado el funcionamiento de las estaciones de gasolina, a pesar de que la neurosis casi psicosis– por tener el tanque lleno inundó la ciudad. Creo que logró contagiar a no pocos chavistas que presurosos hicieron su cola sin inminente necesidad, facilitando así las afirmaciones opositoras. Por supuesto que todo esto me llevó a reflexionar sobre el tema. 

Y el tema es que desde hace algunos meses los venezolanos han estado sometidos a una guerra económica, parte de la guerra de baja intensidad, de cuarta generación, desarrollada con gran habilidad por los enemigos de nuestro proceso revolucionario. No me refiero sólo a los cipayos o vasallos y al fascismo criollo, sino a la conspiración que adelanta el Gobierno de los Estados Unidos, primera potencia del planeta, contra la experiencia que nuestro pueblo decidió desarrollar: la Revolución Bolivariana, chavista y madurista.

Es conveniente pensar en cuáles productos fueron desapareciendo, cómo lo hicieron, cómo vincularon pueblo humilde que vive de la economía informal, al ciudadano humilde envenenado, con la fantasía del enriquecimiento veloz y orientado en la práctica del bachaqueo, para estimular lo que un autor argelino (creo) denominaba violencia horizontal, o sea, para vender a los mismos sectores populares a precios super especulativos, lesionando su modesta economía.

Es conveniente pensar en el vínculo con las mafias de todo tipo, en el contrabando de extracción llevándose un volumen importante de nuestro combustible (se habla de 100 mil litros diarios) hacia Colombia, y alrededor del 40% de los alimentos, medicamentos, material ferroso, repuestos, etc. Este desabastecimiento inducido y especulación perversa e inmoral ha generado un sinnúmero de colas de gente en los diferentes comercios.

Es conveniente pensar en el vínculo con las mafias de todo tipo, en el contrabando de extracción llevándose un volumen importante de nuestro combustible (se habla de 100 mil litros diarios) hacia Colombia, y alrededor del 40% de los alimentos, medicamentos, material ferroso, repuestos, etc.

En estas colas, la inmensa mayoría de la gente hablando barbaridades contra nuestro Gobierno y mucha gente también callada, que supongo sean los chavistas que no dieron la batalla de las ideas, necesaria de librarse en ese escenario, en ese sitio de batalla cotidiana. Esto pudiese ser comprensible o explicable.

Pero también leímos en algún portal, en algunos periódicos, artículos o entrevistas a izquierdistas, lumbreras del arsenal ideológico de los diferentes "ismos" conocidos dando explicaciones técnicas, economicistas, políticas sobre la "crisis económica" del proceso, incluso recomendando salidas y, peor aún, algunas críticas injustas, carentes de compromiso político, con ribetes de tecnocracias de tufo ajeno a una revolución. Estas opiniones confunden más aún a los seguidores o lectores y más de uno lo ponen a dudar sobre el apoyo firme e irrestricto que precisa nuestro Gobierno y nuestro Presidente. 

Lo cierto es que frente a esta guerra económica nuestro Gobierno ha desplegado un conjunto de planes que poco a poco han venido desmontando, a mi juicio, muy exitosamente. Ha evidenciado quiénes son los verdaderos responsables de la "crisis económica". Resulta muy demostrativo el caso de Clorox, lo que revela cómo la industria gringa conspira abiertamente contra nuestra economía.

No menos importantes son los múltiples golpes asestados a quienes ocultaron todo tipo de mercancías, como se pudo ver con claridad en los galpones del estado Aragua con gigantesco material médico quirúrgico capaz de abastecer nuestro sistema público de salud de seis meses a un año. También es muy importante el captahuellas implementado en las cadenas de distribución de alimentos públicas, la Ley de Precios Justos, en fin, numerosas medidas, que por cierto no he visto que generen comentarios positivos en la cultura de la "crítica revolucionaria". 

Así como quedó demostrado que no tenían razón las señoras del ascensor que pregonaban el holocausto de la gasolina, también las múltiples medidas implementadas por el Gobierno Revolucionario han logrado mitigar las colas. Paulatinamente retornan los productos secuestrados. El gobierno de nuestro presidente Maduro está consiguiendo el alivio de la colitis. 

También y corolario, hemos comprendido que la formación de cuadros revolucionarios no debe ser con las a veces complicadas teorías eurocentristas. Que debe ser en el conocimiento profundo, amplio, del pensamiento de nuestro líder Hugo Chávez Frías; en el seguimiento, comprensión y compromiso de ejecución de todas las medidas que toma diariamente nuestro Gobierno, para poder estar preparados para la batalla diaria de las ideas, en cualquier escenario de vida de las venezolanas y los venezolanos.

Necesario es que cada día nos preparemos más para lo que nuestro amado y admirado Comandante, Fidel Castro, ha llamado la lucha de las ideas. Derrotar el bloque cultural cuarto republicano y la guerra de baja intensidad es todavía y será nuestra tarea revolucionaria de primer orden.

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